El día cero

Capítulo 16

El error no fue el humo.

Tampoco fue el hombre que caminó sin estar vivo, ni la mordida, ni la sangre extendiéndose por la calle. Todo eso fue consecuencia. El verdadero error ocurrió antes, cuando todavía había tiempo de detener algo que nadie quiso nombrar.

Gael retrocedió hasta apoyar la espalda contra la ambulancia. La respiración le salía entrecortada, irregular. No podía apartar la vista de la escena frente a él: el cuerpo que seguía moviéndose, las personas que habían caído, el pánico desbordado sin control alguno.

El entrenamiento decía actuar.
El instinto decía huir.

Gael eligió lo primero.

Tomó el radio otra vez, golpeándolo con frustración.

—¡Emergencias, respondan! —gritó—. ¡Necesitamos aislamiento inmediato! ¡Esto no es un disturbio, no es una crisis común!

Solo estática.

El error humano fue creer que siempre habría tiempo para reaccionar. Que los protocolos podían esperar. Que alguien más, en algún lugar más alto, tomaría la decisión correcta.

Mientras tanto, el hombre avanzaba.

No corría. No parecía apurado. Cada paso era torpe, pero firme, como si supiera que nadie iba a detenerlo. La ausencia de miedo lo hacía imparable.

Gael agarró una barra metálica caída en el suelo. Las manos le temblaban. Nunca había levantado un arma contra un paciente. Nunca había considerado esa posibilidad.

—No te acerques más —dijo, con una voz que ya no sonaba segura.

El hombre no reaccionó.

Gael golpeó.

El impacto fue seco, brutal. El cuerpo cayó de lado, pero no emitió sonido alguno. No hubo grito. No hubo queja. Solo un crujido desagradable.

Por un segundo, todo quedó en silencio.

Gael esperó.

Contuvo la respiración.

El cuerpo volvió a moverse.

Un murmullo colectivo de horror recorrió la calle.

Gael entendió entonces el tamaño del error. No solo el suyo, sino el de todos. Habían intentado tratar lo imposible con herramientas humanas. Habían esperado explicaciones cuando lo único que hacía falta era aceptar la realidad.

No era una enfermedad.
No era un brote controlable.

Era algo nuevo, y ya estaba fuera de control.
El error humano no fue actuar tarde.
Fue creer que aún eran dueños de la situación.

Y mientras el hombre volvía a incorporarse, ignorando el daño que cualquier otro cuerpo no habría soportado, Gael supo que ese error costaría más que vidas.

Costaría el mundo tal como lo conocían.

El Día Cero no había comenzado con el humo.
Había comenzado con la negación.



#198 en Ciencia ficción

En el texto hay: locura, zombies

Editado: 11.02.2026

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