El día en que una zorra mágica me llevó a otro mundo

Libro 2: El día en que fuimos libres de nuevo: Momentos de tranquilidad: Parte 1

En el pasillo de los cuartos, apareció Celdran con sus amigos en dirección a nosotros.

—¡Tú! ¿¡Qué haces aquí, malnacido!? —gritó Celdran—. ¡Maldito impostor y asesino!

Se abalanzó contra mí usando su espada, desprendiendo todo su maná. Valdrik se puso en frente en menos de un parpadeo, bloqueándolo con su katana. Apenas se sentía una pisca de maná saliendo en él.

—Espera, Celdran. —expresó Oiran.

—Ay… Qué miedo… —expresó Theron cubriéndose la cara con las manos.

—Yo no haría eso si fuera tú. Celdran, él fue exonerado de su cargo. Al igual que sus amigos. —seguían manteniendo las espadas. —ellos son miembros del gremio ahora, por lo tanto, atacarlos es un grave delito.

—¿Dices que…? Imposible, ¡Rethar jamás haría algo así!

—Si no me crees, pregúntale a él. Te recomiendo que bajes ahora mismo tu espada mediocre. Y no vuelvas a atacarlos, o te la verás conmigo, ¿Entendido?

—Esto no puede ser posible. —bajó la espada. —hablaré con mi hermano del error que cometió. —se marchó.

—¿Acaba de decir hermano? —preguntó Isolde.

—¡Sí, también me sorprendí cuando lo supe! —contestó Elenoria, juntando las manos sonriendo. —ni siquiera se parecen. El señor Rethar es alguien amable, y él es desagradable.

—Se fue, es un alivio… —expresó suspirando.

—Continuemos. Ignoren lo sucedido.

La habitación era más grande de lo que esperaba, incluso había un baño. No tenía nada que guardar, así que regresé al pasillo al mismo tiempo que los demás. Ellos dejaron sus armas pesadas.

—Ya que guardaron sus cosas, les enseñaré el resto de las instalaciones.

*

—¡Hermano! —gritó Celdran, entrando a la fuerza al despacho—. ¿¡En qué pensabas cuando admitiste a ese desgraciado impostor!?

Se hallaba sentado mirándolo serio: llevaba el cabello verde y un traje negro.

—Con más respeto. Soy tu hermano mayor y líder del gremio. Lo admití por petición del Rey, nunca iré en contra de él, aunque eso signifique ir en contra de mis principios. Si eso era todo, vete, estoy ocupado.

—Eso es una basura. Se hace pasar por el elegido del espíritu del hielo, ni siquiera sabe usar mi magia elemental, ¡Es inaceptable!

—¿Mi magia? ¿Impostor? —señaló. —hermanito, no me digas que tú quieres ser el elegido.

—¿Querer? ¡Debí serlo! ¡Soy el más fuerte de mi generación! Acabé con él de un solo golpe.

—¿Y eso qué? No lo fuiste y punto. Deja de pensar en ser el elegido, porque nunca será así, ya hay uno y es el chico llamado Lie. Ahora vete, estoy ocupado.

Celdran presionaba con fuerza los dientes.

—Maldición… —salió golpeando la puerta enojado.

Rethar se quedó con la vista al frente.

—Patético.

—Celdran, dinos, ¿Qué pasó? —indagó Thalir.

—No lo molestes. —expresó Rivena. —déjalo tranquilo.

—Vayamos a entrenar. —añadió con frialdad.

*

Saliendo de la zona de entrenamiento e ingresando a la gran sala del gremio, nos encontramos con Celdran, bajando por una escalera.

—¿Ustedes de nuevo? —se dirigía hacia nosotros.

—Celdran, ¿Ya hablaste con tu hermano?

—Piérdete, infeliz. —contestó mirando al frente mientras pasaba a su lado y entrando a la zona de entrenamiento.

—Falta la armería, pero continuaremos en otro momento. El comedor está yendo a la entrada. Pueden comer cuando y cuanto quieran.

—¡Genial! —exclamó Shader. —podré ganar mantener mis músculos.

—¿Te preocupa eso? —preguntó Calista.

—Tengo que mantener un buen físico para soportar mi magia. Esa es la desventaja.

—No sabía sobre eso de tu magia. En mi raza ninguno lo tiene… —se quedó en silencio—. ¿¡Pero por qué no lo dijiste!? ¡Eso es importante para tu poder!



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En el texto hay: reencarnación, fantasa y magia

Editado: 13.05.2026

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