El Desafío de las tres Lunas

Infiltración en el Corazón de la Bestia.

El Santuario del Secreto.

El tiempo se había comprimido en un instante viscoso. Apenas dos horas. Dos horas hasta que el equipo de St. Clair llegara a Blackwood, encontrara la entrada marcada en rojo en los libros de Clara, y culpara a Anastasia, derribando la fusión o, peor aún, condenándola. La decepción de Clara era un peso más insoportable que las amenazas de Liam.

Anastasia sabía que si intentaba "arreglar" la transferencia en los sistemas de Blackwood, solo cavaría una fosa más profunda de fraude. Tenía que ir a la fuente del engaño. Tenía que conseguir el original.

Dejó a un lado la carpeta de Clara. La reunión de la fusión podía esperar. Con un movimiento rápido, se quitó el elegante blazer que había usado para la cena con Vane. Dejó la llave de su oficina sobre el escritorio y, sin atreverse a buscar a Ethan o a Clara, salió de Blackwood.

Pidió un taxi y, bajo el pretexto de necesitar unos "documentos de apoyo adicionales" para la auditoría, se dirigió a las imponentes oficinas de St. Clair Global.

El Archivo de la compañía ocupaba la planta baja del edificio, una bóveda de mármol y acero custodiada por un recepcionista tan pétreo como los muros. Liam St. Clair no confiaba sus secretos a la nube. Los guardaba en papel, donde podía controlarlos.

—Vengo por el expediente de la "Fase Cero" de Vane—dijo Anastasia con una autoridad que no sentía, usando el término técnico interno que Liam había empleado para referirse a la etapa preparatoria de su plan. —El Sr. St. Clair me ha dado acceso prioritario.

El recepcionista dudó solo un momento antes de deslizarle una tarjeta temporal de "Acceso Nivel 5". La tarjeta no abría la oficina de Liam, pero abría la Sala de Archivos.

El archivo era un laberinto de estanterías móviles y cerradas, iluminado por una luz fluorescente que hacía que el aire se sintiera denso y frío. Cada estante era un reino de secretos financieros y legales. Anastasia se dirigió a la sección marcada con el logo de "Adquisiciones Estratégicas".

Buscó la etiqueta de proyecto. La empresa fantasma de Chipre que Clara había identificado se llamaba Ariadne Holdings.

Encontró el expediente en la tercera estantería móvil, etiquetado con letras claras y ordenadas: "Vane Acquisition – Phase 0: Ariadne Holdings, Cyprus Legal".

El corazón le latía contra las costillas. Estaba a punto de tocar la prueba de la traición. Abrió la carpeta.

No había un contrato simple. Había una cadena de correos electrónicos internos y memorandos, todos dirigidos por Liam St. Clair. Y en la tercera página, lo encontró.

Era una orden de transferencia firmada por un tal "S. D." (el jefe de contabilidad de St. Clair), pero con una nota escrita a mano en el margen en la caligrafía inconfundiblemente elegante de Liam St. Clair: "Book transaction under Blackwood: 'IP Right Acquisition' to conceal source of funds."

Liam no solo había ocultado el rastro; lo había ordenado directamente, usando el nombre de Blackwood y una coartada perfecta para drenar sus arcas y, de paso, incriminarla.

Sacó su teléfono y fotografió la página, la nota y la orden de transferencia. El flash de la cámara, incluso amortiguado por el dedo, resonó en el silencio cavernoso de la bóveda.

Justo cuando guardaba el teléfono, el sistema de iluminación del archivo parpadeó y una voz metálica, automatizada, retumbó: —El Archivo cierra en cinco minutos. Por favor, finalicen su consulta.

Sintió un pánico helado. Si salía con el expediente, la seguridad lo detectaría. Si lo dejaba, Liam podría destruirlo.

Necesitaba un momento de distracción. Con la mano temblando, colocó el expediente de nuevo en su sitio. Luego, se permitió un momento de cálculo despiadado, el tipo de cálculo que Liam le había enseñado.

Ella era la consultora de la fusión. El equipo de St. Clair vendría a Blackwood buscando los documentos de la fusión.

Rápidamente, se dirigió a la sección de Blackwood, tomó un archivo aleatorio de "Evaluaciones de la Colección" que contenía cientos de valoraciones sin importancia, y lo metió en su bolso de mano. Era su pretexto de huida: "Sólo llevaba mi propio trabajo".

Salió del archivo justo cuando las luces se atenuaban, su corazón aún martilleando. En el vestíbulo, el recepcionista la miró con indiferencia, su acceso temporal se desactivó al pasar la barrera.

Mientras esperaba un taxi, sintió su teléfono vibrar. Era un mensaje de texto. No era Ethan. Era Liam.

Liam St. Clair: ¿Has encontrado todo lo que buscabas, Anastasia? Sé que a veces la verdad está mejor custodiada en papel que en la memoria. Espero verte en Blackwood pronto. Estamos a punto de empezar.

Liam lo sabía. Lo sabía todo. Él había orquestado el pánico, la necesidad de la prueba y su escape. La había dejado entrar en su "santuario" porque sabía que ella encontraría la prueba y que esa prueba no cambiaría nada. De hecho, ahora ella estaba en posesión de información incriminatoria, lo que la hacía aún más manejable.



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En el texto hay: suspensepsicológico

Editado: 25.11.2025

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