El diario de mis inseguridades

Cara

Mi cara no siempre fue lo que más me preocupaba, pero desde los trece años la gente empezó a decir que un poco redonda, que tenía papada, sobre todo los niños de mi escuela. Al final terminé creyéndomelo, y así mi cara fue mi primera inseguridad.

Aunque mi madre dice que soy hermosa, eso no quita que tenga demasiados cachetes o papada. Tengo que aprender amar mi cara ; tal vez algún día lo haga, pero no por ahora no puedo.

Quizá pueda aprender a amarlo poco a poco, porque todos somos perfectos ante los ojos correctos y también ante los ojos de Dios.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.