El diario de Matvey

CAPITULO CINCUENTA Y CINCO: 25 de diciembre

25 de diciembre de 1948

"No quiero, ni tengo ánimos de escribir, pero se que no me quiero guardar esto y será lo último que cuente de mi, mi último sentir. Ya nada tendrá propósito, no hay razón para seguir contando días que serán básicamente iguales, con un gran sentimiento de vacío, dónde ya nada vale la pena..."

Año nuevo ya iniciaría dentro de unos días, pero al despertarme sabiendolo no permaneci con emoción alguna. Me levanté más temprano de lo habitual ya que fui despierto por aquella mujer, que quería enviarme a hacer unas compras.

No tuve opción más que despertarme y vestirme sin tardar demasiado, vi que en ese momento Mihkail dormia cómodamente al igual que su hermana pequeña. Había querido dormir unas horas más como el.

Sali de la habitación, cerrando la puerta con suavidad. Ya en la cocina estaba esa mujer esperandome con los brazos cruzados, tenía una lista anotada de los productos que debía de comprar.

Antes de que pudiera tomarla, dejó caer el pequeño papel junto al dinero al suelo de forma aproposita, así yo la recogiera mientras se reía de mi. Sin decir nada lo hice, claro me sentí molesto, pero no tuve de otra que ir al mercado.

Volví dentro de unos minutos, al regresar ví a Mikhail junto a la niña tomando el desayuno. Solo nos miramos, pero no cruzamos palabras.

Aquel hombre no estaba en la casa, pero tener esa mujer al lado era lo mismo, por así decirlo. Ella me mandó a qué lavara la ropa que había en el patio, me exigió que debía de estar impecable y bien lavada, sin una mancha.

El clima estaba frío, mientras lavaba con el agua helada más sentía que mis manos se congelaban y era una sensación que odiaba, pero solo me concentre en terminar.

No sé cuánto tiempo lleve, pero sentí que esa tarea doméstica me tomo tiempo, mis dedos estaban completamente arrugados y mis manos dominadas por el frío. Mientras que ella cocinaba, yo tenía que limpiar la casa, aún seguía sin poder hablar con el.

A la hora de almorzar no he comido nada, aún me encontraba limpiando y está vez en el baño. Esa mujer era demasiado exigente, cada día era peor.

Tuve demasiada hambre, lo podía sentir y solo esperaba poder recibir algo de comida más después. Cuando termine la parte del baño, fui a limpiar la habitación de Mikhail, sin tocar mucho sus pertenencias.

En unos minutos el llegó en la habitación, al instante me nombró. Había traído para mí un poco de comida, el la había escondido sin que su madre lo vea.

Nos sentamos en su cama, el estaba a mí lado mientras yo solo me concentraba en comer. Hablamos un poco, me preguntó si al final me iba a ir cuál le contesté que si.

Cuando su hermana llegó a la habitación, por suerte yo había acabado de comer y fingi seguir limpiando, Mikhail solo fingía haber estado viendo televisión desde el momento que entró en la habitación.

Esa niña había desparramado todo la bebida que tenía en un vaso de plástico sobre el piso, cerca de donde yo estaba. Me arrojo aquel vaso en mi cabeza, burlándose de mi. ¿Qué podría hacer más que enojarme en silencio?

Ella, como si nada hubiera pasado, se puso a conversar contenta con Mikhail mientras yo seguía en lo mio, cumpliendo las peticiones de su madre.

Desde que estuve en la casa me trata de sirviente, como si fuese un perro y en cuanto estamos a solas se burla de mi madre, cómo la detesto. Es igual que el, dos personas inútiles, los odio con mi alma.

No tenía otra que acostumbrarme por más que me doliera, y ahora que lo escribo me tendré que acostumbrar a esta vida. A aguantar las humillaciones de aquellos tres, su violencia y maltratos. Únicamente solo puedo refugiarme con Mikhail, que milagro no sea al igual que ellos.

Pasaron las horas, ya anocheciendo, y cada uno de ellos descansaba, excepto Mikhail que mientras yo estaba limpiando el charlaba conmigo. En ese tiempo hubo un momento donde aquel hombre llegó, yo me quedé en silencio mientras seguía en lo que hacía.

Sentí su mirada de desprecio, pude notarlo por los segundos que se quedó callado y supuse que me juzgaba con la mirada. Poco después le pregunto, cómo nunca hablo conmigo, si Mikhail estaba bien y que si necesitaba algo.

Escuché que el le contesto sin mucha intención de hablarle, contestando con pequeñas palabras y esperaba a que se retirase. Cuando fue así, el salió de la habitación dejándome solo con su hermana dormida.

Tardo unos pocos minutos en aparecer, parándose a mi lado pidiéndome que me levanté y dejé las cosas a medias. Tomo mi muñeca, caminábamos en sigilo así no ser vistos y ambos estábamos nerviosos.

No había nadie alrededor, el me comentó que los dos estaban durmiendo en su habitación y que ya podría irme. En ese instante me había sentido feliz de hacerlo, me acompaño hacia la puerta principal antes de que me vaya.

No iba a irme exactamente, luego iba a volver. Pero no le mencioné esa idea, el creyó que me escaparia de nuevo y que ya no nos veríamos. Por eso me dió un pequeño regalo de un empaquetado azul. Me deseo feliz año nuevo adelantado, note su voz algo entrecortada al momento de decirlo.

Acepte el regalo, lo abri en el momento y era un pequeño juguete de madera, me encantaba. Antes de irme, le abrace y no pude evitar llorar. Para mí sorpresa, también había llorado.

Después de esa supuesta despedida me largue, había pensado en ir primero al hospital donde estaba mi abuela ya que la extrañaba con todo mi alma. Pero me detuve a medio camino, primero quise tomar la primera idea y pensé que antes sería mejor ir a visitar el Yolka que estaba cerca donde me juntaba con mis amigos.

Sentí el espíritu, la emoción de empezar un nuevo año, solo en ese entonces. Camine lentamente al lugar, fui un tonto al pasar desapercibido el lugar donde me reunia con los demás, aunque si hubiera sido tarde o temprano no habria diferencia.



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En el texto hay: #boyslove, #secretos, #asesinato

Editado: 06.03.2026

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