El diario de mi mejor amigo

Capítulo 10

 

Ellos charlaron por unos cortos minutos hasta que se acordaron de mi existencia, la verdad es que me sentí perdida. Hablaron de algunos incidentes ocurridos dentro del lugar donde vivían. Lo que más resalto en su conversación fue el hecho que habían infieles y que hubo varias ocasiones donde los vecinos fueron corridos por sus esposas.

Parece que será un sitio interesante.

—Lo siento, Kira. — Eliane se gira a verme con una sonrisa de disculpa.

—No hay problema. — Encojo los hombros.

— ¿Entonces van a casa? ¿Te quedarás con Eliane hoy? — Yerik se encontraba mirándome.

La verdad es que tenía pensado en ir a la casa, y Eliane no me invito a su casa.

—No, iré al lugar donde vivo. — Sonreí.

—Es muy tarde, Kira, puedes venir a mi casa y podríamos hacer una noche de chicas. —Eliane me sonríe y se le vuelven a poner brillosos los ojos.

—No quiero incomodarte, además estas cansada... Bueno, estamos cansadas para una noche de chicas. — No es mi intención hacerle sentir mal, ojala no me malentienda.

—Pero que te vayas a casa a estas horas, es muy peligroso. —Ella frunció levemente el ceño.

—La habitación se encuentra libre, Kira. Puedes dormir ahí, pero en serio, ya es tarde.

Sus voces expresan preocupación, además de que es cierto... Es tarde.

—Está bien, iré.

— ¡Genial! Entonces vámonos, ya. —Eliane dio un pequeño salto.

Empezamos a caminar en silencio, para ser sincera no estaba incomoda. Mirar las calles y estar en compañía es agradable.

Autos van y vienen, al igual que muchas personas. La mayoría van en grupos y riendo, o molestándose entre ellos. La mayoría de las tiendas ya estaban cerradas, pero sus letreros seguían prendidos.

—Yerik, no es por ser metida pero hace un momento le dijiste a Kira acerca de un cuarto.

Oh, eso.

—Bueno, no sé si Kira te habrá contado que se mudará.

—Sí, me lo ha dicho...—Eliane se quedó callada. — Kira, ¿estarás viviendo en el mismo edificio que yo? —Me dijo totalmente sorprendida.

—Al parecer sí. —Reí.

—Oooooh. Me alegra oír eso, en serio, no puedo creerlo. — Eliane sonreía de manera genuina. — Entonces, ¿cuándo estarás viviendo ahí? ¿Cuándo te mudas?, podría ayudarte.

—Es muy probable que la otra semana, ¿cierto? — Yerik me sonrió. — Y creo que mientras más manos tengas, más rápido acabaras.

—Sí, buen punto. Estaría encantada que me ayudes, gracias Eliane.

Observe de reojo a Yerik y lo veía muy satisfecho, ¿por qué? ¿Debería asustarme?

—Wow, entonces, Kira... ¿Vendrás a las fiestas que organizó? —Eliane estaba demasiado entusiasmada.

— ¿Qué? —Yerik y yo lo dijimos al mismo tiempo.

Yerik parecía sorprendido y con ganas de reír.

— ¿Pasa algo malo? — Ella nos miró con el ceño fruncido.

— ¿Así que eres tú la de las fiestas? — Ella asintió orgullosa.

— ¿Cada cuánto tiempo haces tus fiestas? — Pregunte.

— Cada día festivo, o para algún cumpleaños.

— No me agradan los lugares aglomerados, ni el sonido muy fuerte...— Susurré.

— Entonces no vendrás.

— Lo dudo muchísimo.

Durante en camino restante fuimos conversando de cosa triviales, pero que nos sacaban ciertas risas. Eliane contaba alguna que otra anécdota de su vida, pero Yerik y yo evitábamos hablar de nuestros asuntos.

Eliane entendió lo que pasaba, así que saco el tema el su carrera. Me entere que Yerik está estudiando astrofísica, lo cual me sorprendió mucho.

No sabía que él estaba estudiando astrofísica, no se lo pregunte a April...

Se siente bien estar en este tipo de grupos, poder charlar sobre cosa triviales y no tener esa sensación de una presión... Me agrada el poder encontrar este tipo de personas, en las que podría confiar y que podrían ayudarme... Y ojala me dieran la confianza para que yo también pueda ayudarlos en algún momento.

Llegamos a la puerta y Leo estaba ahí hablando con una chica.

—Hola Leo. —Saludo Eliane. — Te estaré esperando arriba con nuestro bebé.

Leo se quedó con la boca abierta y la chica se alejó rápidamente de él.

— ¡Eliane! —Ella se empezó a reír y entró sin decir más. —Buenas noches Yerik y... ¡Oh, Kira! ¡Volviste!

—Buenas noches, Leo. —Sonreí— ¿Cómo has estado?

Yerik se detuvo y se quedó a mi lado. Leo tenía una linda sonrisa en su cara.

—Bien, todo normal. ¿Y tú? — Me sonrió.

—Estoy bien. — Dije tranquila. — Estoy volviendo de mi trabajo, trabajo con Eliane.

— ¿Con la bruja de mi hermana?

¿Qué?

— ¿Es tu hermana? —Soltó Yerik.

— ¿Qué no lo sabias? — Dijo molesto. —Te dije que mi hermana era una loca.

— Me dijiste que estaba en el psiquiatra. — Yerik dijo confundido.

—Pues se escapó. — Soltó con un suspiro. Disimule mi sonrisa mirando hacia otro lado.

—Iremos a descansar, Kira ha estado casi todo el día de pie. — Asentí.

— Hasta mañana, Kira. — Leo se despidió con una sonrisa.

— Adiós. — Sonreí.

Entre al edificio y Eliane se encontraba hablando con alguien por celular muy alterada. No sabía el porqué, pero me estaba asustando.

Dio media vuelta y vino rápidamente hacia nosotros.

— Kira, lo siento, tengo que irme ahora mismo. Mi mamá está en el hospital, debo informarle a Leo ahora para ir al hospital.

— Está bien, pero tú...

— No te preocupes Kira, yo estaré bien. Te daré las llaves de mi cuarto para que puedas dormir tranquila. Mañana te contaré todo. — Se podía ver la desesperación en sus ojos.

— Tranquila corazón. —Ella saco las llaves de su apartamento y me las extendió.

— Eliane, tranquila. Ella se quedará conmigo, los cuartos que tengo están disponibles.

Eliane me miro por unos segundos y yo le sonreí.

— Estaré bien. —Sonreí. — Ve con tu mamá y gracias por lo de hoy.

Eliane me abrazó fuerte y escuche que soltó un suspiro.

— Está bien. Cuídense. — Sonreí y asentí.

Ella se fue rápidamente y me sentí melancólica, me recuerda cuando yo tenía que cuidar a Fabiola cuando agarraba un resfriado o cuando le dolía la cadera.




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