El diario de Matvey

CAPITULO TREINTA Y UNO: 29 de noviembre

29 de noviembre de 1948

Me desperté por el sonido del reloj, apenas lo sentí me apure en apagarlo. Sali de mi cama y me vesti, en mi mochila no solo lleve los útiles si no que también un poco de ropa y mis pertenencias. Por suerte la mochila no se notaba tan cargada.

Mi abuela me esperaba en la cocina con el desayuno ya servido, no pude saltarla esta vez la cuál solo comí despacio, no tenía demasiada hambre. Cuando acabe la saludé con un abrazo, la iba a extrañar. Después de eso salí de la casa.

No tenía pensado ir a la escuela, tampoco ir a ese viaje. Tome otro camino donde era hacia el edificio, quiero poder aprovechar el último día o al menos, estar tranquilo y que nadie lo presienta.

Fue un camino largo, pero al final llegué al edificio. Sentí temor cuando entre a ese lugar, aún estaban los vidrios rotos tirados sobre todo el piso y las manchas de sangre sobre las paredes. Todo estaba hecho un desastre. No quise mirar mucho y subí directo a mi habitación.

Cuando subí, me quedé indignado al ver cómo se encontraba mi cuarto. Eso me hizo surgir más dudas de las que tenía, que habría pasado ese día.

Mi escritorio estaba quebrado por la mitad, mi ropa casi quemada y en pedazos, los vidrios de la televisión estaban rotos, mi cama no estaba. Cuando note todo eso, no me tarde en fijar las otras habitaciones de la casa.

La habitación de mi madre y aquel hombre también estaba igual, los dos baños también, en resumen toda la casa estaba hecha un desastre. No pensé mucho de lo que habrá pasado ni saque teorías, pero la idea de que ese hombre es un desquiciado no se me quita.

El único lugar donde pude dormir es en el sofá, dónde estaba lleno de manchas oscuras, seguro también era sangre seca. No sé notaba bien ya que el sofá era de color bordo. No tuve más remedio que dormirme ahí, no creo que aquel hombre haya vuelto a la casa y que lo que pasó arriba sea de aquel día, no quisiera verlo de nuevo.

Antes de dormirme, escondí mi mochila bajo el sofá, afortunadamente había entrado. Después de eso pude dormir cómodo, ya todo iba a salir como lo planeaba.

Pasaron horas y horas, pude sentir dormir las horas que quisiera sin ser molestado. La hora escolar había pasado hace un tiempo, eso no me preocupo ya que seguro mi abuela creera que estoy con uno de mis amigos.

El momento en el que me levanté estaba anocheciendo, el hambre apareció en mi rápidamente. Fui a la heladera para encontrar algo de comer, pero no había nada así que pensé en ir a comprar.

No sabía de dónde sacar dinero, luego recordé la pequeña caja de ahorros de mi madre. Fui a buscarla y por suerte estaba ahí, cuando la abrí aún había dinero como de la última vez.

Sali a comprar hacia el mercado donde siempre iba con mi madre, ya tenía pensado en que iba a comer. Desafortunadamente, ví a lo lejos que Alexei estaba junto a Kirill comprando dulces, venían acompañados de dos mujeres adultas.

En un principio me sentí algo molesto al verlos, pero luego centre mis pensamientos en aquellas dos mujeres. Yo nunca había visto la familia de Alexei, se que ellas no tienen nada que ver con Kirill. Capaz una de ellas sea la madre de Alexei y la otra la hermana, pero aún así me resultaba confuso ya que parecian de la misma edad.

Deje de prestarles atención y pague mi compra, antes de ir quise ver a Kirill por última vez. Lo noté feliz, hubiera querido que me devolviera la mirada, pero simplemente me fui evitando que lo haga.

Ya estaba de nuevo en el edificio, estuve cocinando, cosa que me costó hacerlo ya que no sabía nada. Al final a la hora de comerlo no salió tan mal.

Me sentí tan solo a la hora de comer, las lágrimas salieron de mi al sentir que faltaba su presencia. La extraño demasiado y aún me sigo culpando de no poder haberla ayudado. Ya falta un poco más y me iré con ella.

Lave los platos y los dejé sobre el lavabo, luego me volví a acostar en el sofá. No me había dormido aún, estaba mirando el reloj esperando que sea ya las doce, dónde llegaría el día siguiente.

Ya después de unos minutos llego, este diario ya no voy a usarlo y no se quién se lo quedará, solo espero que sea alguien de confianza. Antes de irme, les dejé notas apartes a cada uno dentro de este diario. Espero las puedan leer, dejaré por último este diario bajo el sofá.



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En el texto hay: #boyslove, #secretos, #asesinato

Editado: 21.01.2026

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