El destino de Nucere

Capítulo XI: Las decisiones siempre traen consecuencias (parte I)

Barco Filibustero "Kit'an Maris", hace aproximadamente 40 años

El barco "Kit'an Maris" habia zarpado de las costas de la Isla GigyantPort en el Archipiélago de Nuush ubicado al oste de Alto Jardín hacía ya más de dos meses, luego de una extensa lucha contra los Piratas del Arco por los recursos de la zona, y sus tesoros.Si bien hubo muchos heridos, no habia habido bajas en ningún bando.

Este vehículo marino se trataba de una balandra fabricada en madera con aleaciones en aluminio,un solo mástil fabricado también en madera con dos velas, el material de las mismas permitia absorver la luz solar. Llevaba relieves que representaban al Dios del Río Kytshan junto a sus seis hijas las Doncellas de las Lagunas y Ríos del Este; quienes a su vez eran las deidades más importantes del Archipiélago de Monnstath en el Continente Kurahy Hak, de donde eran Kaelor y casi todos sus camaradas.

—Kaelor, en unas horas llegaremos a la Isla Aalyyk—le informó un joven Sinha a su capitán quien se encontraba charlando muy animadamente con Dyfler.

—Ya lo sé, ¿por qué lo dices tan preocupado?—quiso saber el capitán. Se trataba de un joven entre 20 y 30 años, Su piel era caucásica bronceada por el sol, su cabello era largo hasta los omóplatos y espeso de color azabache con una barba en el mismo tono mientras que sus ojos ovalados eran de un color miel claro. Llevaba una casaca de seda color negro sobre una camisa blanca algo rota por los combates, y unas botas del mismo color.

—Le prometiste a las chicas que podrían bajar con nosotros esta noche. No sé si es buena idea con Rekka allí.

—¿Y qué con eso?

Sinha sentó junto a él.

—¿Enserio no notaste que le interesas a la jefa de médicas?—preguntó.

—No y no me importa mucho—replicó en un tono molesto—.Sabes que Rekka es la única que me gusta.

—Dudo mucho que a tu padre le agrade la idea de que te cases con ella, por algo esa isla es de "las tentaciones".

—Por algo no sigo sus órdenes. Él ya vivió muchas cosas, mis experiencias son mias.

En ese momento los interrumpió una presencia femenina. Se trataba de una mujer entre los 25 y 30 años, llevaba su abundante cabello negro peinado con una trenza que finalizaba con un moño blanco, dejando a la vista sus ojos color azul eléctrico. Iba vestida con una blusa blanca de seda sin mangas y botones en color marfil, y un pantalón negro largo con un laso color blaco indicando su rango de doctora. Por otra parte su piel bronceada estaba quemada con productos químicos.

—¿Necesitas algo?—preguntó Kaelor. Estaba visiblemente molesto.

—Quería saber cuándo llegaremos a la nueva isla. Las chicas y yo estamos muy felices de poder ir—respondió Yvryna. El rubor de sus mejillas era innegable.

Kaelor suspiró,

—No se ilusionen mucho porque no irán—dijo en un tono desinteresado, como si sus palabras np hirieran a los otros.

—Pero dijiste que podíamos.

—Sí pero ahora digo que no.

—¡¿Por qué?!

—¡Porque soy el capitán, y yo doy las órdenes!

—¡No es justo!—replicó, su voz demostraba rabia y decepción.

—Si no te gusta, puedes saltar por la borda y regresar a tu casa si no te come una serpiente marina antes.

—Grosero—murmuró antes de marcharse visiblemente enojada.

—¿Ves así se arreglan las cosas?

—No tenías que tratarla así—comentó Dyfler—.Se nota que la muchacha está enamorada de tí.

—No lo repitas—replicó Kaelor—.No pienso hacerme cargo de un sentimiento que no me importa. NInguna de ellas me intersa realmente.

Los dos oficiales optaron por no decir nada, no querían iniciar un conflicto con su mejor amigo.

Después de media hora, Sinha encontró a las médicas reunidas alrededor de una mesa de madera robusta, Al verlo ingresar se pusieron a la defensiva,

—¿Busca pelea?—preguntó Yvryna.

—No es eso. Vengo a disculparme en nombre de Kaelor.

—¡No mientas!—exclamó Tharthia—.Ya sabemos que no les agradamos a ninguno de ustedes.

—¡Es cierto!—exclamó Jazz—.También sabemos que no nos dejan bajar para que no estropeemos sus "conquistas". Solo buscan mujeres hermosas y a nosotras nos descartan.

—No es eso, es que...

—Vete, no queremos escucharte—intervino Yvryna.

El golpe de una puerta los interrumpió, era el capitán con un semblante furioso.

—¡¿Otra vez con lo mismo?! ¡Ya di la orden de que no pueden bajar!

—¡Danos un buen motivo para no hacerlo!—intervino Yvryna colocandose frente a él.

—¡No tengo que darte explicaciones! ¡Soy el capitán y harán los que se les ordene!

—¡No pienso seguir a alguien que no cumple con sus promesas! Eres un egoista y mal compañero.

—¡¿Te atreves a desafiar a tu capitán?! Podría matarte ahora mismo.

—¡Hazlo! Juro que regresaré del Mundo de los Muertos para atormentarte lo que te reste de existencia, y todas las veces que renazcas.

Antes de que perdiera los estribos, entre Sinha y Dyfler retuvieron a Kaelor. Las muchachas hicieron lo mismo con su jefa.

—Está claro que no somos bievenidas aquí—susurró Jazz; en su voz se notaba tristeza y decepción—.No vale la pena gastar tu energía Yvryna.

—Ella tiene razón—dijo Hurre. Sus ojos estaban posados en Dyfler—.Cuando lleguemos al puerto y ellos tengan su fiesta, nosotras nos iremos cuando bajen a buscar comida. Regresaremos a casa.

—¿Cuál casa? Por ayudarlos a ellos, la Armada de Vigilancia Marina nos concidera delincuentes. Nos matarán cuando pisemos nuestra isla.

Se hizo un silencio incómodo.

—Estar aqui fue el peor error de nuestras vidas—continuó diciendo Yvryna antes de salir del lugar—.Grcias por nada.

Las muchachas salieron del recinto cerrando la puerta con fuerza.

Un tiempo después Dyfler encontró a Hurre mirando hacia el horizonte mientras se quitaba las lágrimas con la palma de su mano.

—¿Qué quieres?—preguntó de mala manera.

—Yo...

—No intentes hablar por tu amigo, dejó claro que no nos quiere aqui.



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En el texto hay: piratas, extraterrestres, amor lgbt

Editado: 02.08.2026

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