Tras asegurar el tejado, Hai desciende con agilidad y se coloca de inmediato frente a Shiori. La oleada de villanos de Grado Calamidad, al ver caer a sus tiradores, se reorganiza con furia y avanza en bloque hacia ellos, decididos a aplastar el núcleo de la Vanguardia de Hierro.
—¡Hai, a tu izquierda! ¡Vienen tres más con escudos de energía! —advierte Shiori, levantando las manos para volver a concentrar su bruma.
—Déjamelos a mí. No rompas tu concentración —responde Hai, plantando firmemente los pies en el suelo.
Hai avanza a toda velocidad al encuentro de los atacantes. El primer villano le lanza un corte descendente, pero Hai utiliza la fluidez física de las artes marciales de su clan: desvía la hoja enemiga con un golpe seco de su palma izquierda y, aprovechando la fuerza del propio rival, impacta un codazo ascendente directo en su esternón, derribándolo en el acto. Sin detener su impulso, gira con agilidad esquivando una estocada del segundo oponente, barre sus piernas con una zancadilla impecable y remata al tercero con un golpe de palma directo al mentón que lo deja inconsciente en el pavimento. Su maestría en el combate cuerpo a cuerpo es absoluta.
A unos metros, la batalla principal alcanza su punto crítico. Kento observa cómo una segunda línea de choque enemiga intenta flanquear a sus reclutas. Con total parsimonia, el líder da un paso al frente y altera los vectores cinéticos del aire a su alrededor.
—Es hora de limpiar el terreno —dice Kento, extendiendo ambas manos.
Al manipular la física del entorno, deforma las ondas de choque de las explosiones cercanas y las concentra en una sola ráfaga masiva que sale disparada hacia el frente, barriendo las barricadas enemigas como si fueran hojas secas.
—¡Gaku, despeja el centro! —ordena Kento con voz serena pero imponente.
—¡No me des órdenes, jefe! ¡Ya iba a hacerlo! —gruñe Gaku, soltando un bufido de pura molestia.
Dando rienda suelta a su descomunal fuerza bruta, Gaku pega un salto tremendo en el aire, cae con ambos puños cerrados directamente sobre el asfalto y genera un violento sismo que levanta una muralla de rocas y pavimento. Con un rugido de rabia, Gaku empuja la gigantesca masa de escombros hacia el frente con sus propios brazos, sepultando y aplastando a la fuerza principal de los villanos bajo toneladas de piedra.
Aprovechando la distracción, Daiki y Yuzu se mueven en perfecta sincronía para rematar a los rezagados. Yuzu materializa un arco largo de energía y dispara ráfagas continuas que inmovilizan a los objetivos a distancia, mientras Daiki se desliza entre las sombras del humo cortando con su katana y usando sus lazos reforzados para asegurar el perímetro.
Finalmente, la densa niebla de Shiori se extiende por todo el campo de batalla, cegando por completo a los últimos atacantes y permitiendo que la Vanguardia de Hierro extinga la amenaza de Grado Calamidad sin recibir un solo rasguño. El silencio regresa lentamente a la zona destruida de la ciudad.
Gaku se apoya contra un muro derruido, limpiándose el polvo de la cara con fastidio.
—Qué molestia de misión —refunfuña el gruñón, mirando a Hai de reojo—. Al menos el niño nuevo no se murió en el primer minuto. Algo es algo.
Shiori se acerca a Hai, exhalando un suspiro de alivio mientras su poder se disipa.
—Trabajas muy bien bajo presión, Hai. Gracias de verdad —dice con una sonrisa sincera.
Hai asiente con una sonrisa tranquila, sintiendo por primera vez el verdadero respaldo de un equipo que lo valora por su propio esfuerzo físico.