El Destripador De Wepaher 6

6x03: La calma también miente

La persecución terminó en un callejón sin salida.
El hombre corrió hasta que ya no pudo más. Tropezó, cayó de rodillas y levantó las manos antes de que alguien se lo ordenara. Rich fue el primero en alcanzarlo. No dudó. No gritó. Solo actuó.
Minutos después, el asesino estaba reducido en el suelo, esposado, sin entender en qué momento había perdido el control de la situación.
—Se acabó —dijo Rich, con la respiración agitada.
Las sirenas se acercaban.
Esa misma noche, las noticias no tardaron en hacer eco del arresto.
“El departamento WEPAHER continúa demostrando su eficacia.
La ciudad sigue protegida gracias a los Caza Destripadores.”
Las imágenes mostraban a Rich escoltando al detenido, serio, firme. Un héroe más para una ciudad que creía haber dejado atrás la oscuridad.
En el cuartel general, el ambiente era distinto.
Había risas. Música baja. Conversaciones cruzadas. No era una gran celebración, solo un respiro. Una pequeña fiesta improvisada después de meses —años— de tensión constante.
Tony levantó su vaso y llamó la atención del grupo.
—No siempre digo esto —empezó—, pero estoy orgulloso. Orgulloso de lo que somos ahora… y de lo que hemos logrado.
Miró a su alrededor. Rostros conocidos. Nuevos miembros. Viejos aliados.
—Pasamos por cosas que nadie más entendería —continuó—. Perdimos demasiado. Pero hoy, esta ciudad duerme tranquila gracias a ustedes. Y mientras sigamos juntos… nadie nos va a derrotar.
Hubo aplausos.
Camila se acercó y lo abrazó. Tony apoyó la frente en su hombro por un segundo más de lo necesario. No dijo nada. No hacía falta.
Era la primera vez, en mucho tiempo, que se permitía sentirse en paz.
—Necesito unos días —comentó después, más en voz baja—. Desconectar un poco.
—Yo también —dijo Gunther—. La ciudad puede sola… por ahora.
Tony miró a Navi.
—Te quedas a cargo.
Navi abrió los ojos con sorpresa… y orgullo.
—No los voy a defraudar.
Más tarde, mientras algunos se retiraban y otros seguían conversando, un hombre se acercó a Tony.
—No puedo creer que esté aquí —dijo Arturo, sonriendo—. Trabajando contigo… con ustedes.
Tony le dio una palmada en el hombro.
—Te lo ganaste. Pero recuerda algo: si ves algo raro, cualquier cosa, me avisas.
Arturo asintió con entusiasmo.
Fue entonces cuando una mujer se detuvo frente a Tony.
No vestía como alguien perdida. Tampoco parecía nerviosa. Tenía el rostro cansado… como si ya hubiera vivido el final de muchas historias.
—Aunque todo parezca felicidad —dijo—, no lo es.
Tony frunció el ceño.
—¿Perdón?
La mujer le entregó una tarjeta.
—Ocho de la noche. Aquí —añadió—. Si va, entenderá. Hay respuestas que no pueden decirse en público.
Tony miró la tarjeta, dudando.
—Yo puedo ir —intervino Arturo—. Confirmo si es real y te aviso.
Tony lo pensó un segundo.
—Ten cuidado —dijo al final—. Y si algo no te gusta… te vas.
Arturo sonrió, feliz de tener su primera misión en solitario.
El lugar era discreto. Demasiado.
Arturo llegó puntual. La mujer ya lo esperaba.
—¿Dónde está Tony? —preguntó ella.
—No vendrá hasta que sepa que lo que dice es cierto.
La mujer suspiró.
—Dentro de su organización hay alguien —dijo—. No busca justicia. Busca venganza.
Arturo negó con la cabeza.
—Eso no tiene sentido.
Un ruido los interrumpió.
Pasos.
Demasiado lentos.
—Nos siguieron —susurró ella—. Esto no debía pasar así.
Una sombra cruzó el callejón.
Arturo retrocedió.
—Esto es una trampa —dijo.
—No —respondió ella—. Es una advertencia que llegó tarde.
La mujer sacó un pequeño archivo y lo extendió.
—Dáselo a Tony. Él sabrá qué hacer.
No terminó la frase.
Un movimiento rápido. Preciso.
El cuchillo apareció y desapareció en un segundo.
La mujer cayó al suelo, la sangre extendiéndose bajo su cuello sin un solo grito.
Arturo quedó inmóvil.
La figura frente a él llevaba una máscara. La voz que habló era grave, irreconocible.
—No debiste estar aquí —dijo—. Esto no era para ti.
Arturo no tuvo tiempo de reaccionar.
El golpe lo lanzó al suelo.
Oscuridad.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.