Fecha: 13/05/2021
¡Este día!
Este día donde se me regaló la oportunidad de seguir sacándole canas azules a mis amores. Este día donde agradecía a todas aquellas personas que diariamente preguntaban por mí, donde sus oraciones fueron escuchadas. Amé este día porque pude contar con personas que jamás he visto físicamente; personas a las que pongo en manos de Dios, nuestro Creador, para que sigan adelante por su bondad y gran corazón.
Aunque aquel día estaba dormida, perdida de este mundo, amé ese día porque imaginariamente los sentía cerca de mí, sentía sus oraciones, y hoy, por Joyce, mi sanación. No dejen de existir jamás personas como ustedes que, sin importar lo que pasaría con mi vida, apartaron un poco de su tiempo para darme ese hermoso detalle en mensajes de voz, de texto, etc.
Realmente amé este día porque vi que ustedes también me querían... Por eso, ¡mil gracias, amores!
Reflexión
Este escrito es un monumento a la conexión humana y espiritual. Nos recuerda que, en los momentos más vulnerables, cuando nuestra propia fuerza se apaga, somos sostenidos por la energía colectiva de quienes nos aman y oran por nosotros. Es un recordatorio de que la bondad de extraños y amigos es una herramienta de sanación divina y que agradecer ese amor invisible es parte fundamental de nuestra recuperación.