El Desafío de las tres Lunas

El Escape de Liam.

El Fin de la Ilusión.

El estridente sonido de la alerta de noticias en el teléfono de Ethan rompió el tenso silencio de la sala. Ethan leyó el titular y el color regresó a su rostro, esta vez por la furia justificada.

—"Escándalo 'Ariadne': St. Clair Global bajo fuego por presunto esquema para desestabilizar Blackwood Gallery"—leyó en voz baja, casi para sí mismo, antes de levantar la vista.

Liam St. Clair mantuvo su postura, pero el jefe de contabilidad, S. D., dejó caer su bolígrafo con un tintineo que sonó como un disparo. El abogado de Liam sacó su propio teléfono con prisa, buscando la fuente.

Clara, que estaba al borde de las lágrimas por la acusación que acababa de lanzar, miró la pantalla de Ethan con incredulidad. Al ver la noticia de la filtración, su mirada de confusión se dirigió a Anastasia, luego a la orden de transferencia en la pantalla, y finalmente se posó en Liam con un horror helado. La verdad era innegable: ella había acusado a la persona equivocada.

Liam ignoró a todos, dirigiendo su atención solo a su abogado.

—Mitigación de daños. Demanda por difamación de carácter contra Blackwood y la Sra. Raskova. Invoque la cláusula de fuerza mayor en el acuerdo—ordenó con una voz tan tranquila que era escalofriante. Era la voz de alguien que había perdido la batalla, pero no la guerra.

Liam se levantó de la mesa. El acto fue elegante, sin prisa, como si la sala no estuviera sumida en el pánico.

—Caballeros—dijo Liam, dirigiéndose a su propio equipo con un asentimiento—, hemos terminado aquí. Empaquen y salgan.

Mientras el abogado susurraba frenéticamente al oído de S. D., Liam se dirigió a la salida. Fue entonces cuando Anastasia se movió.

Se interpuso en su camino, bloqueando la única salida. Su cuerpo estaba tenso, y la rabia que había contenido durante meses de doble juego finalmente salió a flote, pero en un tono peligroso de calma.

—¿Te vas sin una palabra?—preguntó Anastasia.

Liam la miró por encima del hombro, como si le resultara una molestia menor.

—No tengo nada que decirte, Anastasia. El juego terminó. Ganaste una batalla, pero has perdido la guerra. El acuerdo ha fracasado, tu nombre está asociado al escándalo, y tu "victoria" es una galería en bancarrota que tendrá que pagar una multa de ruptura del 20%.

—No es por el dinero, Liam—dijo Anastasia, y esa era la única verdad que le importaba ahora. —¿Por qué? Sabías que esto me incriminaría. Sabías que me rompería por dentro, sabiendo que mi trabajo se había convertido en un arma contra mi única familia. ¿Por qué el riesgo personal, por qué la jugada sucia en lugar de una adquisición limpia? ¿Qué te debe Blackwood?

Liam se apoyó contra el marco de la puerta, la sombra cubriendo la mitad de su rostro, dejando solo visible su sonrisa cruel.

—¿Te has preguntado alguna vez por qué te elegí a ti, Anastasia? Con tu talento y tu ambición desmedida. No es una coincidencia. Me recuerdas demasiado a ti misma.

Liam dio un paso más cerca, forzando a Anastasia a mantener el contacto visual. Su voz se redujo a un zumbido privado que no llegó a los oídos de Ethan ni de Clara, quienes discutían los titulares.

—Blackwood no me debe nada. Pero Blackwood representaba una idea. La idea de que el éxito podía ser suave, amable, sin pasar por encima de nadie. Una idea que tu padre defendía antes de que... bueno, antes de que la realidad lo aplastara. Blackwood es la ruina, Ana. Yo solo estaba acelerando el proceso. Te lo ofrecí. Quería que te unieras a mí, que abrazaras el poder real.

Se deslizó a su lado, susurrando la última frase al oído de ella con una frialdad absoluta.

—Pero elegiste la lealtad. Una debilidad que no puedo permitirme en mi equipo. O en mi familia.

Con eso, se fue. El sonido de sus pasos se desvaneció rápidamente. La sala se sintió repentinamente más fría y vacía sin su presencia imponente.

Clara se acercó a Anastasia, con los ojos llenos de lágrimas. —Ana, yo... lo siento. Lo siento mucho. Nunca debí dudar de ti.

Anastasia no podía responder. Aún procesaba la última frase de Liam. O en mi familia. Era un dardo lanzado con precisión, una confirmación tácita de que el juego siempre había sido más sobre el control y el rencor que sobre las finanzas.

Ethan se acercó, cerró la puerta y se volvió hacia ellas, su expresión ya cambiando de la sorpresa al modo de crisis.

—La filtración ha corrido como la pólvora—dijo. —Tenemos una hora antes de que los periodistas lleguen aquí. Clara, llama a nuestro abogado, el de verdad. Anastasia, la galería sigue siendo nuestra. Ahora, ¿cómo vamos a salvarla de la quiebra?

La galería Blackwood está a salvo de la absorción de St. Clair, pero el escándalo ha dejado la institución financieramente devastada y en el centro de una tormenta mediática. Anastasia ha ganado la batalla contra Liam, pero ahora tiene que ganar la guerra de la supervivencia.



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En el texto hay: suspensepsicológico

Editado: 25.11.2025

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