El Despertar

Capítulo 2.

Ojo por ojo.

Esa oración estaba grabada en la espalda de la pelirroja.

—Sin indicios de tortura o de abuso físico. Estaba limpia —. Will está recostado en mi regazo mientras me cuenta cómo le fue en la reunión de Temple—. Ni siquiera saben de dónde ha salido.

Le hago cariñitos en el cabello mientras trata de relajarse.

—No es de Temple, tampoco del Fragua ni de Cénit. El Velo aún no ha reportado a alguno de sus investigadores desaparecidos. Es como si estuviéramos investigando a un fantasma.

—¿Por qué crees que lo habrán hecho?

Se levanta de mi regazo para poder mirarme a la cara—. No lo sé, cariño, quizás porque pueden —. Esconde un mechón rebelde tras mi oreja, un gesto que siempre ha hecho desde que me conoce.

—Lo que sé es que Scott está molesto —. Frunzo el ceño—. ¿Por qué?

—Le han asignado el grupo C mientras inician las investigaciones.

Un nudo se traba en el pecho. El que Scott sea reasignado significa que nosotros también lo seremos, y la idea de que alguien más que no sea él visite mi mente no es algo de lo que me deba alegrar.

—Alice fue reasignada a su grupo. Supongo que ella los entrenará durante estos meses.

Alice es la entrenadora del área Élite. Es buena, aunque tenga tres sanciones por explotación física, así que no me divertiré ni un poco con ella como entrenadora. Trato de contenerla, pero mi mueca de disgusto es tan clara que Will sonríe.

—Es una gran entrenadora, aunque tiene un mal carácter. Solo debes acostumbrarte a ella —. Y como si pudiera leer su mente, me anticipo a lo que va a decir—: Siempre he creído que Scott es muy libertino con todos ustedes.

—Se llama tener confianza entrenador-estudiante —le aclaro.

—Ay, ajá. Los deja ir a beber con él, los lleva por todo Bastión como si fueran mejores amigos; ni siquiera yo soy tan amigo de mis estudiantes —rueda los ojos con burla antes de volver a recostar su cabeza entre mis piernas.

—Claro, es que tú eres un cascarrabias.

Se levanta tan rápido que me asusta—. ¿Cómo me has dicho?

—Que eres el novio más lindo que he tenido —. Le doy un beso rápido, logrando calmar a la bestia que yo misma busqué.

—Consíganse un cuarto.

—Consíguete un agujero donde meterlo, Scott —. Mi entrenador pasa al costado alzando el dedo medio en dirección a Will. Va entrelazado de manos con una morena que parece ir lo suficientemente molesta como para quejarse de alguna de sus acciones.

—Tan enojado no va —. Bromeo, retomando la conversación anterior. Will los observa alejarse, así que me doy tiempo de observar su perfil y doy gracias a todos los dioses por darme un novio tan guapo.

—Me alegra saber que tendrá dónde meter esa cosa. Últimamente ha estado de cascarrabias; que salga con alguien solo no alivia el estrés en los pasillos.

Antes de que pueda opinar algo más, me toma del mentón y funde nuestros labios en un beso profundo, dejándome en un estado aturdido el resto de la mañana.

🦠

Conocen el sentimiento de estar en un lugar donde no deben. Ahora mismo Cristi y yo lo estamos experimentando.

Alice está frente al grupo dando su típico discurso sobre el honor y el respeto ante los superiores, refiriéndose a sí misma. Todos estamos sentados en el piso mientras ninguno parece prestarle atención.

—¿Crees que este año sea difícil? —. Trato de evitar la mirada de mi amiga. Alice nos observa hablando y es capaz de poner a todo el Temple a trotar por todo el campo.

—Quizás sea complicado de cierto modo —sabe perfectamente que me refiero a nuestra nueva entrenadora—. Escuché lo que le hizo a Stacie; es una perra.

—Creo que un apodo tan vulgar no le hace justicia.

Cuando surgió la noticia de que Alice sería la nueva entrenadora, todos los rumores se regaron por el grupo B. Escucharon por malas lenguas que había logrado que expulsaran a una chica de sexto año solo porque había desobedecido una de sus órdenes.

No quiero imaginarme cómo terminaré yo.

—¿Crees que nos pase lo mismo que a esa chica?

—¿Por qué siempre tienes que pensar negativo? ¿No puedes simplemente dejar que el tiempo pase y...?

—¿Algo que quiera aportar a la clase, señorita Vega?

Me lleva la que me trajo.

—Por supuesto que no, comandante.

—Entonces evitemos las conversaciones abiertas durante los discursos.

Asiento lentamente, como si aquellas palabras pudieran guardarse en mi mente.

—Reconozco el modo de enseñanza de Scott cuando lo veo. Y quiero dejar claro que ninguno de los presentes en la sala tendrá la misma libertad que les ha dado Víctor —. La pronunciación de su nombre de pila es la herramienta más eficaz que puede usar para darle tensión al asunto.

Es tan exagerada.

—Todos los martes deben pasar por la sala de sueños. Les haré 5 sesiones por mes; no acepto quejas ni traumas de anteriores usuarios. La misión es poder desarrollar un vínculo con esas personas que habitaron sus cuerpos en años pasados.

Evito ponerme nerviosa. La idea de que esta mujer visite mi mente es, quizás, lo peor que viviré en Bastión. La historia de Sam es mucho más compleja de lo que aparenta, y Alice no contiene la misma paciencia que ha tenido Scott con ella.

Evito mirar el rostro de mis compañeros; solo observo el movimiento de las manos de la rubia frente a nosotros.

Los recuerdos son fríos. No hay un recuerdo de Sam que me genere calidez. Su historia es tan triste que, aunque tenga alguna parte feliz, nunca la consideraré como una persona alegre; es algo mucho más tétrico y cambiante.

Quedé tan aturdida que ni siquiera me fijé en el momento en que todos se levantaron luego de que Alice diera por finalizada la clase. Todos se mueven hacia la cafetería.

—Estás en las nubes hoy... —. Le doy una sonrisa de boca cerrada que apenas se ve forzada—. No descansé bien hoy.

Camino tras los chicos hasta la cafetería sintiendo que voy sobre una nube. Es ridículo discutir con ellos algo que es poco probable que entiendan.




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