La Junta de Crisis.
El abogado de Liam y su equipo habían huido, dejando la sala de Blackwood en un silencio post-batalla. El eco de las palabras de Liam —"Elegiste la lealtad. Una debilidad"— resonaba en la cabeza de Anastasia. Había ganado, pero a un costo que aún no podía calcular.
Clara rompió el silencio, acercándose a Anastasia con lágrimas genuinas.
—Ana, perdóname—dijo Clara, tomando las manos de Anastasia. —Liam sabía exactamente qué decir para manipularme. Me enseñó esos documentos falsos hace tres días y los guardó en mi escritorio para que pareciera un descubrimiento. Me usó para incriminarte. Fui estúpida.
—No fuiste estúpida, Clara—respondió Anastasia, devolviéndole el apretón. —Fuiste leal a Blackwood. Liam juega con los sentimientos, no con las finanzas. Ya pasó.
Ethan, que había estado hablando en voz baja con el verdadero abogado de Blackwood por teléfono, finalizó la llamada y se volvió hacia ellas, con el rostro sombrío.
—El abogado confirma el daño. La filtración neutraliza la absorción de St. Clair, pero el acuerdo tenía una cláusula de penalización por fracaso unilateral. Suma la multa de ruptura y los gastos legales, y estamos ante un déficit de capital masivo. Podemos sobrevivir a la prensa, pero no a esta deuda—Ethan suspiró. —Necesitamos recaudar capital en menos de un mes, o la galería será liquidada.
Clara se sentó, derrotada. —¿Qué hacemos? ¿Vendemos una parte de la colección para cubrir el déficit? ¿Vendemos la galería a una empresa menor y la vemos morir lentamente?
Anastasia se enderezó, sintiendo el peso de la responsabilidad, pero también una claridad gélida que solo la adrenalina de la derrota podía proporcionar.
—Vendemos el Rubí de Alejandría—declaró.
La reacción fue instantánea y feroz.
—¡Estás loca!—exclamó Clara, poniéndose de pie de un salto. —Esa pieza es la fundación de la colección Blackwood. El "Rubí" es el último objeto que nuestro abuelo adquirió. Es la joya de la corona, el símbolo de todo lo que representamos.
—Exacto—dijo Anastasia. —Es el símbolo de lo que fuimos. Y el símbolo no nos va a pagar las cuentas.
Se acercó al pizarrón y trazó dos columnas.
—Liam nos ha hecho un favor al convertir esto en un escándalo mediático. Somos víctimas. Ahora, usemos el foco—explicó con pasión. —Si vendemos una pintura de género menor, recaudamos diez millones y nos quedamos en la bancarrota. Si vendemos el "Rubí de Alejandría", una obra que siempre ha estado rodeada de controversia y mitos, la convertimos en la subasta más mediática del año.
Ethan dudó. —El "Rubí" vale al menos cien millones en el mercado privado, Ana.
—Vale mucho más—corrigió Anastasia. —Es la obra más discutida que tenemos. La vendemos, pagamos la multa, capitalizamos el escándalo para atraer publicidad y, lo más importante, obtenemos el capital suficiente para la modernización que Blackwood necesita desesperadamente. Liam dijo que el mundo de las finanzas es sucio. Pues bien, vamos a jugar a su juego una última vez. Vamos a usar nuestro propio veneno para curarnos.
Clara caminó lentamente hacia la ventana, observando la ciudad. El "Rubí" era más que una pieza: era un ancla emocional.
—Significa borrar una parte de la historia de la familia—dijo Clara en voz baja.
—Significa garantizar que habrá una historia de la familia Blackwood para el mañana—replicó Anastasia. —El legado no está en una gema. Está en las paredes, en los artistas que apoyamos y en la gente que viene a vernos.
Ethan se acercó a Anastasia, su mirada firme. Vio el fuego en sus ojos: no la ambición fría que Liam había intentado explotar, sino la feroz lealtad que él había despreciado.
—Necesitas un socio para la subasta. Alguien que pueda mover cien millones en un mes y que no se asuste por un escándalo—dijo Ethan.
Anastasia asintió. Sacó su teléfono. —Sé exactamente quién. Y le encantará la oportunidad de molestar a Liam St. Clair.
—¿Quién?—preguntó Clara.
—Rhys Stirling—dijo Anastasia, marcando el número. —Si vamos a vender una pieza, nos aseguraremos de que solo lo compre alguien que comparta nuestra visión.
Ella miró a Ethan y Clara. —Hemos hecho el sacrificio. Ahora, Blackwood renace.
El Rubí de Alejandría sería subastado en tres semanas, y la galería, salvada.