El Despertar De Alba: El Precio Del Olvido

CAPÍTULO 3: El Peso de la Magia Oscura

Adoniram no esperó una respuesta. Con un movimiento lánguido de su mano, el aire alrededor de ellos comenzó a vibrar con una estática maligna. Louis, impulsado por un valor que desafiaba toda lógica, dio un paso al frente intentando alcanzar al intruso.

—No te acercarás a ella —sentenció Louis, pero sus palabras terminaron en un ahogo.

De repente, Louis cayó de rodillas, llevándose las manos al cuello con desesperación. Sus pulmones se negaban a recibir oxígeno, como si el aire mismo se hubiera convertido en plomo bajo el mandato del villano. Alba gritó su nombre, intentando correr hacia él, pero una pared invisible de fuerza opresiva la mantenía clavada al suelo, obligándola a presenciar la agonía de su amado.

—Mira bien, Alba —dijo Adoniram con voz aterciopelada, acercándose con paso lento—. Este es el destino de los mortales que intentan tocar las estrellas. Se asfixian con su propia audacia. Tu Louis es solo carne y hueso, un parpadeo en la eternidad de tu linaje. Míralo morir y comprende que tu lugar está conmigo.

Alba sentía que el corazón se le partía. La rabia, una emoción que siempre había evitado, comenzó a burbujear en su interior, quemando sus venas. No podía permitirlo. No por ella, sino por el hombre que le había enseñado lo que significaba ser libre.

—¡Suéltalo! —rugió ella.

En ese instante, una vibración atronadora sacudió el bosque. De las palmas de las manos de Alba brotó una chispa de luz argéntea tan intensa que la oscuridad de Adoniram retrocedió como si hubiera sido golpeada por un látigo físico. Louis colapsó en el suelo, inhalando bocanadas de aire frío mientras la barrera invisible se desintegraba.




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