El día en que los monstruos salieron

CAPÍTULO DIECINUEVE

Hacía el segundo bosque

 

La oscuridad resulta bellísima, ¿No lo crees, querida?—me pregunta la mujer.

Su vestido negro y largo revolotea a mi alrededor por todo el viento que hay. El sitio que ella escogió es muy apartado y escondido de nuestra casa.

Oscureció hace mucho tiempo y ella ha pedido que admiremos la oscuridad, a sus palabras ha dicho que lo único bueno de este lugar es que no hay nada. No se porque a ella le resulta tan fascinante.

—Es relajante y atemorizante al mismo tiempo.— volteo a mi alrededor y solo logro apreciar más negrura. —¿Por qué aquí está tan oscuro?

—Es tu mente, cariño. Yo M, admiro tu oscuridad. La he perseguido por mucho tiempo.

—Tú eres quién ordena mis sueños.

—No, cariño.—niega con una sonrisa engreída— Esa no soy yo. Yo soy quién te atormenta.

—¿Tú haces todo eso…?

—No soy el único monstruo aquí, querida.

—¿Qué quieres decir con eso?—inquiero, confundida.

—Así que no lo sabes. —sonríe con malicia. —¿Ella no te lo ha dicho?

—¿Saber qué?—exijo— ¿Quién es ella?, solo quiero saber…

— Lo único que necesitas saber ahora es que… Tus monstruos salieron. El día en que yo ataqué, fue el día en que tus monstruos salieron…No los controles. No lo hagas. Fue un placer conocerte, querida. —termina por decir. 

 

 

***

 

 

Poco a poco comienzo a recuperar la conciencia y abro los ojos, confundida.

La luz me ciega por unos momentos, pero enseguida logro visualizar a Blake sentado a un lado mío.

Suspira de alivio y, entonces, hace algo sorpresivo. 

Me abraza.

—Me asustaste.— murmura, con la respiración acelerada.

—Lo siento mucho. — logro decir en voz baja.

—¿Estás bien?— pregunta, deshaciéndose del abrazo. 

—Lo estoy. Estoy bien. —afirmo, demasiado confundida. Y… atontada.

—¿Qué pasó?— cuestiona, separándose de mí, dándome mi espacio.

¿Qué pasó?

Una pregunta muy buena. ¿Qué pasó?

Estoy demasiado confundida. No logro entender nada. Es como un laberinto sin salida.

—Había una mujer… no la misma de siempre, era otra. — esas dos personas eran muy diferentes, mientras una transmitía armonía y seguridad, ésta última daba un aura de misterio y temor. Definitivamente no era la misma persona—  Quería decirme algo. Puedo jurar que era algo importante, pero solo recuerdo que dijo que no lo controlara. — lo miro con toda la seriedad que puede recaudar mi ser— Tenemos que darnos prisa. Hay que ir a esos bosques, lo más pronto posible. Hay algo extraño. Muy extraño. Y tal vez, peligroso.

Acepta enseguida sin rechistar.

Tomamos todas nuestras cosas y salimos de ahí sin detenernos, la noche no nos impide nada..

No hay paradas y charlas divertidas.

Y el camino resulta una buena manera de entrenar.

Mientras Blake maneja, yo tomo el arco y las flechas tratando de asesinar a cualquier Demon que se aparezca en nuestro camino. Que dónde más aparecen es en las entradas a ciudades o pueblos.

Hay fallas, teniendo en cuenta de que vamos en movimiento y la posición en la que me acomodo es incómoda. Bajo la ventanilla y saco la mitad de mi cuerpo sentándome en la puerta. Lo cuál, cómo dije, es incómodo, ya que mi culo queda adolorido de estar sentada en una orillita.

Blake desde su asiento me va dando consejos de como puedo mejorar mis tiros y diciéndome las razones por las que el tiro no es perfecto.

«Piensas demasiado.»

«Tus manos tiemblan.»

«No te concentras.»

«Estás muy tensa.»

Pero en cuanto les doy, no importa el lugar que sea, ellos desaparecen demasiado rápido. Algo que no pasaba antes.

—Tienes que mejorar. — me ordena.

—Lo sé. —murmuro, abochornada.

—Tienes que aprender a cuidarte.

—Eso también lo sé. —resoplo.

—Tal ves yo no puedo cuidarte siempre. Aún cuando me guste demasiado, no sé si este siempre.

—No lo digas como si fueras a morir en cualquier momento — susurro con voz quebrada.

—El problema siempre es ese, Morgan. No sabes en qué momento de la vida vas a morir.

—Solo… no digas eso. —digo, avergonzada.

En el resto del camino, nadie dice nada.

Incluso Loki está en silencio.

 

 

***

 

 

—¿Es aquí?—arrugo la nariz con desagrado, mientras volteo a mirar todo el lugar.

—Asi lo indica el mapa— responde, aburrido y cansado.

Apenas ha dormido el pobre, manejó toda la noche y todo el día.

—¿Estás seguro?

—Si, Morgan — vuelve a responder, pero ahora fastidiado.

—Es que… está feo.

—¿Esperabas aves cantando y flores? —enarca una ceja hacia mí y se comienza a adentrar al bosque.

—Es que el otro estaba más bonito. Esperaba lo mismo. —me defiendo.

—Si quieres nos regresamos y buscamos otro bosque más lindo— resopla sarcástico.

—Estas muy gruñón el día de hoy. — murmuro.

—Lo último que te recomiendo es que comiences a molestar, Morgan. — ni siquiera me doy el tiempo de ofenderme.

Dos teorías: Uno, he estado molestando más de lo común; dos, está molesto porque no durmió lo suficiente.

La segunda me parece más razonable.

Las personas se vuelven más desagradables cuando no duermen sus 8 horas diarias.

Avanzamos a través del bosque y cada vez más adentro, el bosque se va poniendo peor.

Más oscuro, ramas secas, olor feo y árboles tenebrosos.

—La belleza no ha tocado este lugar. —murmuro.

Y seguimos avanzando por el camino estrecho hasta llegar al final.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.