Seis meses después, la sala de urgencias del Hospital General de Los Ángeles seguía siendo un lugar caótico, pero había una constante que todos los médicos y enfermeras envidiaban.
Cada mañana a las siete, el doctor Liam Carter y la jefa de enfermería Elena Méndez llegaban juntos al hospital. Ya no había notas ocultas ni desayunos huérfanos.
Esa mañana, mientras esperaban el ascensor, Liam abrazó a Elena por la espalda, apoyando su mentón en su hombro mientras ella sostenía un termo de café que ahora compartían todas las mañanas.
— Te ves hermosa hoy, mi amor —le susurró Liam al oído, ganándose un sonrojo dulce de su parte.
Leo Evans pasó por su lado, saludándolos con un gesto de la mano y una sonrisa sincera. Finalmente había entendido que la conexión entre Liam y Elena era un hilo rojo que ningún residente, por muy simpático que fuera, podría romper jamás.
— Vamos, doctor Carter —dijo Elena con una sonrisa feliz, dándose la vuelta para besarlo rápidamente antes de que las puertas del ascensor se abrieran—. Tenemos un turno largo y muchas vidas que salvar hoy.
— Mientras me salves la mía cada día, estoy listo para lo que sea —respondió él, tomándola de la mano y entrando juntos al ascensor, listos para escribir el resto de su historia.
FIN
<3.R.M
Mas novelas cortas en mi perfiel.