El Destino del Héroe

Capitulo 19

Valet aceptó el gesto, mitad por cortesía, mitad para medir el poder del Héroe.
El apretón de manos reveló un control energético aterradoramente sofisticado. La suavidad del contacto no encajaba con el perfil de un guerrero que había llevado su fuerza al límite; era como tocar la superficie de un lago plácido que ocultaba un abismo. De todos los individuos que Valet había conocido en la isla, el joven se encontraba en un nivel insondable. Por no mencionar la naturaleza pura de la Autoridad que poseía.
«Las historias no le hacen justicia al Héroe», pensó la capitana, enmascarando su asombro con una sonrisa profesional. «Manejar una Autoridad de ese calibre, sin perder la cordura por la inmensa fuga de energía que está sufriendo... es brutal. Si su control es tan perfecto estando debilitado, ¿qué tan poderoso era antes de llegar aquí?».
Valet soltó la mano de Elías. En su estado actual, la Autoridad del humano debería comportarse de forma errática, obligándolo a forzar su dominio. Que pudiera permanecer tan tranquilo demostraba por qué ostentaba su título. Seguramente su versatilidad había disminuido, pero no tenía que romperse la cabeza para deducir que la colosal fuga de poder le dejaría secuelas si no se adaptaba pronto.
«Será interesante probar su fuerza real. Si logro convencerlo de entrenar a diario, este mes de vigilancia será muy entretenido», meditó. Pero, de inmediato, la sombra del pasado nubló su entusiasmo. «Tener al Héroe en la aldea debería ser un honor. Pero no deja de ser un extranjero, y ya sufrimos demasiado por confiar en uno. Le daré el beneficio de la duda solo porque Raf confía en él y es el Héroe».
—Bien. Sígueme, Elías —indicó Valet, dándose la vuelta—. Tenemos un largo camino por recorrer. La granja está un poco alejada de la aldea principal, así que memoriza bien la ruta.
Elías asintió y siguió a la Chameleon.
Después de caminar unos minutos al noroeste de la sala de reuniones, se adentraron en un sendero peculiar. A ambos lados se alzaban arbustos de hojas turquesas, separados simétricamente por cinco metros y flanqueados por piedras de ámbar que brillaban tenuemente, delineando el camino como marcadores de una ruta sagrada.
—Formación de protección nivel Doble A, ¿eh? —comentó Elías, deteniéndose para observar el diseño—. Deben tener una gestión de recursos optimizada para gastar en esta barrera.
Ver una matriz de esa magnitud protegiendo una simple ruta agrícola era inaudito. Ni siquiera los bancos centrales de las grandes ciudades del continente poseían barreras de rango A.
—Tengo mucha curiosidad por saber la razón de tal derroche —continuó Elías, analizando los materiales—. Conseguir vegetación endémica de una mazmorra clase S y piedras de Ámbarita de gran calidez es un esfuerzo titánico para una tribu pequeña. Dudo que tengan veinte guerreros con nivel clase S para recolectarlas o que posean una mazmorra de ese calibre en su territorio.
Valet lo miró por encima del hombro, genuinamente impresionada.
—¡Lo notaste! No eres tan lento como creí. Estás en lo cierto: nuestra tribu no tiene suficientes individuos de clase S ni poseemos mazmorras superiores a la clase C. Sin embargo... utilizamos una de nuestras mazmorras clase C que sufrió una mutación corrupta. Más específicamente, una mazmorra del tipo Mundo en Miniatura.
Elías se detuvo en seco.
—¿Mutación corrupta? Ya veo. Entonces tienen la gracia de Génesis —dijo, con el tono ensombrecido—. Una mazmorra clase C del tipo Mundo en Miniatura con mutación corrupta no es común ni siquiera en las áreas de medio desarrollo mágico de la Alianza. De los dos trillones de mazmorras registradas en nuestra mitad del continente, apenas hay cinco mil con mutaciones corruptas. Y ni hablemos de las mutaciones apocalípticas, que son tan raras que apenas llegan a cien.
En la mente de Elías, las alarmas comenzaron a sonar.
En Ágaria, existían tres tipos: subterránea, mundo en miniatura y planetaria. Las primeras dos nacían en el planeta y eran accesibles por puertas con símbolos que representa su temática. Las planetarias, en cambio, venían de mundos destruidos por Mazmorras que trasformaban el exterior de estas si se propagaban. Podían explorarse mediante portales dimensionales o incursión directa desde el espacio. Sin embargo, estas podían ser influenciadas por el poder del mar primordial y convertir a los monstruos residentes en monstruos corruptos.
