El Destino de Moon

48. Hay que...

Solo durmió como por una hora dado que Alonso entro a la habitación despertándole. Debía decir que estaba todo aturdido por verlo ahí parado frente a él, pero luego ya supo por qué estaba ahí.

Bajo los escalones lentamente, aburrido y con mucho sueño. Al llegar a la sala vio a su padre sentado en el sillón con las piernas cruzadas, todos lo miraban sin ninguna expresión el rostro mientras él lo veía a él con su habitual sonrisa sádica.

— ¿Para qué soy bueno?—pregunto sentándose del otro lado cerca de su padre mirando a los demás frente a él.

La situación aparentaba ser bastante seria dado que hasta el señor de los vampiros estaba ahí mirando a su padre de forma curiosa, no despegaba la vista del ni por un segundo.

—Para nada eres bueno—responde su padre mirándolo des aprobatoriamente—solo sirves para dormir y ya.

—Al menos soy bueno en algo—contesta mirándolo.

—Sí Sigues pasándote de graciosísimo pitufo te cortaré la lengua—contesta seriamente.

—Deja de llamarme así, me llamo Alessandro no pitufo—dice entre dientes molesto.

—Te seguiré llamando así cuantas veces me dé la gana.

—Es igual a ti cuando eras más joven...—susurra Jared captando la atención de los dos—no puedo creer que hayas dejado crías Adriano...

—Y yo no puedo creer que sigas con la misma cara de estúpido de siempre— contesta él.

—Al menos tendré esta misma cara de estúpido hasta el fin del mundo mientras tú vuelves un vejestorio.

—Al menos puedo morir...—contesta este con una sonrisa triunfante dando un trago de su copa de vino.

—No tientes a tu suerte mundano...—responde riéndose.

— ¿De dónde se conocen ustedes dos?—pregunta Allison alternando la mirada entre los dos.

—Lo conozco desde niño, se cogía a mi hermana cuando estaba viva— contesta Adriano moviendo su copa de vino con una sonrisa divertida.

— ¿Qué?—dice girando la cabeza viéndolo asombrada.

—Es una larga historia—contesta mirando de mala manera a Adriano quien se echa a reír.

—Mentira no es tan larga, se conocieron el bar de nuestro padre. Se gustaron y cogieron un par de veces, luego mi hermana fue enviada de vuelta a Rusia con los abuelos y la mataron de camino, eso es todo.

—Deberás que no sabes callarte, sigues siendo aquel niño chismoso.

—La gente no cambia Jared... solo envejece.

—Mejor vamos directo al punto...—responde desviando la mirada.

—Sí, porque el tema de que coges a mi hermana y luego a mi sobrina no es muy interesante, solamente espero que no te quieras coger a mi hijo también.

— ¡Adriano!—gritan Elizabeth, Jared y Jack lo que causo su estallido de risas.

— ¡Ay Dios...!, que sensibles son...—responde dando otro trago.

—Y tu un imbécil infantil—le grita Elizabeth negando con la cabeza— en serio que nos maduras ni un poquito.

— ¿Cómo para que o qué?—contesta mirándola aburrido.

—Esto es serio, Leandro es un ex integrante de los cazadores. Es una persona peligrosa con ganas de destruir a todo el mundo sobrenatural. Esta achaparro a la antigua, cree que todos son peligrosos y desalmados. Aparte de que difundió toda la información de cada uno de nosotros a ti y quién sabe si a más personas.

—Lo de desalmados y peligrosos no se aleja de ustedes, todos sabemos que es así—responde Adriano señalando a Jared con su dedo índice.

—Si como sea, ese no es el punto ahora. Nos expondrá a todo el mundo y ahí es que si estaremos en problemas, las personas empezaran a sentir miedo y querrán enfrentarnos en una guerra que jamás ganaran.

—Cierto—concuerda Alumiar señalando a Jared dándole la razón—con la comida no se juega o pelea, eso está mal.

—Eso es cierto—concuerda—no se preocupen, ya resolví el problema—dice mirando a Alonso quien se mantenía alejado de ellos escuchando todo en absoluto silencio.

No duro mucho en volver con una bandeja de plata y la cabeza de Leandro en ella con los ojos bien abiertos y la boca manchada de sangre, la bandeja fue puesta en las piernas de Jack.

La observo sin inmutarse.

—Ahí tienes a tu cabeza, cumplí con mi parte del trato. Es tu turno.

— ¿Pero qué diablos...?—susurro Ashley.

Suspiro tomando la bandeja poniéndola encima de la mesa—bien, de acuerdo—dice mirándolo apoyando los codos en las rodillas— ¿cuándo quieres que te reemplaces?

—Ah no, eso sí que no—negó su madre mirándolo—sobre mi cadáver.

—A ver loca, ¿olvidas porque fue creado el pitufo? Te conviene cooperar si no quieres ser la siguiente, recuerda que nuestros padres le vale madres matar a uno de nosotros. Ya tienen lo que quieren...

Su madre suspiró viéndolo con tristeza—lo siento...

—Ah, está bien—responde encogiéndose de hombros—tarde o temprano iba a suceder.

—Excelente, ya tienes tu cabeza, ustedes tienen a una loca genocida de que encargase, Yo ya puedo estar tranquilo, tengo mi sucesor.

— ¿Cómo diste con él?—pregunta Jared sorprendido.

—Solo tuve que llamar a uno de mis hombres para que hiciera el trabajo, fue bastante fácil, no es un sobre natural por eso tienen su cabeza ahí.

—Ya sé quién eres...—dice Drácula captando la atención de todos. Lo miraba con la cabeza ladeada—eres descendiente de Arlender.

— ¿De quién? ¿De qué hablas?—pregunta su padre confundido.

—Arlender era uno de mis muchos sirvientes...—responde—cuando murió mi esposa lo deje con mil monedas de oro y lo despedí del castillo. Nunca creí que volvería a verlo... bueno, a su descendencia.

Se quedaron mirándolo cada uno sorprendidos.

— ¿Está diciendo que soy descendiente de uno de sus sirvientes? ¿Cómo es eso posible? No hay registro de eso en mi familia...

— Obvio, soy un vampiro se supone que tengo que permanecer en la oscuridad—respondió.

—Ah estas alturas, no me sorprendería que me dijeran que descendemos de una raza desconocida la cual es bastante poderosa...—susurra Abby mirando al suelo.




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