Este capítulo en particular está inspirado en el episodio "puss gets the boot" que es el primer episodio de Tom y Jerry estrenado en el año de 1940.
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Jerry y yo nos encaminábamos hacia la cocina, tratando en la medida de los posible guardar distancia el uno del otro. Me puse mis audífonos, pues hasta el sonido de sus pasitos me irritaba. Jerry dijo algo. Abría y cerraba la boca con apuro. Lo ignoré y seguí mirando al frente, fingiendo no haberme percatado de nada. El pequeño idiota comenzó a mover sus brazos de un lado a otro y hasta me pareció escucharlo gritar.
"Que lastimera forma de querer llamar la atención" Pensé.
De pronto, sentí como un abismo se abría en el piso.
¡PAZ, PAM PAGH!
Caí por las escaleras de forma aparatosa hasta llegar al piso, aterrizando de cara. Mis audífonos salieron volando y mi reproductor quedó hecho pedazos.
"¡Mierda!... nuevos moretones por todo el cuerpo y ahora ya ni siquiera podré escuchar música..."
—¡Te lo advertí!—gritó Jerry desde arriba.
—¡CÁLLATE!— grité furioso, poniendome de pie apoyándome en mi rodilla—. ¡Agh! ¡tú me hiciste caer!
—¡¿Qué?! ¡Yotraté de advertirte, loco malagradecido! te estaba diciendo que enfrente de ti estaban las escaleras, que fueras con cuidado, pero tú...
—Sí claro, ahora resulta que querías salvarme de caer—solté una risa—. Eso que te lo crean tus amigos falsos.
Jerry apretó los puños y tomó aire.
—Yo no soy la clase de persona que hace que los demás caigan sólo porque me gusta verlos humillarse. Eso lo hacen las personas patéticas, como....—Y se detuvo.
Me le quedé observando durante un rato, retándolo con la mirada a terminar lo que estaba empezando. Pero Jerry se mantuvo en silencio.
—¿Sabes qué? me voy a adelantar—dijo al final.
—¡Eso es, lárgate! huye como la rata cobarde que eres—grité, mientras luchaba por movilizar mi torcida pierna.
Pocos segundos después, Jerry volvió a asomar su cabeza por un costado de las escaleras.
—¿Cobarde yo? Tú ni siquiera puedes decirle a Bianca tus sentimientos porque sabes que te va a rechazar por ser un energúmento antisocial. ¡Por eso prefieres desquitarte con los demás!
Y eso fue todo.
En un abrir y cerrar de ojos todo el dolor que me produjo la caída se esfumó, siendo remplazada por una ira ciega y profunda. Mis pies se movieron a la velocidad del rayo hacia donde estaba Jerry, y él, como si se hubiera puesto una inyección de adrenalina, salió disparado poco antes de que pudiera darle alcance.
No lo podía creer.
Nunca había sentido tantas ganas de destrozar a nadie, ni mucho menos desperdiciaba energía persiguiéndolo, pero este maldito de Jerry... simplemente quería tenerlo en mis manos, estrangularlo y luego Dios sabe qué.
Estoy seguro de que Jerry algo de esto presentía, pues de no ser así no habría salido huyendo como si el mismo diablo estuviera tras él.
Me pareció haberlo perseguido alrededor de toda la escuela al menos unas tres veces. Recorrimos el gimnasio, los salones, me golpeé con una puerta al tratar de entrar al auditorio, (en realidad me estampé con varias cosas en el camino). Pensé que nunca terminaríamos de correr, pero finalmente vi mi gran oportunidad cuando Jerry se acorraló sólo cuando se escabulló entre unas plantas en el corredor principal.
—¡VOY A HACERTE TRIZAS!—exclamé iracundo.
No perdiendo un segundo me abalancé para alcanzarlo, pero...
¡PAM! ¡TRAAAASH!
Cuando por fin logré alcanzarlo me di cuenta de que no era Jerry, sino un pedestal con una maceta cuyo forraje simulaba muy bien el peinado revoltoso de mi víctima. Al impactarme contra ella la hice pedazos, y ahora estaba enterrado en cerámica, hierba y tierra.
—Coff, coff, ¡maldito! Sólo espera a que te...
—¡¿PERO QUÉ ES ESTO?!—gritó una potente voz femenina a mis espaldas. Cuando giré la mirada, me di cuenta que era nada más ni nada menos que Mammy Two-Shoes. La imponente dama encargada del comedor.
No me animé a levantar la cabeza, por lo que únicamente tenía al nivel de la vista sus anchas y morenas pantorrillas, su faldón amarillo y sus extrañas pantuflas azules que cubrían esas horribles calcetas rojas. Era claro que la señora el asunto de la moda o el respeto visual la tenían sin cuidado.
—Se... señora, déjeme le explico. Esto no es tan grave como parece. Si tomamos en cuenta el contexto de los hechos le aseguro que...
—¡HECHOS MIS POLAINAS! TE DAS CUENTA DE LO QUE HAS ROTO? TIENES UNA IDEA DE LO QUE NUESTRO AMADO DIRECTOR PAGÓ POR ESE... ESTE...
—¿Maceta?
—¡CÁLLATE, NIÑO! ¿CUÁL ES TU NOMBRE?
—Eh.. mi nombre es Thomas Gris señora.
—¡Ah! con que tú eres el chiquillo del que me habló el señor Barbera. Dijo que eres aplicado, pero que el primer día causaste una revuelta en los pasillos. Y después de ver lo que le hiciste a mi preciosa maceta puedo confirmarlo.
—Señora, si me permitiera explicar...
—Eres un RUFIÁN. Eso eres. Pero sé perfectamente cómo corregir a los de tu clase— la señora me jaló por el cuello de la camisa y procedió a arrrastrarme por el pasillo—. Te espera una LARGA jornada de trabajo en la cocina.
—¡Si sólo me dejara explicarle que...!
—¡MUY LARGA!—gruñó, al tiempo que bruscamente me tomaba del cuello de la camisa y me levantaba del suelo. Esto hizo que al menos algo de la tierra se sacudiera de mi ropa.
—Si rompes UN SOLO plato allí dentro, te sacaré de mi cocina PARA SIEMPRE! ¿Me has entendido, rufián?
No pude pronunciar palabra. En ese momento sólo podía pensar que todo lo malo que me estaba sucediendo últimamente era por causa de Jerry. No entendía porqué éste tipo de cosas me estaban sucediendo a mi, toda mi mala suerte había sido a partir de que ese pequeño bastardo había llegado a la escuela...
—¡TE ESTOY HABLANDO!—rugió furiosa Mammy Two-Shoes mientras me sacudía en el aire.