10 de diciembre de 1948
Fue una noche horrible, contraria a la última que tuve. Me desperté con un fuerte dolor de espalda y de cuello, mi cabeza estaba algo mareada. La peor noche de mi vida, se que seguro seguirá siendo así.
Si no fuese por Mikhail no me hubiera despertado, como era de esperarse la madre de el me mandó a qué les hiciera el desayuno para que vuelva a dormir.
Mikhail pregunto si quería que lo ayude en algo y me negue, iba a hacer algo simple, sinceramente no sabía mucho que prepararles. Y su hermana me estresaba, no se callaba mientras repetía que me apure por el hambre que tenía.
Yo no pensé en desayunar, pero Mikhail insistió a que comiera algo. Acepte con pena, solo comiendo un pequeño trozo de pan, no me permiti más que eso.
Sali antes que ellos hacia mi escuela, fui caminando lentamente sin importar si llegaba o no tarde. Kirill me espero en la entrada, hablé con el hasta que nos fuimos hacia el aula.
El me preguntó al final a dónde me quedé, cuál le dije que ahora estaba en el edificio. No quise decirle la verdad ni preocuparlo, por suerte le fue una respuesta creíble.
En la primera hora de clases, el profesor que teníamos ahora nos había entregado los exámenes. Gracias a Kirill tuve una buena nota, dónde nuevamente le agradeci, pero sabía que no me lo merecía.
En cuanto íbamos a salir al recreo nos habíamos decidido que no llamaríamos a Irenka para que venga con nosotros, pero eso no sirvió de nada.
Otra vez hubo una tensión incómoda en el grupo, pero intentamos conversar más entre nosotros y al parecer Irenka participo más en la charla. ¿Por qué de repente se junta con nosotros? Que insoportable...
Así fue en todo el día escolar, las clases totalmente normales como siempre y los recreos empezaban a ser incomodos. No sé hasta cuándo tiempo la vayamos a soportar.
En una de las clases Kirill me preguntó si el día de mañana estaba ocupado, ya que quería pasarla conmigo. Ni idea del porque acepte, sabía en el momento que me iba a ser difícil por dónde me encontraba, pero por otro lado estaba convencido de que Mikhail me apoyaría en la mentira.
A la salida los saludé a todos y me fui del lugar, Shura me había preguntado si quería que me acompañe lo cual tuve que negarme. Últimamente veo que Kirill quiere estar todo los días conmigo, se que es porque ya somos pareja, pero a veces lo notó algo extraño cuando le niego. O capaz son ideas mías.
Llegué a la casa, cómo no tenía dónde vestirme iba a pasar al baño, pero esa mujer me detuvo. Con tan solo verme me dió un canasto de ropa, obligandome a qué le vaya a lavar afuera a mano y que me encargue de Nochka. Aunque en ese instante lo llamo "estúpido animal".
Tuve que hacerle caso, ni siquiera me quite la mochila de la espalda porque tenía mi diario allí. Intente mantenerme tranquilo mientras limpiaba la ropa que me había dado, hasta que se acercó para arrebatarme la mochila. Quería segun revisar lo que traía, le molestaba que la andará casi ocultandola.
Me la quito a las fuerzas, no seguí lavando y trate de evitar que la abra. Ella tiro todos mis útiles al piso, lastimosamente lo que más le llamo la atención había sido el diario.
Lo agarro para leer, levantandolo así yo no podria arrebatarselo. Me desespere, cuando lo estuve por agarrar me empujó al piso con fuerza. Mis codos se rasparon y empezaban a ensagrentar, estuve a punto de llorar y suplicarle que lo dejara.
En ese momento llego Mikhail, se acercó quitándole el diario a su madre y nuevamente discutió con ella para que no me tratara así. Ella de nuevo se retiró molesta, dejando que Mikhail hiciera lo que quisiera.
Me preguntó si yo estaba bien y menti que si, me ayudó a recoger mis útiles y dejarlos en la mochila. Trate aún así de no llorar, solo dejar que el malestar se me pasará y olvidar la situación. Pero tenía la preocupación del diario, ya lo tenía en la vista.
Vio que mis codos estaban lastimados y pidió que lo espere, buscaría algo para taparlo y que no se siga esparciendo. Yo solo le dije que no lo hiciera, me lavaria con el agua y que no era nada.
Se fue y yo seguí lavando, ignorando el pequeño ardor que sentía. Pensé que me haría caso, pero llegó con dos curitas y las acomodo en dónde me había lastimado.
Le agradeci, en tono bajo, aún no confío tanto en el. Dijo que no era nada, luego ya pregunto que era aquel libro marrón que traía. Pregunto con curiosidad.
Le respondí que era un regalo que me dió mi madre en mi cumpleaños, por eso lo cuidaba demasiado. Me propuso si quiso que el lo guardara así estaba seguro, que prometia no leer nada, pero no acepte.
Antes de que hablara su madre lo llamo desde adentro para que vaya a almorzar. Comento que al terminar de comer dejaría algo para mí si podría antes de irse adentro.
Me llama la atención que sea así, pensé que iba a ser una copia de sus padres. Si es que lo llegara a ser realmente odiaria estar aquí, pero al tener alguien que esté para mí si era algo bueno.
Seguí cumpliendo la tarea de esa mujer y luego le di de comer a Nochka. Al acabar revise mi mochila y saque el diario, ahora ví que estaba manchado ya que cayó en la tierra. Quise limpiarlo con mi mano, pero seguía intacta. No tuve más opción que dejarla así.
Ya ahora no se que haré con el diario.
Todo el día estuve haciendo las tareas que ella me pedía, no tuve tiempo de comer ni siquiera y así fue en todo el día. Limpie todo el patio, el baño, de nuevo el comedor y por último la cocina.
Todo el día estuve ocupado, mientras cenaban era cuando yo estaba limpiando la cocina. Sentía la conversación de ellos como una familia normal, lo que más me enojaba era aquel estúpido que ante ellos fingía una personalidad diferente a la que yo conocía.