El diario de Mirella

Día 3 (miércoles)

Rosa me invitó a salir, fuimos al centro comercial a comer helados. Ella fue radiante, su vestimenta acentuaba sus curvas femeninas. Y su sonrisa me dejaba en éxtasis.

Ella es del tipo de chica que no podías dejar de mirar, era la musa que inspira a crear historias sobre la belleza de una mujer. Y estaba acompañando a una amargada como yo a pasar una agradable tarde.

Al darse cuenta de mi mirada insistente. Apoyó su cabeza en mi hombro; yo el agarre de la cintura, quise ser atrevida.

—Fue una bonita tarde, Mirella —dijo

Su voz sonaba armoniosa y no sonaba incómoda por mis manos en su cintura.

Me sentí segura.

Me sentí más cercana a ella.




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