El Destripador De Wepaher 6

6x13:La verdad detrás de la sonrisa

El sonido de risas llenaba el aire.
Tony, Gunther y Navi corrían por el patio de la escuela con mochilas al hombro, empujándose y bromeando como si el mundo fuera eterno.
Hablaban emocionados de la universidad, de los sueños que tenían, de lo que serían cuando fueran adultos.
—Prometan que pase lo que pase… seguiremos juntos —dijo Navi, levantando la mano.
—Siempre —respondió Gunther.
Tony sonrió… sin saber todo lo que vendría.

—Extraño esos días… —dijo Tony en el presente, mirando a sus hijos.
Leslye y Diego lo observaban atentos.
—Pensé que esta parte de la historia… nunca la iba a contar —continuó.
Diego dudó unos segundos.
—Papá… esa tal Nataly… ¿es la asesina?
Tony se quedó helado.
El silencio llenó la habitación.
Y entonces…
La historia continuó.

Tony llegó frente a un enorme hotel abandonado.
Las ventanas rotas parecían ojos observándolo en la oscuridad.
Su celular sonó.
—Hola, Tony… —dijo una voz distorsionada… la voz de Jeff—. ¿Listo para el último acto?
Tony apretó el teléfono.
—Estoy aquí. Ya jugaste suficiente. Quítate la máscara y pelea como hombre.
Un silencio… y luego una risa baja.
—Muy bien… tú lo pediste. Entra. Gunther te espera.
Tony avanzó.
Un auto llegó detrás de él. Tony apuntó su arma… pero al bajar la persona…
—¿Camila? —dijo sorprendido.
Ella caminó hacia él.
—Te seguí. Tenía tu ubicación… esto termina hoy y juntos.
Tony negó.
—Es peligroso…
—Te amo —dijo ella.
Se besaron.
—Y cuando cuentes esta historia… dirás que su madre salvó al padre.
Tony sonrió… y entraron.
El hotel estaba oscuro.
Escaleras viejas.
Silencio total.
Un mensaje en la pared: “Tercer piso. Al fondo.”
De repente… el asesino apareció.
Tony empujó a Camila y el cuchillo rozó su brazo.
Pelearon… pero el asesino escapó.
—Debemos irnos —dijo Camila nerviosa.
—No —respondió Tony—. Esto termina hoy.
Llegaron a una puerta.
Tony entró… y la cerró detrás de él.
—¡Tony! —gritó Camila.
—No voy a perderte —dijo desde dentro—. Ve y llama a los demás. Esto es personal.

Tony avanzó solo.
En un cuarto… una figura con máscara estaba sentada.
Tony se acercó… y se la quitó.
—¡Gunther!
Estaba inconsciente.
Mientras intentaba liberarlo… alguien apareció detrás.
Jehud… con un cuchillo.
—¡Eres tú! —gritó Tony apuntándole.
—¡No soy yo! —respondió nervioso—. El asesino me liberó… escuché voces…
Tony disparó a su pierna.
Jehud cayó gritando y huyó.
Tony salió tras él… pero el asesino apareció.
Comenzó una pelea brutal.
Golpes. Caídas.
Ambos rodaron por las escaleras.
Heridos… en el suelo… vieron una pistola.
Los dos intentaron alcanzarla.
Tony llegó primero.
Apuntó.
Su respiración era un incendio.
—Se acabó.
Silencio.
Detrás de él, una voz.
Su voz favorita.
—Tony…
Camila.
Tony giró apenas.
Ella estaba ahí.

Desde lejos… Camila gritó feliz.
—¡Tony!
Él sonrió… y bajó la guardia.
Y entonces…
Un cuchillo atravesó su espalda.
Tony cayó de rodillas.
Volteó… sin poder creerlo.
Camila.
—Qué bueno que estás bien… —dijo ella con una sonrisa fría—. Siempre soñé con matarte yo misma.
Tony temblaba.
—¿Tú…?
Ella le quitó el arma.
—Sí… amorcito.
El asesino se levantó… y se quitó la máscara.
Chris.
—Gracias por jugar… Tony.
Camila limpió la sangre del cuchillo.
—Ah… pero falta alguien más.
Un tercer asesino apareció arrastrando a Gunther golpeado.
Se quitó la máscara.
Billy.
Tony gritó lleno de rabia.
—¿¡Qué demonios hicieron!?
Camila se inclinó frente a él.
—Hora… del gran final.
Lo golpeó.
Oscuridad.




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