26 de noviembre de 1948
A la madrugada, mi abuela fue a levantarme para que vaya a la escuela, pero use la excusa que me sentía enfermo lo cual por suerte me creyó. Ella me dejó descansar, diciendo que en un rato me vendría a ver y me traeria algo para que me sienta mejor. Cuando salio de la habitación, tome el teléfono y le marque a Shura que me contestó al instante, diciendole que después nos juntemos. Ella acepto felizmente.
No quise ir a la escuela a pasar un mal momento, por lo menos no ver al grupo de Kirill y no sentirme tan mal por Shura. Tenia planeado que en cuanto salga nos veríamos en un punto de encuentro, no me sentía tan preocupado ya que mi tío luego se iría con mi abuela a hacer unas cosas y no me obligara ir a mi por mi estado.
Me puse a dormir un rato largo, mi abuela luego me despertó y me dejó la comida sobre la cama. Eso me hacía recordar los días que estuve en el hospital, me he sentido incómodo, casi incapaz de comer la comida con gusto.
El resto del día, antes de que se vayan, me quedé viendo televisión. No había mucho que ver y la señal se dañaba a cada rato, pero sabía que no me podía dormir y tenía que estar atento.
Estuve intentando evitar sentir culpa y arrepentimiento por lo que haría, intenté no pensar en nada. Lo único que hacía era de vez en cuando mirar el reloj, estaba atento a la hora.
Unos minutos después de que sea la hora de salida en la escuela, mi abuela entro a la habitación junto a mi tío diciendome que se iban a ir. Por un momento, mi abuela se preocupo y quiso quedarse para cuidarme, pero le insistí en que no y que vaya, por suerte fue fácil convencerla.
Mire en la pequeña ventana de mi habitación y vi el auto de mi tío marcharse. Cuando ya me sentí seguro, salí rápidamente de la cama y me abrigue bien. Al estar listo me fui caminando con pasos lentos hacia donde me vería con Shura, sentí demasiados nervios y culpa, un nudo en mi garganta y un gran dolor en mi pecho.
Había llegado antes, ella aún no apareció y yo me quedé sentado sobre una banca esperándola, mantuve una expresión seria ya que lo recuerdo. No tardo mucho en que ella llegara, se acercara hacia mi con una actitud entusiasta.
Quiso abrazarme y preguntar porque yo había faltado, pero la aparte suavemente así no me abrazara. Ella me miró confundida, pregunto si estaba todo bien.
Tuve que ser directo, le había comentado que ya no quiero ser amigo de ella así yo no le era una carga, que entendiera la decisión que elegí y me dejara solo.
Estaba más en claro que ella no iba a reaccionar como Kirill, ya me esperaba eso. Ella estuvo llorando, insistiendo en que yo estaba mal y que no la molestaba, pero yo me negué y seguí con mi idea.
Claro que verla llorar me rompió más el alma, evite con todas mis fuerzas hacerlo, intente mantenerme tranquilo.
Al final, ella explotó y dijo todo lo que pensaba de mi, eso si no lo había creído ni me lo esperaba. Fue como un balde de agua fría para mí, tal como yo le hice sentir.
Me había dicho demasiadas cosas y en ninguna de ellas fallaba. Tenía razón en que yo era un inmaduro y un estúpido, un desagradecido, un egoísta que nunca parecía importarle los demás, dijo tantas cosas de mi, pero una de ellas me enfureció. Sin esperar, me había dicho que mis problemas familiares no justificaban que yo fuera así.
Le conteste de mala manera ya que eso lo tomé mal, por impulso la empuje hacia la nieve. Ella seguía llorando, pero esta vez me miró con una sonrisa sarcástica, diciendo que al final a lo que tanto odias después te vuelves igual.
No dijo más nada y se retiró corriendo del lugar, esas palabras quedaron resonando en mi cabeza, no supe cómo reaccionar. Mi mente quedó vacía, incapaz de pensar sobre lo sucedido, no se ni como sentirme al respecto. Pero tenía en claro que siento asco hacia mi, no me atrevo ya mirarme al espejo. Yo no soy igual que el, está exagerando.
El resto del día no fue nada importante, me la pasé durmiendo y seguí fingiendo estar enfermo, cuando me llamaron a comer no quise. Me sentí demasiado mal, pero no podía llorar, aún seguí procesando lo que había pasado.
Ya no veo el momento en el que llegué ese día, ya no quiero seguir soportando esto.
A la madrugada, mi abuela fue a levantarme para que vaya a la escuela, pero use la excusa que me sentía enfermo lo cual por suerte me creyó. Ella me dejó descansar, diciendo que en un rato me vendría a ver y me traeria algo para que me sienta mejor. Cuando salio de la habitación, tome el teléfono y le marque a Shura que me contestó al instante, diciendole que después nos juntemos. Ella acepto felizmente.
No quise ir a la escuela a pasar un mal momento, por lo menos no ver al grupo de Kirill y no sentirme tan mal por Shura. Tenia planeado que en cuanto salga nos veríamos en un punto de encuentro, no me sentía tan preocupado ya que mi tío luego se iría con mi abuela a hacer unas cosas y no me obligara ir a mi por mi estado.
Me puse a dormir un rato largo, mi abuela luego me despertó y me dejó la comida sobre la cama. Eso me hacía recordar los días que estuve en el hospital, me he sentido incómodo, casi incapaz de comer la comida con gusto.
El resto del día, antes de que se vayan, me quedé viendo televisión. No había mucho que ver y la señal se dañaba a cada rato, pero sabía que no me podía dormir y tenía que estar atento.
Estuve intentando evitar sentir culpa y arrepentimiento por lo que haría, intenté no pensar en nada. Lo único que hacía era de vez en cuando mirar el reloj, estaba atento a la hora.
Unos minutos después de que sea la hora de salida en la escuela, mi abuela entro a la habitación junto a mi tío diciendome que se iban a ir. Por un momento, mi abuela se preocupo y quiso quedarse para cuidarme, pero le insistí en que no y que vaya, por suerte fue fácil convencerla.