El diario de mi mejor amigo

Capítulo especial

¿Por qué decidí irme? ¿Por qué tenía que dejarla? No puedo estar tranquilo aquí, no puedo dormir bien. Cada noche pienso en las cosas que podrían pasarle... Si inclusive estando en el mismo país que ella no podía pensar bien, ahora que estoy en otro continente.

—Hey, Kendall. — Ancel entro al cuarto con una gran sonrisa. — Hay una fiesta, ¿vamos?

—No estoy de ganas, lo siento. — Le sonreí en forma de disculpa.

— ¡Vamos amigo! ¡Anímate! — Se sentó a mi lado. — No sé qué problemas tienes ahora, pero estando aquí encerrado no encontraras la solución.

—Lo sé. Es que ella está en mi país. — Susurré.

— ¿Una novia? ¿Es linda? — Sonreí.

—Ella no es mi novia, es mi hermana. Y es muy linda. — Él empezó a reírse.

—Ya entendí tu problema. Tienes miedo de que venga algún tipo y te la robe, ¿no?

—No. — Pase mi mano por mi cara. — No llevamos la misma sangre, pero tenemos años de conocernos. Ella viene de un hogar totalmente horrible, y se supone que debería estar ahora con ella...

—Cálmate. — Puso su mano en mi hombro.

—Tengo miedo de que su propia madre le haga más daño, que la destrocé más. — Apreté con fuerza la mandíbula. — Esa señora... En serio, que esta demente.

—¿Le enseñaste a defenderse?

— ¿Qué? — Pregunte extrañado.

—La vida para todo es una ruleta rusa. Si algo te pasaba, ¿ella se podría defender sola? — Puso sus brazos sobre su regazo. — Tengo una hermana menor, la cuido como si fuera oro. Sé que no podré protegerla para siempre, por eso le enseñe a defenderse... Física y emocionalmente.

—La verdad que es...

—No dejes que dependa de otras personas, déjala correr. Tal vez, ahora ella te necesita demasiado, pero se acostumbrara. Y con respecto a lo de su hogar... Ella debe aprender a luchar sola. ¿Por qué no demandaron a sus padres? — Cuestiono.

—Una vez estuvimos a punto de denunciarlo, ya estábamos frente a la comisaria. — Recuerdo ese día aún.

Flashback:

Ella estaba sentaba con las manos en forma de puños. Volví a verla hoy en la mañana con un nuevo moretón, trato de ocultarlo con una mascarilla.

—Tenemos que ir. — Ordené

— ¿Para qué? — Susurró. Tenía la mirada hacia el suelo. — Ella podría comprar abogados...

—Es la tercera vez en lo que va del mes. — Trague saliva. Me arrodille frente a ella. — Kira, tú bien sabes que es por tu bien. Ella no te hará daño.

—No quiero que se enfurezca más. — Susurró. — ¿Y si sale para más...?— Acune su rostro en mis manos.

—Hermanita, por favor. — Tenía los ojos llorosos. — Es por tu bien, te prometo que ella no saldrá, viviremos bien y ya no te hará más daño. — Traté de sonreír.

— ¿Si lo hago, realmente seré libre? — Asentí con una sonrisa en mi rostro. — ¿No más daño?

—No. —La abracé muy fuerte. — Ella no te hará daño.

Tomamos nuestras cosas y nos dirigimos a la comisaría más cercana del lugar. Ella me tenía mi mano fuertemente agarrada. Podía sentir su nerviosismo, su temor....

—Todo estará bien. — Ella asintió. — Después de esto, todo cambiara.

—Yo también quiero que todo cambie. — Cuando me dijiste que sí, en serio, mi corazón se sintió tan bien. Tanta relajación.

—Así será. — Ya estábamos a punto de llegar a nuestro destino.

Entonces mi celular empezó a sonar. Conteste.

— Dime mamá, ¿qué paso?

—Kendall. — Empecé a escuchar a mi hermana gritar. — Alexandra, deja de gritar. — Kira y yo nos detuvimos.

— ¿Pasa algo?

—Tengo que salir urgente, ¿dónde estás?

—Lo siento mamá. Pero estoy ocupado, es súper importante lo que debo hacer. — Kira me miro con el ceño fruncido. — Tape la parte inferior de mi celular. — Dame un minuto.

—Está bien.

—Mamá, dame unos treinta minutos. — Ella soltó un suspiro.

—Trata de llegar lo más rápido, Alexa está quedándose sola. Yo saldré dentro de 20 minutos. — Sonreí. Al girar vi a Kira hablar por celular. — ¿Dónde estás?

—Estoy acompañando a Kira, alguien la estaba siguiendo. — Respondí rápido. Kira estaba de espaldas.

—Ay, hijo, tengan cuidado por favor. — Kira miro hacia la pista mientras hablaba. — Hay personas sin escrúpulos en estos tiempos, con cuidado hijo.

—Sí mamá, ya te escuche. — Susurré. — Nos vemos en casa. — Colgué y me acerque a ella.

Kira guardo su celular.

—Vamos Kira.

—No quiero. — Susurro. — Debo irme.

—Pero tú estabas decidida, ¿quién te llamo? — Tome su brazo.

—Lo siento, debo irme ahora. — Tiro su brazo. — Suéltame, por favor.

—¿Fue ella? ¿Qué te dijo? — Ella empezó a jalar con más fuerza.

—Déjame ir.

—Kira, ella solo te manipula y tú lo permites. — Ella tiro con fuerza y se soltó de mi agarre.

—En serio, debo irme. — Ella se alejó rápidamente de mí.

Fin del flashback.

— ¿Pero porque no lo hiciste tú? Avisarle a alguien sobre lo que ella estaba pasando.

—No sé qué clase de amenazas ella le decía, pero me repetía constantemente de que no me acercara a su casa. Que ella era inteligente, que si hacia algo, ella lo negaría. — Solté un suspiro.

—Por su terquedad ella seguirá sufriendo.

—Lo sé, pero no me dejaba muchas opciones, era estar con ella casi todo el día. — Me puse de pie y empecé caminar por la habitación.

— ¿Solo tú estabas para ella?

—No, también estaba April y Fabiola. — Susurré.

—Entonces ellas la tienen vigilada, ¿no? — Dijo obvio.

—Solo April.

— ¿Y Fabiola? — Cuestiono.

—Murió.

— ¿Cómo? ¿Enfermedad?

—Eso fue lo que dijeron, pero ella se encontraba bien de saluda hasta donde yo sé. Fue algo inesperado y doloroso, sobre todo para Kira. — Puse mis manos en la cadera. — Ella quedo devastada, no salía de shock.




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