6 de diciembre de 1948
El día de hoy me desperté solo para ir hacia la escuela, alistándome y preparando un desayuno simple. Me había levantado de casualidad para ir al baño, en cuanto ví la hora decidí quedarme despierto y arreglarme.
Ya estaba listo, pero antes de salir de la casa pase por la habitación de mi abuela, entrando lentamente. Quería hacer el ruido más mínimo posible, ya que esa puerta rechinaba mucho al momento de abrirse. Era detestable.
Cómo no fue quien me despertó, me asome para ver si seguía durmiendo, o quizás ese mal presentimiento que tuve. La llamé con un tono demasiado baja, tampoco queriendo despertarla y apenas me asome a ella.
Abrio sus ojos en pocos segundos al verme, diciendome que iba a descansar ya que se sentía enferma. No tenía demasiado tiempo para preocuparme por ella y salí de la habitación, pronto al llegar ya tenía en claro que la ayudaria.
Marche a la escuela con algo de apuro, quería poder llegar temprano hoy. Al momento de haber llegado me sentí cansado, mis pies apenas me dolían y por último solo me apure a ir hacia el aula.
Allí estaba mi grupo, pero esta vez no hablando entre todos, cada uno estaba conversando con el que tenía al lado. Kirill estaba solo dibujando, pude notar su aburrimiento y por eso me fui a sentar en el asiento.
Cuando me senté, cerro su libreta con cuidado y soltó una sonrisa, cómo si me estuviera esperando. Le pregunté que era lo que dibujaba, y por mucho tiempo, me los enseño sin problema.
Vi cada página, cada dibujo y lo halague, dibujaba realmente perfecto. Me dió las gracias, mostrándose paciente.
Recordé la última libreta que ví de el, la que arroje en la nieve, a aquella persona que dibujaba. Sin levantar mucho la voz y con discreción le pregunté sobre esa libreta, dejo soltar una sonrisa nerviosa.
Me explico de inmediato, que aquella libreta la usaba para practicar rostros y en ese momento tenía de referencia a su prima, que también Shura estaba allí. Aquella libreta no la usaba siempre y menciono que no solo dibujaba a chicas, si no también a unos primos pequeños suyos.
Tomo su mochila después de haberme respondido, buscaba algo dentro de un bolsillo pequeño de la mochila oscura. Yo mire con curiosidad, esperando a ver qué sacaba, ya que recordaba la libreta que Alexei le nombro.
De aquel diminuto bolsillo saco tres libretas, dos habían sido de dibujos y una de ellas era la libreta que más esperaba.
Primero me mostró las libretas de dibujo, ante eso quedé impresionado. Cómo me había dibujado y cada detalle de mi me dejó asombrado, aprecie demasiado aquellas libretas. Tuve intriga desde cuándo me empezó a dibujar, deje mostrar mucho mi emoción. Contesto que en ocasiones cuando nos reuníamos con el grupo, a veces cuando estaba distraído, en cuanto lanze un pequeño comentario burlón de eso lo noté más nervioso.
Y por último, la libreta que esperaba leer. Cada palabra escrita de el es mucho más hermosa de la que yo escribo, demostraba más su sentimiento y con esas rosas que dibujaba alrededor lo hacía más bello.
Había leido solo unas pocas páginas, quise después leerlo a solas. Le pregunté si yo podría quedarme con las tres libretas, al principio ví que estaba dudando, pero solamente me dejó tener dos. Una de dibujos y la escrita.
Pronto llegó el profesor que teniamos a la primera hora, desde ahí saque mis útiles de la mochila y guarde las dos libretas. Kirill me preguntó si a la salida estaría libre, en ese momento le respondí que si. Me había olvidado por completo.
En la clase de hoy nos habían dado un trabajo individual que teníamos que completar, como si fuese algún examen. No recordaba nada del tema, pero sabía que ya nos los dieron los últimos días.
Quise preguntarle a Kirill en voz baja si me podría ayudar, pero antes de esa idea el profesor nos interrumpió diciendo que nos cambiaría de asiento a todos.
El profesor mando a Kirill cerca donde estaban Vadim y Dmitry, también a Irenka. Y otro compañero que venía desde ese lugar a sentarme conmigo, odie la decisión del profesor.
La clase estuvo en silencio y todos estábamos concentrados en aquel examen, por más que el profesor diga que no lo era, para mí si era así. No tenía mucho sentido que dijera que llevaría nota y era individual, que no teníamos que tener cerca uno de nuestros cuadernos.
Ni se que respondí, no podía dejar la hoja en blanco, dudaré de la estupidez que habré puesto y estaba completamente seguro que me iría pésimo.
Por fin había llegado en ese rato el receso, cómo lo deseaba. Nos pidió que entreguemos la hoja y después siguieramos, en el recreo salí con el grupo al patio escolar.
Conversamos de repente con la actividad del profesor, estábamos de acuerdo de que eso era un examen y compartí los mismo pensamientos. No me había percatado de Kirill, estaba atento a conversar los demás.
Fue Nina quien pregunto si el se encontraba bien, parecía estar nervioso, si no hubiese preguntado no me hubiera dado cuenta. Se quedó callado unos segundos y nos llamo la atención a todos, para que al final nos respondiera que si y comento que se iría al baño rápidamente.
No lo iba a dejar solo y lo acompañe, dejando al grupo solo. El estaba en el baño lavandose su cara, supuse que lo hizo de imprevisto ya que sabía que yo lo seguía.
Le pregunté con preocupación que le pasaba, nadie estaba en el baño por lo menos en ese momento. No me estaba contestando y me preocupaba, me grito molesto que lo dejara en paz un segundo.
Me quedé callado, avergonzado y el malestar volvio a aparecer en mi. Sin decir ni una palabra más me aleje de él, dejándolo solo y volví con el grupo, allí fingi estar bien.
Me preguntaron si todo estaba bien, que sucedía con Kirill y solo le respondí que se sentía algo mal, que después volvería.