El Destino de Moon

67. Monstruo

— ¿Una humana? Es imposible...—dijo asombrado el insoportable.

Lexer la observo detenidamente. Sus ojos estaban cerrados. Ahora tenía pecas en sus mejillas, sus cejas ahora eran del color de su cabello, anaranjado. Su cuerpo había cambiado por completo, era tan delgado, pequeño y tan frágil que temió hacerle algún tipo de daño.

Su respiración era tranquila, dormía tranquilamente como la bella durmiente.

Camino hacia la orilla—Julien...—susurro llamando al insoportable—ten...—dijo entregándosela con cuidado—necesito tomar aire... por un momento... —aun no salía de su estado de confusión y sorpresa.

¿Ella era su compañera? ¿Una humana? ¿Por qué?

—Si mi señor...—musito Julien cargándola con cuidado.

Lo vio caminar hacia el bosque perdiéndose en la oscuridad. Lo entendían, ellos estaban de la misma forma. Confundidos y asombrados.

—Hay que llevarla devuelta al castillo...—susurro Dubley viéndola de manera curiosa.

Era extraño y raro que una humana se convirtiera en un druida, jamás en la historia se había visto algo así.

Julien asintió retomando el camino de vuelta al castillo seguido por los otros tres. Al llegar fueron directo a la habitación de su señor, el castaño le abrió la puerta a Julien para que pudiera entrar. La dejo en la cama con cuidado cubriéndola con la manta.

Se giró hacia el castaño— ¿Qué haremos ahora? —pregunta.

Dejo de mirar a la chica en la cama viéndolo—no lo sé—responde encogiéndose de hombros—estoy bastante impactado como para decir o hacer algo ahora.

—Ya somos dos—concuerda Dubley.

—Hay que esperar a que el rey regrese—dice Acher acercándose a Ashley—el sabrá que hacer con su compañera.

—Debe de estar demasiado conmocionado en estos momentos para retirarse de esa manera...—dice el castaño fijando la vista al suelo.

—Y no lo culpo...—susurra Dubley—debe de a ver alguna explicación para esto, ¿será que la humana tendrá algo especial en su interior para que fuera elegida para nuestro señor?

—Es lo más probable...—responde Julien.

Acher se alejó de la cama yendo hacia los muebles sentándose cómodamente—buenos... hay que esperar...—dijo mirando a los demás con una pequeña sonrisa.

Parecía ser el único que no le afectaba la nueva noticia de que su rey encontrara a su mujer.

~*~

Al abrir los ojos lo primero que vio fue un un techo blanco con ramas pegadas que venían de la pared a través de unas finas cortinas blancas que provenían de la cama.

Se sentó en la cama sintiéndose algo mareada. Cerró los ojos cuando la luz del sol le dio de lleno en los ojos.

—Oh... ya despertaste...—abrió los ojos mirando al frente encontrándose con el castaño— ¿Cómo te sientes? —pregunto a la vez que los demás se ponían de pie acercándose un poco a la cama de forma curiosa.

—Algo mareada...—contesto bajando la mirada a las sabanas verdes de seda. La forma de la cama era antigua con cuatro columnas en donde se encontraba unas cortinas blancas que cubrían la cama.

Miro toda la habitación por un segundo dándose cuenta que aquella habitación estaba forrada de lujos. Colores como el blanco, verde y el dorado resaltaban en todo el lugar haciéndola sentir tranquila y relajada.

— ¿Quieres un poco de agua? —pregunto Julien.

Asintió y lo vio ir a una esquina de la habitación en donde había diferentes bebidas y entre ellas una raja de agua con hielo de la cual le sirvió en un vaso de cristal para después acercarse a ella con cuidado extendiéndole el vaso sin dejar de verla por ni un segundo como si fuera un bicho raro al cual hay que estudiar para saber su funcionamiento y aporte a este mundo.

—Gracias...—musito tomando el vaso dando un trago. Su garganta seca se lo agradeció de inmediato. Sintió como su cuerpo se refrescaba por dentro.

— ¿Mucho mejor? —pregunto el castaño dando un paso al frente.

Asintió— ¿Qué sucedió? —Pregunto— ¿y el señor Smith? —dijo al no verlo allí junto con los demás.

Los cuatro se miraron entre sí sin tener ideas de que decir.

—El rey anda resolviendo... algunos asuntos...—susurro Dubley.

—No—dijo el castaño mirándola seriamente—el rey desapareció anoche por el bosque al enterarse que encontró a su compañera—al decir eso se sorprendió, eso no lo esperaba—la cual resulto ser usted... una humana.

— ¡¿Qué?! ¡¿Es una broma?! —exclamo abriendo los ojos con sorpresa.

Negó— debería de verse en un espejo... —recomendó—su aspecto cambio por completo.

Se puso de pie de inmediato— ¿Dónde hay uno? —pregunto mirándolo nerviosa.

—En el baño—contesto.

De inmediato corrió hacia el baño mirándose al espejo. Grito fuertemente al ver su reflejo en el espejo, se llevó ambas manos a la boca muy asustada.

Su cabello era de un color anaranjado que parecía casi rojo, era muy brillante. Sus cejas estaban del mismo color, tenía pecas en las mejillas sus labios se tornaron de color rosa. Sus orejas eran puntiagudas y grandes como los de un druida.

Se llevó ambas manos a la cabeza negando con la cabeza dando vueltas en el baño mientras se repetía una y otra vez—esto no está pasando, esto no está pasando...

Se detuvo saliendo del baño— ¡Mi cabello es naranja! —grito dándose cuenta que el señor Smith había llegado justamente en ese momento. Se llevó ambas manos a la boca entrando de nuevo al baño poniendo el seguro.

Su corazón latía frenéticamente en su pecho. Se alejó de la puerta muy asustada.

— ¿Ahora qué voy hacer?... —musito tomando los mechones de su cabello.

Habían crecido de sobre manera, le llegaba hasta más para abajo del trasero. ¿Por qué era así? El del señor Smith no era tan largo.

Escucho unos pequeños golpecitos en la puerta haciéndola chillar por el susto.

Sabía muy bien quien era por lo que empezó a dar vueltas por todo el baño como loca frenética buscando la manera de escapar de allí cuanto antes. Ahora mismo no estaba pensando con claridad, solo quería alejarse de allí lo más rápido que pudiera.




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