El diario de Matvey

CAPITULO TREINTA Y TRES: 1 de diciembre

1 de diciembre de 1948

"Dentro de todo, hoy fue uno de los mejores días de mi vida. No creí que algo así pudiera suceder, pensé que todo iba a solucionarse con quitarme la vida, que así sería más fácil. Ahora quiero creer que esto me dara un gran cambio en mi vida, que desde aquí todo pueda empezar a ser distinto y que sea para bien."

Está noche he logrado poder dormir demasiado cómodo, me había dormido fácilmente y sin ningún problema. Se que está vez yo había soñado algo, que cuando abrí los ojos ya no pude recordarlo, se que era algo que me gustaría recordar. Por más que intente recordarlo, era en vano así que solo tuve que quedarme con la curiosidad.

No pude despertarme a la hora que yo quisiera, las médicas me despertaron a las ocho de la mañana a traerme el desayuno. Me habían traído una taza de café aguado y caliente, acompañado con un trozo pequeño de kasha simple. Me levanté con hambre así que empecé a comer de a poco así disfrutarla.

Una de ellas me comentó antes de retirarse de la sala que ya me daban de alta, esperaría a que me vaya con la familia de mi amigo así no irme solo. La entendí y ya se despidió de mi, saliendo del lugar.

Comí tranquilamente, me sentía feliz y ansioso al saber que dentro de poco tiempo me podría ir de este lugar. Deseaba que ya sea la hora donde el horario escolar acaba, a la hora en que Kirill vendria a visitarme. También espere que no venga acompañado de nadie mas, solamente quería poder verlo a él.

En unos pocos minutos acabe mi desayuno y lo deje sobre una mesa, que ahora estaba más alejada hacia mi. Ya después de eso me quedé esperando a que el viniera, miraba el reloj y solo concentre mi mirada ahí, sin tener atención a nada más.

Después de estar ese tiempo aburrido, el había llegado y me saludó con un fuerte abrazo, comento que ya había hablado con las médicas que me atendian y podía salir. Me destape de la camilla y le entregué mi diario, mientras me preparaba para irme le pregunte que tal le fue hoy la escuela.

Dijo que le había ido bien, que el grupo me extrañaba y que ya quería verme. Sonrei ante eso, pero por un lado no lo creía del todo, me hacía sentir nervioso.

El diario estuvo dentro de su mochila, había ofrecido en llevarme la mía pero me negué. Me distraje por la emoción que tenía de volver a estar con el, pero unos pasos fuera del hospital me detuve, cosa que el también lo hizo.

Me miró, preguntando si pasaba algo. Tenía duda en dónde iríamos, no me había dicho nada en ese entonces. Soltó una pequeña risa, que ya lo veré después y solo disfrute el momento. No le cuestione, la idea no me parecia mala.

Caminamos juntos, el primero mencionó que había llevado al cine ya que había sacado dos boletos para nosotros. La película que había elegido fue interesante, habíamos hablado de poco lo que opinabamos sobre la película.

Cuando termino, quiso que vayamos a una heladería que estaba cerca. Comento que el conocía la zona y que había demasiados lugares para ir, después del cine el me llevo hacia una heladería. Frente a aquella heladería estaba el parque, nos sentamos en una banca del parque y nos quedamos conversando mientras comíamos nuestros helados.

No me sentí tan mal y note que el ánimo se subía al estar con el, podía olvidar mis problemas con solo su compañía. Pude sentir que estuve más feliz, quería disfrutar al máximo este día con el.

Estuvimos un tiempo juntos en ese parque, después eso quiso llevarme a varios lugares. Nos hemos ido de compras y llegó a comprarme cosas para mí, una de ellas era un oso de peluche. Me dio gracia en el momento, pero se que le tendré demasiado cariño. Hemos dado una caminata larga mientras conversamos, no sabíamos a dónde estábamos, no nos preocupaba en lo absoluto.

El día que pase con el fue tan divertido, los lugares a los que me llevo y lo que me compro, realmente lo aprecie tanto. Yo no tenía que merecerme esto después de haberle hecho daño y actuar como un idiota, el merecía a alguien mejor que yo. No sabía del porque seguía a mi lado, preocupandose por mi o hablándome, había creído tantas cosas antes de estar de nuevo en el hospital.

Habían pasado las horas, ya el cielo había anochecido y se podía contemplar la luna brillante acompañada con varias estrellas. Ambos nos cansamos de caminar, estábamos en un lugar donde nadie estaba en la nieve. Casi nadie venía a esta parte, menos a la noche y eso era lo mejor, siempre con el grupo veníamos aquí ya que teníamos el lugar para nosotros solos.

Cerca de ahí había un lago pequeño que estaba iluminado por la luna y arriba un puente de madera. Kirill propuso que nos quedaremos ahi, así podriamos apreciar la luna y el momento entre nosotros. Capaz estábamos por hablar sobre todo en ese momento tranquilamente, claro lo hicimos.

Al principio, nos quedamos los dos en silencio, mirando la luna. Él parecía tranquilo, pero para mí ese silencio se volvió tenso. Sentí un leve hormigueo en las mejillas y, sin atreverme a sostener la mirada, bajé los ojos hacia el lago, observando el reflejo tembloroso de la luz sobre el agua. El me miró apenas baje mi cabeza, ya al final me preguntó que me llevo a tomar esa decisión.

Le conté todo y esta vez no había llorado, pero si sentí un dolor en mi pecho al hacerlo. Aclare todo lo que pasaba en mi familia, el me aconsejo y me ayudo sobre eso, lamento lo de mi madre y solo le dije que era mejor no tocar el tema ahora.

Volvimos a quedarnos en silencio, la verdad hablar con el en ese momento me hizo sentir tan bien. Había tenido nervios en preguntarle, no me atrevi a hacerlo y dudaba si quedarme callado. Cuando me sentí listo para preguntarle fui interrumpido, era como si me hubiera leído la mente y contestandome directo. Me impresiono un poco al momento y me alivio que yo no haya tenido que decirlo.



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En el texto hay: #boyslove, #secretos, #asesinato

Editado: 21.01.2026

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