3 de noviembre de 1948
La madre de Kirill nos despertó a ambos para que nos preparemos para la escuela. Fui al baño para cambiarme y el se cambio en su habitación, ya cuando hemos terminado nos fuimos abajo para desayunar.
Nos habíamos levantado temprano, Kirill se levanta más temprano de lo que yo estoy acostumbrado. Su madre nos dejó el desayuno, había casi varias cosas en la mesa, la cuál quedé algo sorprendido. Aproveche para tomar café y no ser regañado, la comida estaba buena.
Su madre nos llevó hacia la escuela en su auto, nosotros dos hablamos mientras. En cuanto llegamos nos despedimos de ella y entramos, nos acercamos dónde las chicas estaban esperandonos.
Por suerte ya me había fijado si en el espejo de la casa de Kirill si aún tenía el maquillaje, no se me había ido.
Cuando el timbre sonó, fuimos hacia el aula y nos sentamos en nuestros asientos. Desee poder juntarme de nuevo con Kirill como está vez, y el deseo lo mismo. La pasé tan bien y tan tranquilo anoche, sentí necesitarlo.
La primera clase fue como cualquier otra, el profesor hablando y el resto en silencio. Ya luego el resto del día escolar volvió a ser el mismo, las clases eran aburridas y en los recreos estaba con mi grupo.
Note en un momento que Vadim y Dmitry parecían molestos conmigo, los salude pero ellos no a mi. Y Alexei no estaba con ellos, no lo había visto por el momento. No creo que ellos hayan discutido por algo la última vez.
Horas después, a la salida de la escuela, Kirill me acompaño a la salida. Shura y Zenya estaban hablando con otras compañeras sobre una tarea. Los dos estuvimos hablando y ya en un momento, el noto que el auto de su madre llegó.
Me preguntó si me iría solo a casa, cuál le respondí que si, le dije que mañana nos volvemos a ver. Se despidió de mi con un abrazo rápido y luego de fue hacia el auto, lo ví irse mientras seguía parado ahí.
Me estaba por ir, iba a tomar un camino donde no hubiera nadie y desde ahí, desde ahí el bienestar que sentía se esfumó, empezaría todo lo malo de nuevo.
No sentí que me estuvieran siguiendo, estaba tan concentrado en llegar a casa cuál ni me fijé el alrededor. Dmitry se apresuró jalandome la ropa por detras y tirándome con fuerza.
No entendí nada de lo que estaba sucediendo, me enfureci totalmente. En ese momento supe de que Vadim había entrado al baño cuando empecé a llorar, no tuve como explicarles ya que cuando apenas lo mencionaron empezaron a golpearme.
No supe nada más después de ese momento, ahora me encontraba en el hospital. No sé cuánto tiempo estuve desmayado, ni en cuanto tiempo se habrían tardado en ir esos dos. Pero sentí mi cara casi destrozada, mis piernas heridas y llenas de moretones, me cuesta tanto poder escribir esto porque mi vista estaba algo nublosa.
No solo me había pasado lo horrible a mi, si no fuera por Nina no tendría para escribir esto y no sabría nada de lo sucedido.
Al parecer de lo que me contó, mi padre estuvo furioso que estos días no estuve presente en la casa y estaba desquitandose con mi madre, dijeron que la situación estaba tan violenta que ellos tuvieron que interferir. El padre de ella tuvo que pelear con ese hombre, para que al final se escapara del edificio.
Le pregunté por mi madre y parecía nerviosa al responderme, la notaba extraña, para que al final me dijera que está gravemente en el hospital.
Mis otros familiares ya habían sido informados de lo sucedido por mi madre y lo mío, pero temia demasiado a qué supieran del porque termine así. Más mál ahora en mi vida no me podría ir, ya no se que es lo que pasará después.
Por lo poco que hablaba con Nina, ella aun así era alguien respetuosa y confiable, fue un alivio que no haya leído ni una página. Le pedí que no le contara de esto a nadie y que haga como si no supiera nada, ella lo prometió y se mantendria guardado.
Ella se fue, me dejó mi diario a la mesa que tenía en el lado de la camilla. Fue la única visita que tuve en esa noche, no me gastaré tanto en escribir ya que no me sentía demasiado débil. Espero ya pronto salir de este lugar y no tardar mucho, quisiera saber cómo está mi madre. Me preocupaba tanto saber por ella, sentía una mezcla de tristeza y furia por ese imbécil.