14 de diciembre de 1948
Anoche ya había guardado alguna ropa mia en la mochila, lo que me llegara entrar y por suerte había entrado demasiada. Aunque no toda, mañana llevaré el resto que me quedo.
Después de haber hecho el desayuno fui a la escuela, camine lentamente ya que aún seguía con cansancio ya que me dormí demasiado tarde. Las peores noches que tengo desde que estoy en esa casa.
Recordé que ya cuatro días más y la escuela se acabaria, creí estar feliz en un momento, pero en esa casa me usarán más y ni podré salir. De ahora tengo en claro que serán las peores vacaciones que tendré, dudo que pueda estar con el grupo o con Kirill.
Me dirigi directamente al aula y me senté junto a el, lo ví algo más desanimado está vez, pero supongo que era por lo que me contó. Aún así no le pregunté nada, solo lo saludé como siempre lo hacia.
No tardo en preguntarme si a la salida estaba libre, le contesté que no lo estoy, pero insistio. El me pidió, con algo de impaciencia por lo que ví, que saliéramos a hacer algo hoy y mañana ya que después se iría de viaje.
Es la primera vez que escuché que se iría de viaje antes de que las clases realmente acaben, siempre solía hacerlo después. Por esa razón igual acepte y haría lo posible para pasar estos dos días con el.
Después de eso tuvimos una conversación común, así estuvimos entre prestar atención a clases y conversar.
A la hora del recreo, me acerque a Shura y le pedí si podríamos hablar en privado. Lo entendió y nos fuimos cerca del pasillo, casi nadie en el recreo estaba allí. Fue donde le conté de lo que me pasaba ahora y como era donde vivía, para darle una explicación antes de entregar una parte de mis pertenencias.
Ella lo entendió, se mostró preocupada ante mi y decidida a ayudarme. Pregunto si quería que me guarde el diario, pero no acepte como por tercera vez.
Ahora que lo pienso, tener el diario en esta casa será complicado.
En todo ese recreo fue cuando hablé con ella, la mitad de la hora y después fui con el grupo. De nuevo ella seguía allí, esperaría que el año que viene no se nos aparezca con nosotros.
No hubo más nada de especial en el día de hoy, en las clases y el recreo eran lo mismo. Lo único que me tuvo algo preocupado fue la nota de la materia que desaprobe, pero no tenia a nadie que me regañara, cuál podría encargarme de esa calificación por mi cuenta.
Ya estábamos por salir de la escuela, le pregunté a Kirill a dónde pasaríamos el rato y contesto que iríamos a un parque. Hace tiempo que no iba a un parque junto a el, había creído que iríamos a un lugar donde estemos solos.
Por eso no estuvimos demasiado tiempo, aunque me divertí. Cuando ya empezó a atardecer, le mencione a Kirill que debía ya ir a la casa lo cual entendió.
Antes de irme tuve curiosidad por saber a dónde le gustaria que vayamos mañana y también a dónde se iba a ir de vacaciones. Me preguntó si me parecía bien ir al mismo lugar de siempre, en la nieve, cuál le aclare que si. Y de viaje iría a Noruega, comento que era la primera vez que iría y estoy seguro que debe ser un lugar lindo.
Le hice prometerme que cuando vaya me llame o llegará a contestar mis llamadas, sigo seguro que en unos días volveré al edificio. El sonrió, prometió que lo haría y antes de que me marchara me abrazo.
Fue una tarde agradable, más al pasar el rato con el. Pero desde allí todo el buen momento que pase se acabó, al apenas poner un pie en esa casa.
Cuando recién había llegado deje mi mochila detrás del sillón, así no era vista. Cuando estaba por sacarme el abrigo, esa mujer se acercó con pasos rápidos hacia mi, aventandome un trapo mojado en la cara.
Me exigió, a gritos, saber porque llegué tarde cuando debía hacer las tareas de la casa. No solo fue eso, si no que por no contestarle "correctamente", me tomo del cabello llevandome a la cocina.
Pensé que me haría limpiar, pero eso no sucedió de inmediato. Supuse que ella era la única que estaba despierta y los tres estarían durmiendo, ya que las luces de los demás pasillos estaban apagadas.
Me obligó a qué me siente en una de las sillas, cuál con temor lo hice. En ese instante no tenía idea de lo que quería hacer, la mesa estaba vacía y pensé que me pondría a hacer algo.
Si hubiera sabido antes lo que me iba a hacer, no me habría sentado.
Estuve en silencio y vi que se asomaba al cajón de cubiertos, frunci el ceño ya que me sentí demasiado confundido y nervioso, cuál de ahí agarro unas tijeras de tamaño grande.
Me corto casi todo mi pelo, aún evite dejar caer una lágrima y mantuve mi expresión seria. Al finalizar dijo que mi cabello se veía horrible y otras cosas mas que no quisiera contar.
Antes de ir a su habitación me ordenó que limpiara el resto del cabello que estaba sobre el suelo y que si llegaba tarde nuevamente me iba a ir mucho peor. Sin decir nada más se fue y yo limpie lo del piso rápidamente.
Fui a dónde dormía y me observe en el espejo. Me veía horrible, no podía dejar que mañana me vean así. En aquel mundo si llore, ni siquiera pude seguir viéndome al espejo.
En ese momento se habrá ido a dormir, por un rato largo nadie apareció en la sala y solamente he llorado. Ya me quiero ir de una vez de aquí, no aguantare mucho.
En unas horas, Mikhail recién se levantó y lastimosamente me vio llorando. No quería que me viera, menos como estaba, pero se acercó con suma preocupación ante mi y me preguntó que paso.
Con la voz entrecortada le conté la verdad, aún sin mirarlo a la cara y en tono bajo maldijo a su madre. Después se largo de la sala y por un segundo me dejó solo, luego al regresar trajo una gorra.
Dijo que me tranquilizara, que podría usar el gorro si no me gustaba que me vieran así. También opino que aún así el cabello no me había quedado tan feo, pero esas palabras no las tomé en cuenta.