7 de diciembre de 1948
Nuevamente me desperté solo, antes de dormirme deje ajustado el reloj para que sonara a la misma hora temprana. Pude despertarme sin tardar demasiado, muchos deseos de ir no tenía sinceramente, pero ya no podía seguir faltando.
Me vesti con tranquilidad, sin apuro alguno y me puse mi mochila, ya la tenía arreglada de anoche. Pase de nuevo por la habitación de mi abuela y siguió dormida, tanto que ni siquiera escucho que entre a la habitación.
Había esperado que se encuentre bien en cuanto llegue. Estuve pensando que la idea de que retire los teléfonos había sido mala, ya que le hubiera podido pedir ayuda a mi tío u otro de mi familia. Solo espero que no los haya sacado porque ese idiota le llamo.
Camine tranquilamente hacia la escuela, no me apure ni sentí emocion alguna. Solo pensaba en Kirill, en como estaría y si lo vería el día de hoy. Era lo único que tenía en mi mente.
Al llegar fui directo a mi curso, allí estaba en el asiento. Me senté, claro sentí algo de nervios por lo de ayer y apenas lo saludé.
Se disculpo ante mi por lo de ayer, que no debió de actuar de esa manera y que era solo porque estaba estresado, pero que aún así no me debió de haber hecho eso. Ni me importo, lo perdone de inmediato, no quería estar mal con el.
Pregunte si le había pasado algo allá con ese grupo, el simplemente me respondió que solo era una tontera y que el examen lo estresaba. No solo eso, si no también que aquellos tres hablaban todo el tiempo.
Dude en si creerle, ¿Se pondría enojado solo porque hagan demasiado ruido? El siempre era de mantener la calma, o si algo lo angustiaba actuaba desanimado. Pero temia cuestionarle, quizás se enfada de vuelta.
Dijo que me debía de la salida de ayer, que hoy quería pasar el día conmigo lo cual acepte. También me invitó a dormir en su casa, pero allí me negué por el tema de mi abuela.
No crei que nos reconciliemos tan rápido, o no crei que el lo haría. Que todo luzca bien nuevamente me ponía contento, pero algo me decía que Kirill no lo estaba de todo. En unos momentos de la clase lo ví distraído, jugando con el lápiz, era algo que me dejaba intrigado.
Después de la clase nos fuimos al patio escolar, está vez nos habíamos juntado en un lugar diferente del que solíamos estar. Pasamos el rato entre nosotros, pude charlar más con Shura y sentir que volvíamos a tener confianza.
Mientras que, el ni siquiera hablaba, no cómo últimamente lo estaba haciendo. Estaba más callado, sonriendo levemente y solo escuchándonos, como si no existiera. Mantenía la misma mirada que tenía en clases, estoy seguro que en algún momento le preguntare.
El horario escolar sucedió como cualquier otro, mi horario favorito había llegado. La hora de salida.
Estuve guardando junto a Kirill mis útiles escolares, Shura pronto se acercó a mi preguntandome si gustaría hacer algo más después, claro que también estaba incluído Alexei. Aún así me negué, le comenté que estaría con Kirill cuál ambos comprendieron y se largaron del aula.
Zenya, que se sentaba detrás mío, me preguntó cómo estaba la cabra y si ya le había puesto nombre. Ella le fascinó el nombre que le coloque, colocamos más bien. Nina también lo adoro, nuestra última charla del día fue del animal.
Yo y Kirill ya estábamos listos, así que nos despedimos de ambas. En el camino hacia la salida le pregunté a Kirill que tenía planeado hacer, solo comento que pensaria en el momento.
Por el camino que tomábamos, pensé que estaríamos en el parque central, pero no. Dijo que no quería estar en un lugar donde haya muchas personas, a cambio de eso solo nos fuimos al mercado local.
Ese lugar siempre lo crei bastante aburrido, algo sin sentido. Pero al entrar ví lo grande que era, todo el momento pensé que solo sería un simple mercado como los que visitaba, pero era más que eso. Habían varios locales llamativos, mejor que uno de esos centros comerciales.
Dimos una caminata por todo el lugar, yo adoraba varias cosas que veía a simple vista. Vi a lo lejos que había un pequeño restaurante, cuál le comenté a Kirill que podríamos comer allí y pasar el rato.
El acepto, pero no estaría sentado allí. Pediría para llevar, hubiera preferido comer en una de las mesas, pero solo le seguí la idea.
Compro algo para los dos, le agradeci por eso. Al final, estuvimos sentados comiendo en un lugar fuera del mercado local y que estaba alejado de cualquiera, las plantas que estaban detrás nuestro nos cubrían por poco.
Tenía hambre, demasiado. No había desayunado ya que no tenía apetito y en el primer receso me arrepentí, moría del hambre. Me encanto.
Estuvimos callados, el parecía más concentrado en comer. Le saque conversación, gracias a eso empezamos a hablar.
Se que había pasado poco tiempo, pero ese comportamiento se me hacía algo incómodo. Le pregunte, con mis nervios intactos, que si le pasaba algo o cuál era la razón por la que actuaba así.
Respondió que solo estaba cansado, minimizando por completo lo que sentía. No supe que decirle, más que comentarle que si era así debía de descansar o relajarse. Pero lo negó y cambio el tema, diciendo que pronto estaría mejor.
Paso unos pocos minutos de esa conversación, que nos volvimos a quedar en silencio, yo solo estaba pensativo. Le pregunté a el si quería ir a dónde siempre nos juntamos en la zona nevada, lo cual acepto.
Terminamos de comer y fuimos hacia allí, el camino había sido largo. Me cansaba de caminar y solo yo me tomaba pequeños descansos, Kirill me llamaba vago de broma por eso.
Hasta que por fin llegamos, como era de esperar estaba vacío. Yo me deje caer suavemente sobre la nieve, Kirill había hecho lo mismo que yo.