27 de noviembre de 1948
Era de esperarse que el día de hoy yo me siente solo, que no estuviera con nadie. Pensé que hoy sería un día en el que me ignorarian, pero no lo he sentido mucho así, fue uno de los peores para mí.
No tuve mucha emoción de ir a la escuela y me salte nuevamente el desayuno, cuando entre al aula pude notar como me estaban mirando. Solamente los mire de reojo, solo Zenya y Alexei estaban molestos, Kirill solo estaba consolando a Shura.
No le di importancia a lo que estaba pasando, pero claramente me sentí demasiado solo y más triste. Cuestione en el momento porque tenía que pasar todo esto, solo tenía que aguantar un poco más.
En las clases mantuve mi mirada a un punto fijo, no le preste atención a nada ni a nadie, por más que pareciera hacerlo. En la hora del recreo me quedé nuevamente solo en el aula, no me moví de mi nuevo asiento. Al estar solo, agache mi cabeza y empezé a llorar, ya que nadie me veía.
De tanto pensar, en un momento se me cruzó en la cabeza si es que Shura le contaría todos mis problemas a ellos. Eso me hizo sentir más angustiado, fue alguien de mi confianza y no se si se atreve a decir algunas cosas. Lo único que me preocupaba es que si eso pasará, alguno me venga a cuestionarme después.
Todo el día la pase solo, en mis pensamientos, nadie a mi lado. Fingía prestar atención a clases, de vez en cuando mi mirada se centraba en el grupo. Shura parecia intentar sentírse mejor con ellos, los demás estaban felices hablando entre ellos y pasándose papeles.
Extrañaba realmente a cada uno de ellos y empecé a culparme por el odio que sentía sobre Alexei, fui un estúpido. Todos ellos fueron demasiado buenos conmigo y yo nunca hice nada para ellos, solo alejarme era lo mejor que les podía dar.
Al fin ya había acabado la escuela, ya quería poder irme a la casa de mi abuela a estar durmiendo, tenía demasiado cansancio. Pero no pude irme tan fácil, Nina me tomo del brazo y pidió hablar seriamente conmigo en privado.
Nos fuimos a la biblioteca, donde habían pocos alumnos y nos metimos en un lugar mas distanciado, todo el tiempo estábamos hablando en voz baja y sin levantar la voz.
Dejando de lado a Shura, ella también me conocía demasiado y no porque yo lo quisiera, al final era mi vecina y podía enterarse de todo lo que pasaba. Y para mala suerte, también era mi compañera.
Fue directa, ella entendió perfectamente lo que yo planeaba hacer y comento que esa no era la forma. Que mi madre no iba a querer eso, que lo pensara mejor y me reconcilie con el grupo. Quiso convencerme que no lo hiciera, pero yo no escuché sus palabras, ninguna de ellas.
En un momento me cansé, le pedí que no interfiriera en mi vida que ella no está pasando lo mismo que yo. Me estuve por ir, pero su amenaza me interrumpio.
Lo dijo en tono serio, que si yo no cambiaba de opinión le iba a decir a Kirill lo que haría, que ella esta vez no iba a ocultar nada. En ese momento le contesté que no me importaba y que hiciera lo que quiera, pero me sentí demasiado inquieto por la amenaza.
La conozco, se que se lo dirá, así que estos días no vendré a la escuela. Ya pude pensar rápidamente lo que haré, espero que todo salga perfecto y sin ningún problema.
Cuando iba saliendo de la escuela, me cruce con Zenya, ella me dió un pequeño empujon cuando pasó a mi lado. Se que lo hizo aproposito y fuerte, no le respondí y solo me fui caminando hacia la casa de mi abuela.
Pensé que ella estaría ahí, pero no había nadie en casa así que solo ahora estaré durmiendo. No escribiré más por hoy, solamente estaré durmiendo y creo que comeré un poco, no sé si tenga apetito.
A la mañana le mentire a mi abuela que iré a la escuela y que estoy emocionado por el viaje escolar que tenemos. Tenía planeado irme de nuevo al edificio, no creo que ese hombre esté y sinceramente si está, no me importaria si termino igual que ella. Me quedaré unos días ahí hasta la fecha límite, no quiero tener contacto ya con nadie y ni siquiera con mi familia. Solo quiero estar yo solo.