19 de noviembre de 1948
Me desperté temprano por mi abuela, que ella me despertó. Me levanté realmente sin ánimos de nada, note que ella intentaba subirme un poco el ánimo, pero por más que desee no tuve intenciones de disimular como me sentía. Mucho menos ahora.
Después de prepararme, llegué a la escuela y fui directo hacia el aula. Ahora que lo recuerdo, no me había fijado si ellos estaban esperandome, entre directamente al aula.
Para mí hoy fue un día común, cómo los de siempre, pero no sentí ánimo alguno como para hablar con alguno de ellos. Kirill si me noto desanimado ya que no lo ocultaba, pregunto por mi, pero le respondí de una mala forma sin pensarlo. No sé si se se haya molestado, pero no me había importado en ese momento.
Parece no quiso molestarme, preguntaba de vez en cuando como estaba y estuvo con Alexei. Se que el se quedaria conmigo todo el tiempo, intentando que me sienta mejor como la otra vez, pero le insistí en que me dejara solo por un tiempo, era lo que necesitaba. Pero por más que lo quise, por un lado no fue así.
En uno de los recreos me quedé sentado en mi asiento, no me moví en todo el día de ahí y estaba solo, nadie más que yo. Miraba a un punto fijo, sin ningún pensamiento, solo con mi angustia.
Shura entro al aula y se sentó a mi lado, sin tener que llamar la atención. Estuvimos unos segundos en silencio, yo no la mire ni ella a mi. En un momento, ella ya hablo. Dijo que ella y Kirill notabamos que yo estaba mal, Kirill le pidió a ella si podía hablarme ya que seguro era de más confianza. Eso hizo sentirme peor.
No le contesté directamente, empecé a llorar en silencio, pregunto nuevamente si yo estaba bien. Después de un rato, le dije la razón y estuvo ahí para consolarme, no me sentí del todo mejor, solo un poco en ese momento.
En la hora de clases, Kirill me hablaba de a poco, intentando que me sienta mejor. El aún no sabía lo que pasó, le pedí a Shura que no se lo dijera a nadie.
En los recreos Shura estuvo sentada a mi lado, a veces Kirill venía junto a Alexei para estar conmigo.
Aprecie la compañía de ellos, no me sentí solo por lo menos. Llegué a pensar, mientras estaba con ellos, porque Zenya no venía a hablarme o parecíera que me evitara. Dudo de que puede estar molesta conmigo, yo no había hecho nada, pero sea lo que le pase no era algo que me interese por ahora.
Las horas pasaron, el horario escolar finalizo. Kirill se despidió de mi ya que se iba con su madre que lo esperaba, ellos tenían un compromiso. A Alexei lo había saludado dentro de la escuela, ahora debe estar hablando con algún profesor.
Shura me quiso acompañar al cementerio, los dos estuvimos esperando que mi tío viniera. De vez en cuando le dije que no era necesario que me acompañe, pero no dudaba en negarlo y diciendo que ella quería, no iba a cambiar de decisión. Mientras esperábamos estuvimos en silencio, en cuanto llegó mi tío y mi abuela nos saludaron, por primera vez conocieron a Shura.
Fuimos los cuatro hacia en cementerio, en el camino mi tío y mi abuela hablaban con Shura. Yo solo miraba la ventana, con las flores en mi mano, cada vez sintiendome peor por dentro.
Ya habiamos llegado al lugar, estuvimos ahí cerca de donde la enterraron. Ellos se encontraban en silencio, viéndome llorar sin detenerme. Me dolió el pecho de tanto llorar y mi cabeza se mareaba, pero no me detuve. Verla así me destrozaba, no era justo que no me haya podido despedir, varias pensamiento de culpa me pasaron en ese momento.
Shura en un momento se acercó a mi y me abrazo, no había tardado mucho en devolverle el abrazo y llorar en sus hombros. Siempre voy a agradecerle por todo, por haber estado en las buenas y malas para mí. Nunca podría haber imaginado que ella podría estar a mi lado en un momento así, sinceramente no me lo espere de nadie y siempre creí que estaría solo.
Pasaron las horas, ya había anochecido. Llevamos a casa a Shura y nos despedimos de ella, le di un fuerte abrazo antes de que se vaya, agradeciendole en ese momento.
En la casa de mi abuela, quise saltearme la comida ya que no tenía apetito. Mi abuela lo entendió y lo dejo pasar, yo me fui a la habitación para dormir ya que me siento demasiado cansado, sin ánimos para hacer ninguna otra cosa. Era lo único que podría hacer para olvidarme del malestar que sentía, a menos que nuevamente sueñe con ella.