Ese mismo día, unas pocas horas después de la batalla, se lleva a cabo la reunión de emergencia en el Consejo Superior de la Asociación. Los Peces Gordos (líderes de los clanes milenarios y altos mandos políticos) están sentados en una mesa redonda en penumbras. Esta junta se organizó específicamente a petición de Kento, quien ya se encuentra presente en la sala de debate.
Kento toma la palabra, les pasa el informe del combate sobre la mesa y comienza su alegato con firmeza: afirma que Hai posee una habilidad de regeneración y mimetismo letal, que es extremadamente bueno en lo que hace y exige que se apruebe de inmediato su ingreso oficial al Grupo 1. Sin embargo, lo que Kento aún no comprende del todo es que ese inmenso poder de Hai fue como un desliz, una manifestación milagrosa que ocurrió solo por esa vez.
Es en ese preciso momento Kento se entera de la verdad que la alta sociedad ocultaba: Hai pertenece al legendario y milenario Clan Ryuden, la realeza de la asociación.
Al escuchar el informe de Kento, los Peces Gordos no se quedan callados; empiezan a hablar en voz alta, interrumpiendo la sesión y declarando abiertamente su rechazo con un tono lleno de desprecio y nerviosismo:
—¡Es imposible! ¡Él es de los Ryuden! —exclama uno de los ancianos—. Es el hijo inútil de ese linaje... Mientras su hermana es un prodigio absoluto y el verdadero orgullo de la realeza, él nació sin un solo gramo de talento. ¡Lo que dice el Grupo 1 tiene que ser una equivocación!
Kento, que ha escuchado cada grito y cada pretexto sobre el linaje de los Ryuden sin inmutarse, se cruza de brazos. Su mirada tranquila se vuelve afilada como un bisturí mientras recorre los rostros nerviosos de los Peces Gordos.
—Entonces prefieren dejar morir a la gente antes que admitir que un aristócrata se equivocó —responde el Líder, cruzándose de brazos—. Déjenme dejarles algo en claro. Esa villana que nos atacó en ese lugar nos tenía a mí y a otro integrante suspendidos en el aire, estrangulándonos y a punto de arrancarnos la vida. ¿Y saben quién la detuvo? No fue el 'orgullo de la realeza'. No fue Hikari con su resplandor celestial. Fue el chico al que ustedes llaman inútil. Ese 'bueno para nada' revivió de un cuello roto, mimetizó una técnica de Grado Calamidad y la ejecutó con una letalidad que yo no he visto en ninguno de sus miembros de Clase Superior.
Los Peces Gordos se miran entre sí, tragando saliva. Los datos del informe médico y el registro del combate no mienten, pero el pánico a las represalias del Clan Ryuden sigue pesando más en sus mentes corruptas. Aunque el líder del clan, Majaryu, no se encuentra presente en la reunión, los Peces Gordos le tienen un pánico absoluto al peso de su nombre y a las consecuencias políticas. Si el consejo aprueba el informe y admite formalmente que Hai es un monstruo letal, estarían contradiciendo públicamente la palabra de la dinastía Ryuden, humillando el orgullo del patriarca ausente.
Kento Líder del Grupo 1, cansado de las excusas, desata su amenaza directa:
—El Grupo 1 se rige por una sola ley: el mérito en el campo de batalla. Si ustedes rechazan la orden de integración de Hai Ryuden por miedo al líder del clan Ryuden, yo mismo haré público el reporte del combate a toda la vanguardia de la Asociación. Veamos cómo reaccionan los miembros de la Asociación cuando se enteren de que el consejo prefiere lamerle las botas a un clan milenario antes que reclutar al guerrero que nos salvó la vida en ese lugar. Acepten a Hai en mi escuadrón, o aténganse a una rebelión interna.
Al sopesar el escándalo público y la amenaza del Líder, los Peces Gordos entran en pánico. A regañadientes, tragándose su propio orgullo para evitar que todo el sistema colapse, aceptan la integración.
Mientras todo eso está pasando en la sala de juntas, Hai está en una sala de espera externa de la base central, aguardando a que le digan algo del por qué lo llevaron allá tras la pelea. Está de pie frente a la ventana, tenso, tocándose el cuello con una mano con frustración; no le queda ni una sola cicatriz, pero en su mente la voz hiriente de su hermana Hikari retumba:
"Solo eres un estorbo... pondrás en ridículo al clan".
sigue repitiéndose como un eco molesto. Está confundido, creyendo que lo van a castigar o a expulsar por culpa de los mitos de su familia.
De repente, la puerta de la sala de espera se abre. Kento sale de la reunión con las manos en los bolsillos, acompañado por Gaku, quien lleva unas vendas ligeras en el cuello. Gaku se acerca a Hai, le da una palmada amistosa en el hombro y le dice con una gran sonrisa:
—Vaya monstruo estás hecho, Hai. Esa tipa casi nos arranca la cabeza a mí y al jefe, pero tu contraataque fue una maldita locura. ¿Viste la cara que puso antes de que la pulverizaras?
Hai se queda completamente desconcertado; por primera vez, alguien lo mira sin odio ni desprecio. El Líder da un paso al frente y, con su habitual voz serena e imponente, le habla directamente:
—Los políticos de allá adentro querían tirarte a la basura porque tu clan dice que eres ceniza inútil. Pero en este grupo no nos importan los apellidos, las profecías milenarias, ni el orgullo de tu padre. Nos importa lo que haces cuando el enemigo te rompe el cuello y te exige que te rindas. Demostraste que tienes el nivel. Bienvenido oficialmente al Grupo 1 División Vanguardia de Hierro, Hai Ryuden. Prepárate, porque tu primera misión real empieza mañana.
Hai se queda mudo, mirando sus manos, asimilando que por fin alguien ha peleado por él y lo acepta tal como es, sin compararlo con su hermana.