28 de noviembre de 1948
El día se sintió tal como ayer, me aburria demasiado y me sentía mal, mientras que ellos parecían estar lo contrario. Tuve que entender que me tenía que acostumbrar, solo estuve deseando ya irme de la escuela. No quiero estar aquí.
Las clases escolares y los recreos fueron lo mismo, está vez una profesora ordenó que saliera del aula y sin insistir salí. No supe que hacer, me quedé sentado en el patio escolar. Apoye mi espalda sobre la pared y mire hacia arriba, observaba detenidamente el cielo y con eso simple me distraje.
Ya por fin había sido la hora de retirarse y quise irme rápido, pero no pude estar tan tranquilo del todo. Había caminado unas cuadras donde no habían muchos alumnos, justo a mi frente me había chocado con Vadim y Dmitry. Se que se pusieron allí aproposito.
No quise hablarles y me di la vuelta, evitando cualquier problema nuevamente, pero uno de ellos me empujó contra la baranda y mi cabeza choco. Mas que eso no me hicieron, únicamente empezaron a decirme cosas ofensivas y también me enteré de porque actuaban así.
Cuando ya me dejaron en paz, me largue caminando rápido del lugar y quise irme hacia la casa. Quería descansar.
Cuando llegue comí la comida de mi abuela, pero no quise comer demasiado. Después de eso estuve preparando para dormirme, ella me dijo que a la noche íbamos a salir ya que creía que yo estaba demasiado encerrado.
No me parecio mala idea, la verdad si quería salir un poco de esta casa o disfrutar algo mínimo. Sin más que hacer me fui a dormir, estaba demasiado exhausto cuál me dormí de inmediato.
Horas más después, mi abuela me levanto suavemente y me levanté, me vesti para salir. Ya al estar listo, subí al auto donde estaba mi tío con mi abuela, también por lo menos estaba mi primo favorito.
No pude negar que me divertí y por un momento casi me olvidé de mis problemas, intente que por ese momento me sentía mejor. Hemos paseado y comprado varias cosas, por último fuimos a comer. Hable demasiado con mi primo, nos contábamos de como iban nuestras vidas y claro no podía evitar mentir.
Paso el tiempo y ya estaba de nuevo en la casa con mi abuela, me despedí de ella y me fui a dormir en la habitación. Me vesti y deje la ropa sobre el armario, ahora no me siento tan cansado aunque igual intentaria dormir, sin pensar sobre ninguna otra cosa.