15 de enero de 1949
Las vacaciones han acabado hace unos días, Kirill. Ya ha pasado mucho tiempo de que no he escrito algo aquí, porque si fuese por mi lo hubiera dejado abandonado desde aquel día. Pero hoy es tu cumpleaños, cómo regalo quiero dejarte este diario, enterrar una parte de mi contigo.
Tengo varias cosas que contarte, aunque seguro sabrás que no tuve unas buenas vacaciones. Y no solo por como me está yendo todo últimamente, no hay noche en la que no llore por ti. No tienes idea de lo mucho que extraño, cuanto me haces falta.
En esa casa no ha cambiado de que me usen como sirviente, en estás vacaciones me la he dedicado a limpiar y a cumplir órdenes de una mujer que ni es mi familia, ¿Qué mala suerte, no?
Y ya mejore mi relación con Mikhail, lo considero como un hermano. Siempre quise haberlo conocido antes, solo gracias a el tuve pequeños buenos momentos en estas vacaciones. Se que si lo conocerias te agradaría al instante, es alguien muy simpático.
Cinco días antes he iniciado la escuela, pero no he vuelto a ver a los del grupo. Me cambiaron de escuela y en estás vacaciones no he salido para visitarlos, me quedé encerrado en esa casa.
A ellos también los extraño, pero mucho más a ti. En la nueva escuela me siento realmente solo, excluido, aún así deseo no hablar con nadie.
No sabes cuánto extraño llegar y verte en la escuela, pasar tiempo contigo. Aún sigo sin entender porque no has dicho nada, pudieramos haber evitado esto.
Ya nada es lo mismo sin ti, nada lo será.
Me hubiera encantado poder decirte cómo estaban los demás, que puedas saber de ellos. Pero si hubiera seguido en esa escuela, tendría que dar la terrible noticia de lo que sucedió.
Se que este año será el peor, que no tendré el mismo ánimo de siempre. Pero te prometo que mejorare mis calificaciones, ya verás. Te agradezco por haberme ayudado el año pasado, gracias a todo lo que hiciste por mi.
Y te cuento, mi cabello he crecido un poco, pero no demasiado. Ya no uso la gorra, sinceramente como lo mantengo ahora no me queda tan mal. Quisiera saber que hubieras pensado, estoy convencido de que me dirías que me queda bien.
No tengo mucho tiempo de estar aquí, recién salgo de la nueva escuela y quise visitarte por última vez. Olvidé mencionar que nos mudaremos a otra casa y sera más complicado visitarte, te voy a extrañar mucho más.
Pues te imaginas como será la vida en adelante, no será tan diferente. Entre las órdenes de esa mujer y en la escuela, será todo igual y eso te aburrirá, no habrá nada distinto.
Te doy mi último adiós, Kirill. Siempre te voy a recordar, recordar el día en que nos conocimos e iniciamos nuestra amistad. Tendré en mente todo lo que has hecho por mi, aunque ya no recuerdo bien tu rostro, tendré recordado todos los momentos que pase contigo. Fuiste y seguirás siendo lo mejor de mi vida.
Sin más que decir, dejaré esto guardado sobre la caja así enterrarlo cerca de ti y no volveré a usar este diario. Lo he repetido muchas veces ya aquí, pero te voy a extrañar siempre. Espero que descanses en paz, gracias por haberme acompañado.
Te deseo un último feliz cumpleaños, Kirill. Te amo.