El Desafío de las tres Lunas

El Testimonio de Clara.

El Tribunal de la Fusión.

El reloj marcaba las 11:58 de la mañana. Anastasia, con el pulso firme a pesar de la adrenalina, entró en la sala de juntas principal de Blackwood, seguida de cerca por Ethan. Liam St. Clair ya estaba sentado a la cabecera de la mesa, flanqueado por su jefe de contabilidad, el pálido y reservado "S. D.", y su abogado principal.

La atmósfera estaba cargada de un silencio profesional que Liam dominaba con su presencia.

—Anastasia, Ethan—saludó Liam con una sonrisa que no le llegaba a los ojos. —Qué placer que puedan unirse a nosotros. Justo a tiempo para discutir un pequeño detalle en la diligencia debida de Blackwood.

El equipo de St. Clair tenía una carpeta idéntica a la que Clara le había mostrado a Ethan. Liam deslizó la carpeta hacia el centro de la mesa, señalando la entrada de Ariadne Holdings con el bolígrafo.

—S. D. aquí presente ha detectado una... "inconsistencia" en la justificación de un movimiento de fondos realizado hace dos meses—dijo Liam con un tono de decepción. —Una adquisición de propiedad intelectual por un monto considerable, pero sin documentación de respaldo en nuestros sistemas compartidos. Una omisión bastante grave en esta etapa, ¿no cree, Anastasia?

Antes de que Anastasia pudiera abrir la boca, la puerta se abrió de golpe. Clara, con el cabello ligeramente revuelto y los ojos rojos, entró en la sala, sosteniendo en sus manos los libros de contabilidad.

—¡Es más que una omisión, Liam!—Clara se dirigió a su hermano con un tono agudo y herido, ignorando por completo a Anastasia. —Es una malversación encubierta. ¡Un drenaje de capital!

Liam levantó una ceja, fingiendo sorpresa. —Clara, por favor, estamos en una reunión de negocios.

—¡Esto es un negocio familiar!—replicó Clara. Luego, giró y se enfrentó directamente a Anastasia. Su rostro era una máscara de dolor y rabia. —¡Tú lo hiciste! Utilizaste tu acceso como consultora para transferir esos fondos a un caparazón de empresa fantasma de St. Clair. ¡El agujero está en nuestros libros, Ana! ¡Nos has traicionado!

El equipo de Liam se tensó, mirando el drama con expresiones neutrales. Liam se recostó en su silla, dejando que la escena se desarrollara, satisfecho.

Anastasia sintió un escalofrío. La acusación directa de Clara era el escenario que Liam había soñado. Pero ahora, Anastasia tenía el escudo, y pronto, la espada.

—Clara, sé que esto es doloroso, pero te pido que respires—dijo Anastasia, manteniendo su voz tranquila, lo que contrastaba con la furia de Clara. —No hay traición de mi parte. Pero sí hay un fraude, y no fue perpetrado por Blackwood.

Abrió su teléfono. Proyectó la foto de la orden de transferencia y la nota manuscrita de Liam en la gran pantalla de la sala.

—Señor St. Clair—dijo Anastasia, dirigiéndose a Liam, obligándolo a centrar la atención en ella. —Usted alega que esta transacción carece de documentación de respaldo. Le presento la documentación original, extraída esta mañana del Archivo de St. Clair Global.

El contenido de la nota de Liam se proyectó en letras grandes sobre la pared: "Book transaction under Blackwood: 'IP Right Acquisition' to conceal source of funds."

La sala se quedó en silencio. El jefe de contabilidad, S. D., se puso visiblemente pálido al ver su propia firma incriminatoria junto a la nota de su jefe.

Clara miró la pantalla, luego a Anastasia, luego a su hermano. La rabia se transformó en una confusión paralizante.

—Liam... ¿qué significa eso?—preguntó Clara, la voz apenas un susurro.

Liam, sin embargo, no perdió la compostura ni por un instante. Se inclinó hacia adelante, su sonrisa volviéndose depredadora, confirmando que él sabía de su visita al archivo.

—Significa, querida Clara, que la consultora Anastasia Raskova estaba tan desesperada por cubrir su rastro que ha irrumpido en una propiedad privada para robar un borrador de instrucción interna de mi escritorio.

Hizo una pausa, su mirada fija en Anastasia.

—Este memorando es una instrucción cancelada y no utilizada para un escenario hipotético de contabilidad—continuó Liam, hablando con la calma persuasiva de un líder. —La única prueba real es que la Sra. Raskova ha cometido un delito federal de allanamiento y robo de información corporativa. Está claro que está tratando de sembrar el pánico. Pregúntense: ¿por qué haría algo tan precipitado? Solo si es culpable.

Se dirigió al contable. —S. D., ¿puedes confirmar que la Sra. Raskova no tenía autorización para acceder a los archivos de St. Clair esta mañana?

S. D. tragó saliva, mirando a Liam, luego a Anastasia, luego de nuevo a Liam.

—No... no estaba autorizada, señor—balbuceó el contable, atrapado entre su jefe y la verdad.

Anastasia sabía que si la conversación se centraba en el allanamiento, perdía. Era su palabra contra la de Liam, y él tenía testigos. Tenía que volver a la filtración.

—Liam, esto no es un borrador. Es el rastro que has estado cubriendo. Y no necesito tu testimonio para probarlo.

Antes de que pudiera pronunciar una palabra más, el teléfono de Ethan, colocado en modo vibración sobre la mesa, emitió un sonido de notificación estridente.



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En el texto hay: suspensepsicológico

Editado: 25.11.2025

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