5 de noviembre de 1948
Me desperté algo tarde está vez, por lo menos he logrado dormir cómodo y no como anoche. No sabía que hacer y solo me puse a ver todo lo que había en la sala con curiosidad, sin perderme ningún detalle. Preferí eso antes que mirar el techo.
En unos pocos minutos llego una enfermera, no era la que siempre me atendía que lucia más joven, era una mujer casi más mayor. De desayuno me había traído un café con pan y mermelada. No sé fue y permaneció sentada a mi lado en la camilla.
Me emocioné y no pude evitar sonreír, ayer me habian traído un te con algunas galletas. No era algo de que me quejara, pero esto lo preferí mucho más.
Se quedó hablando conmigo mientras yo desayunaba, preguntando cosas simples. Me contó que mi abuela les había pedido que cambiarán de vez en cuando mis desayunos, con eso estuve conforme.
Esa mujer fue agradable y amable, era atenta. La considere mejor que la enfermera que suele atenderme, me aburria demasiado estar solo aquí.
En unos minutos ella se tuvo que ir ya que la habían llamado, pocos segundos después termine el desayuno cuál lo deje sobre la mesa. Me sentí satisfecho y mire el techo mientras estaba pensativo, hubiera deseado poder tomar un poco más de cafe.
En ese momento pensé en que podría estar haciendo Shura y Zenya, cómo estaría Kirill y que habría pasado con Alexei. Dude si habrian dado un nuevo examen, todo lo que pensaba en aquel entonces era sobre la escuela.
Unas horas después, ya a la tarde, la enfermera llegó y se detuvo en la puerta ya que parecía apresurada, me avisó que tenía visita y luego se fue. Supuse que era de nuevo mi tío o mi abuela, o capaz también mi primo.
La tranquilidad que sentí se desvaneció cuando ví a Kirill quieto en la puerta, mirándome unos segundos. Cuando eso paso, no pensé, pero odie con toda mi alma a Nina porque pensé que ella me había dicho algo de lo sucedido.
Sentí una combinación de sorpresa y tristeza al verlo, no quería que me vieran así, menos el.
Estuvo unos segundos viéndome, luego al acercarse a mi me abrazo con fuerza, y por primera vez, lo he visto llorar. No le preste mucha atención a eso y le devolví el abrazo, habían pasado pocos días, pero lo extrañe demasiado.
De repente rompió el llanto, hundiendo su rostro en mi hombro, yo solo lo consolaba en silencio. Me sentía tan culpable, tan mal conmigo mismo y odiaba verlo de esa manera, no estaba acostumbrado.
En un momento, el levantó la mirada con los ojos rojos y llenos de lágrimas, observandome y cuestionando porque estaba aquí, su voz se escuchaba débil.
Al final, menciono que fue mi tío que le dió la noticia. Dejando eso de lado, cuando me pregunto que hacia aquí le dije que me había peleado con unas personas.
Estaba preocupado, cada vez que el hablaba pude notar que se sentía angustiado y molesto. Miró detenidamente como estaba yo, cual por eso empezó a llorar de nuevo.
Le pedí perdón, empecé a sentir demasiado malestar al verlo así. Siguió queriendo saber de la pelea, pero le dije que no le de importancia y le prometí que yo iba a mejorar, le pedí que me prometiera que a esto no se lo contafa a las chicas ni a nadie. El acepto a cambio de que solo no me vuelva a meter en una pelea.
Se lo prometi, pero realmente yo dudaba de lo que dije. Ahora que lo pienso, si no fuera Dmitry y Vadim quienes me hicieran eso, sería por ese idiota. En este preciso momento, seguro estaría igual que mi madre, ella estaba en estado más grave que yo.
Forcé mi sonrisa y le pedí que no se preocupe mucho, pero eso no lo puso contento. Aclaro que estaría preocupado por mi hasta que salga de aquí, prometió venir a visitarme en cada salida de la escuela y en el tiempo que pueda venir.
Sonreí por eso, me sentí emocionado y sostuve mi mirada en la de el por unos segundos, sin decir palabra alguna. Fue extraño, pero ni siquiera aparte la mirada y después de mucho tiempo, dije que lo quería como amigo. Nunca le dije algo así, pero en aquel momento no sentí miedo de decirlo.
El no me respondió, sus lágrimas caian lentamente y apenas sonrió, al final diciendo con una voz suave y baja que el también me queria.
Me sentí totalmente confundido por aquella respuesta y su reacción, tenía varias dudas en mi mente. Capaz nunca escucho algo así de mi o simplemente solo era por cómo nos sentiamos, pero ya con solo pensar mucho en eso me mareaba.
El día paso y Kirill estuvo horas conversando conmigo en el hospital, con el paso del tiempo logro relajarse. La tensión que sentimos se iba de a poco, estábamos conversando como si nada fuera y eso me calmó de nuevo.
En una parte de la conversación, el me había contado lo que pasó en un día, un solo día y que al parecer me perdí de mucho. Shura se había cortado un poco más el pelo, ya en todas las materias de hoy nos dejaron examen, Vadim y Dmitry habían faltado, Alexei se le acercó y ambos estaban hablando. Kirill me comentó que al final Alexei le parecía alguien agradable y tranquilo para conversar.
Alexei es un gran amigo para mí, pero me parece ahora extraño que este hablando con Kirill y más de forma tan repentina. No dije nada, pero me sentí algo raro en cuanto me contó eso.
Después de tiempo, el se despidió de mi con una abrazo y salió de la sala. Me sentí feliz con su compañía, ya no me quejaba por el aburrimiento. En cuanto apenas se fue, el tiempo que yo estaba solo me la pasé pensando en el día de hoy, en cada momento.
Deseo que ya sea mañana así poder verlo, ojalá que pueda venir nuevamente.
Unas horas más después, me trajeron la cena y comí, cuando termine lo deje a un costado. En un rato apagaran las luces, así que no tardaré mucho en escribir así luego no se enteran que tengo el diario bajo la almohada. Se que mis pensamientos se repetirían en el día de hoy, también ya en como podría ser mañana. Cualquier cosa, dejaré de a lado cualquier pensamiento que no me deje dormir tranquilo.