El día en que los monstruos salieron

CAPÍTULO VEINTISÉIS

El viaje al destino final
 


 

—Lamento que hayas pasado por esto tú sola. 
 


 

—No estuve tan sola, pero me hubiera gustado que fuera diferente. replico. 
 


 

—Lo sé. Josephine lo ha visto todo, ella tiene un don excepcional, puede verlo todo sin importar las barreras. 
 


 

—¿Ella podría ver …?— intento preguntar, pero ella me interrumpe antes de que pueda terminar de decirlo. Muy en el fondo, sabía lo que ella respondería. 
 


 

—No, Morgan. No es tan fácil como suena, requiere ciertas cosas, ciertos sacrificios. Se lo que quieres saber, pero no puedo decírtelo. Te diría todo lo que quieres saber, lo que quieres encontrar, te daría el camino más fácil y todas las respuestas, pero cuando despiertes, apenas y recordarás mi rostro. Solo puedo estar dentro de tus sueños ciertos días, ciertos momentos y con esto me aseguro de que están bien, mi responsabilidad va más allá de ti, pero cuando estés a mi lado… cuando estén a mi lado, me quitaré una preocupación. Son demasiado jóvenes para vivir en ese tipo de mundo, pero hay personas más vulnerables que ustedes, y miles de vidas que corren riesgo, ustedes tienen la oportunidad de ayudarme a que puedan ser libres. Y si mañana recuerdas esto, llama a Josephine. ”
 


 

Una sensación extraña recorre por mi cuerpo al momento de abrir mis ojos y no escuchar ningún sonido, ni nada molestando por despertarme. 
 


 

Me levanto en seguida y me dirijo a la habitación de Blake, aún está dormido y su respiración es tan lenta, que temo que en realidad tenga dificultad para respirar. A pasos silenciosos me dirijo a su lado y comienzo a susurrarle en el oído que es hora de irnos. Él solo se remueve en la cama e ignora mis llamados. 
 


 

Después continúo dándole pequeños golpes, pero pareciera que está muerto, si no fuera por su poca notable respiración, juraría que no está vivo. 
 


 

El pensamiento de darle un golpe fuertísimo pasa por mi mente, pero Blake comienza a despertarse y ya me es imposible cumplir eso. 
 


 

—Pensé que estabas muerto. — es lo primero que digo al ver que él ha despertado completamente. 
 


 

—Desgraciadamente sigo vivo. — murmura aún con la cara entre la almohada. 
 


 

—Pues no por mucho tiempo si sigues dormido, tenemos que irnos de aquí. — salgo de la habitación y empiezo a recoger nuestras cosas, al tener todo guardado, salgo al patio y me arrodillo junto a dónde está Loki, me quedo unos instantes y sonrío con tristeza. 
 


 

—No pude salvarte, lo siento. Haré que todo esto termine y volveré por tí. Volveremos por tí. — me levanto y le dedico un hasta pronto. 
 


 

Entro a la casa, me asomo por la ventana y alcanzo a mirar un desfile de demons. 
 


 

Son, al menos, veinte de ellos. 
 


 

Me quedo totalmente quieta; no me muevo de dónde estoy y respiro tranquilamente. 
Blake va bajando por las escaleras, pero le hago una señal de que no haga ruido, acata de inmediato mi señal y comienza a caminar a paso silencioso hasta llegar a mi lado. 
 


 

Tenemos cientos de armas que nos ayudarían a defendernos, pero , al menos, yo no sé usarlas al cien por ciento, anoche el demon no hizo ninguna señal de atacarme y por ello pude defenderme, pero si fuera otra situación, lo más probable que pasaría es que uno de nosotros cayera inconsciente y ellos de pronto se desvanecerán tan rápido que ni nos daremos cuenta de ello.
 


 

Ni siquiera se por que pasa eso, una extraña situación que sucede desde el inicio de todo esto, y que siento que nunca dejará de pasar. Mejor nos quedamos aquí y evitamos que eso suceda, no quiero estar preocupada y con heridas, acabo de sanar las que tenía. 
 


 

Y Blake se ve mucho mejor, mejoró muchísimo. 
 


 

Ellos desaparecen de nuestra vista y es cuando comenzamos a subirnos a la camioneta. 
 


 

Salimos del pueblo y emprendemos el viaje a nuestro destino final. 
 


 

Tomamos una carretera solitaria, tan solitaria, ni un carro a mitad de camino, ni nada, el silencio era abundante, no había música, no había radio, estéreo, ni nada. 
 


 

Y tuve curiosidad, mucha curiosidad. 
 


 

—¿Cuál era tu música favorita? 
 


 

—Cualquiera que sonara bien. —responde sin despegar la vista de la carretera. 
 


 

—¿Qué cantantes o bandas escuchabas con más frecuencia?
 


 

—The Beatles, Nirvana, Queen, Amy Winehouse, Aretha Franklin, Pink Floyd. ¿Cuáles eran los tuyos? ¿Música moderna o te iban más las melodías de Beethoven? 
 


 

—Aretha Franklin, George Michael, Big Star… los mismos gustos musicales de mi papá. 
 


 

—Bueno, mis padres eran más de música del tipo Beethoven, y sí te soy sincero, no era aburrida, pero no era mi tipo. Así que yo mismo busqué mi tipo de música. 
 


 

Mi papá siempre ponía sus discos favoritos todas las tardes, a veces, pasábamos horas y horas escuchando música de las mismas bandas, pero con el tiempo esas canciones terminaron siendo de mis favoritas. Si ahora pudiera escuchar esas canciones sería muy feliz. 
 


 

Al escuchar música mi cuerpo se sentía como si comenzara a flotar y una sensación cálida se sentía en mi pecho, mi vello se erizaba y la música se filtraba en todo mi cuerpo. 
 


 

Miro a Blake y veo que comienza a tararear una canción, quiero preguntar cuál es; sin embargo, mejor guardo silencio y disfruto del trayecto, por qué, tal vez, sea el último viaje que hagamos juntos. 
 




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