Los monstruos corruptos eran el primer paso para que el Mar Primordial cumpliera su meta de destruir todo.Estos monstruos servían como sacrificio a otros de sus mismas condiciones para evolucionar a sus siguientes etapas. La etapa donde estos monstruos se diferencian y comenzaban a ser una amenaza para todos es su tercera y penultima etapa, Presagio del Fin.
Los Presagios del Fin son entidades de poder absoluto, articuladas por conceptos irrefutables y una utilima evolucion conocida por pocos, los Avatares de la No Existencia. Estas criaturas representaban una amenaza de nivel extremo. No sólo por la desmesura de su fuerza, sino por haber sido conformadas alrededor de un concepto absoluto en toda la existencia, imposible de alterar o neutralizar. Su aparición dependía de condiciones específicas: la mazmorra debía sufrir una mutación, emerger un brote corrupto, y el monstruo debía haber sido expuesto a una alta influencia del Mar Primordial, consumir dicho brote o bañarse en la sangre de otras criaturas con la misma naturaleza degenerada y estar en su segunda etapa.
Durante generaciones, los estudios sobre la probabilidad de que surgiera uno de estos entes fueron meticulosos y persistentes. Sin embargo, sin acceso a las variables exactas de cada mutación en las mazmorras o en los monstruos, jamás se encontró una respuesta definitiva. Ningún cálculo arcano ni observación sistemática logró desentrañar el patrón que los anunciaba. Eran bombas de tiempo cósmicas impredecibles.
—¿En serio te sorprende? Qué extraño —dijo Valet con aparente naturalidad, ajena al terror interno de su acompañante—. Nuestra isla tiene apenas un millón de mazmorras, pero contamos con cincuenta mil corruptas y cinco mil apocalípticas. De hecho, la mazmorra que se le otorga a la tribu ganadora del Festival Solar... es una clase C de Mundo en Miniatura con mutación apocalíptica.
Los ojos de Elías se abrieron de par en par.
La isla de Edén era geográficamente diminuta en comparación con el continente. Su cantidad total de mazmorras era menor, ¡pero su densidad de mutaciones era monstruosa! Esa sola revelación hizo que el misterio de la isla escalara de una anomalía a una emergencia de nivel de extinción.
«Las mazmorras mutantes otorgan materiales raros, sí, pero el riesgo de que nazcan Presagios del Fin es altísimo», razonó Elías, sintiendo un sudor frío.
Recordó su primera y única reunión formal con la diosa Génesis. La deidad le había advertido con suma gravedad que era imposible que existieran mazmorras mutadas muy cerca unas de otras sin provocar un colapso en la realidad. Aquel día, la diosa lo obligó a prestar un juramento inquebrantable: debía aniquilar cualquier sobrepoblación de mazmorras mutantes.
Esa había sido una de las verdadera razón por la que Elías casi nunca se dejó ver ante el ojo público durante su tiempo como Héroe. La proliferación de mazmorras corruptas en el continente estaba creciendo, y los aventureros o los Templarios capaces de limpiarlas escaseaban. Él había estado trabajando en las sombras como un exterminador apocalíptico.
«Primero necesito ubicar todas las de esta isla y escoger las más inestables», concluyó, activando su mentalidad de Héroe a pesar de sus intentos por dejarla atrás. «Lo único bueno es que la dificultad de eliminación no siempre está ligada al grado original de la mazmorra, asi que puede ir por las mas bajas. De no ser así, tendría problemas graves para purificarlas sin destruir áreas de la isla en el proceso».
—¿Estás bien? —preguntó Valet, notando cómo la expresión de Elías se había vuelto sombría y distante.
—Sí... solo que la información fue un poco impactante —respondió él, sacudiendo la cabeza para disipar la tensión. Luego de unos segundos, la miró con una curiosidad afilada—. ¿Tienes un mapa... o conoces a alguien que tenga la ubicación exacta de todas las mazmorras mutantes de la isla?



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En el texto hay: destino inevitable, nuevocomienzo, héroe cansado

Editado: 02.04.2026

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