El diario de Tom

El plan de Butch

Mi madre y yo pedimos un taxi y seguimos a la ambulancia hasta el hospital local.

Durante todo el trayecto ella no dejó de lanzarme pregunta tras pregunta sobre cómo fue que Jerry había terminado al pie de las escaleras, con la cabeza abierta y sin conciencia. No pude hacer más que responder con frases cortas, repitiendo una y otra vez que no sabía nada.

Me sentía enfermo. Odiaba mentir. Y odiaba aún más mentirle a ella. ¿Pero cuál era la alternativa? ¿Decirle que su hijo había arrojado por las escaleras a su inquilino en medio de un ataque de ira?
No. Ella ya tenía demasiados problemas como para todavía lidiar con un hijo loco.

Me estaba carcomiendo la culpa y estaba más tenso que un perro chihuahua en un concierto de death metal, pero traté de fingir calma.

Cuando lo ingresaron, mi madre y yo tuvimos que aguardar en la sala de espera por el diagnóstico. Me torturaba no saber nada, así que traté de distraerme mirando al cuadro que tenía frente a mi... Creo que representaba a la muerte, o al menos eso es lo que creo. La maldita pintura era abstracta. No era tranquilizante para nada.

Por suerte, el doctor a cargo de su caso salió para darnos el diagnóstico. No pude anticipar si venía con buenas o malas noticias, ya que el hombre tenía un semblante de lo más serio.

—Buenas noches. ¿Es usted la madre?

—No, doctor. Soy su tutora temporal—contestó mamá con las manos cruzadas en el pecho y una expresión de angustia —. Traté de llamar a su madre, pero su secretario me dijo que le enviara la cuenta del hospital y no molestara. Así que...

—Entiendo—asintió el doctor —.Verá, el paciente tiene una fractura cerrada en la pierna, además de algunas contusiones. Suena más grave de lo que es, no se aflija. Es cuestión de inmovilizar con yeso durante unas cuantas semanas y estará bien. En este momento sigue inconsciente, pero lo más probable es que despierte sin mayores complicaciones.

—Gracias a Dios... —dijo mi madre, soltando aire. Parecía como si le hubieran quitado un costal de piedras de encima.

—Si gusta podemos pasar a verlo.

—¡Vamos!—exclamó mi madre, tomando su bolso y parándose de la silla. Se me quedó viendo, como esperando que la siguiera.

—Mejor ve tu primero—le dije, sin animarme a levantar la mirada.

No quería verlo. No podía.

—De acuerdo, cielo. En seguida vuelvo.

Mi madre me acarició el cabello y se fue siguiendo al doctor. Yo me quedé ahí mirando de vuelta esa horrorosa pintura abstracta. No podía creerlo aún. Le había roto una pierna....

Oculté mi rostro en mis brazos y jalé mis cabellos. ¿¡Por qué había hecho eso!?

—Thomas, ¿puedes venir un momento, por favor?—preguntó mi madre desde el interior del cuarto.

Yo asentí y lentamente me dirigí con paso tembloroso hacia ella.

El camino hacia la habitación se me hizo eterno. Imaginé que Jerry había despertado y le había dicho todo sobre mi crimen. La penintenciaría juvenil se sentía terriblemente cerca...

Mierda, mierda, mierda....

Cuando entré no pude evitar sentir un vértigo profundo al ver muchacho castaño postrado en una camilla de hospital, lleno de vendajes y con una especie de tubo saliendo de su garganta. También tenía una collarín, pero lo que más me incomodaba era ese tubo. ¿¡Para qué mierda necesitaba un tubo!?... ¿Tenía heridas internas? ....

—Es un respirador—dijo el médico en tono seco. Parecía haber leído mis pensamientos —. Es para que se mantenga bien oxigenado mientras se encuentra en ese estado.

—Ya veo...

—Hijo, el doctor quería preguntarte algo, mi amor —dijo mi madre.

El doctor puso una mano en el hombro de mi mamá y se dirigió a mi con expresión seria.

—Necesitamos saber los detalles de cómo fue la caída para poder realizar un diagnóstico acertado. Nos ayudaría mucho si nos describieras con detalle cómo ocurrió—dijo, haciendo una pausa para acomodarse las gafas—. Por las heridas, imagino que cayó de las escaleras o por un acantilado.

-—Escaleras—respondí, sin hacer pausas.

—Creí que habías dicho que estabas dormido—contestó mi madre ladeando la cabeza, como si me hubiera entendido mal.

Crucé los brazos. No quería seguir mintiendo, pero era importante que el doctor supiera al menos eso.

—El ruido me despertó. Sonaba como alguien cayendo por las escaleras.. ya sabe, como un tap, tap, tap— Le respondí, tratando de imitar el movimiento con mi mano derecha.

El especialista pareció quedar satisfecho con mi respuesta, pero no mi madre, quien volteó a verme con las manos en las caderas y con esa cara que no le veía desde que por accidente incendié la jardinera de la vecina.

—Cariño, ¿Estás seguro de que eso fue exactamente lo que pasó? Es importante que lo sepamos todo.

No pude mirarla a los ojos. Mi cabeza apuntó al piso y mis manos fueron directo a mis bolsillos. Hasta un niño de guardería haría un mejor trabajando mintiendo.

—Si. Estoy seguro.

Ella colocó una mano en mi cabeza, acariciándome con tal ternura que tuve que morderme el labio para no llorar.

—Me quedaré aquí con Jerry hasta que despierte. Te pediré un taxi.

—Prefiero quedarme contigo.

—¡Por supuesto que no! Tienes que descansar para que puedas ir fresco el lunes a clases—contestó con determinación, asintiendo.

No podía decirle que me habían suspendido. Ella ya tenía demasiado con el asunto de Jerry, y no quería sumar un problema más. Pero tampoco quise mentirle de nuevo,

—De acuerdo. No te preocupes por el taxi, yo lo pediré. Nos vemos mañana, mamá.

—Cuidate mucho, cielo. Me mandas mensaje en cuanto llegues, ¿sí?

Le respondí con un movimientod de cabeza y una sonrisa débil. Luego me alejé de ahí directo a la salida del hospital.

Hacía frío. Hubiera sido buena idea traer un abrigo. Saqué el teléfono de mi bolsillo para pedir el transporte y fue aquí donde me percaté que tenía trece llamadas perdidas de Butch. Había olvidado por completo responderle el mensaje. (Y cómo no iba a olvidarlo después del desastre que le siguió a aquel momento...)



#457 en Fanfic
#5760 en Novela romántica

En el texto hay: chicoxchico, enemiestolovers, slowburn

Editado: 06.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.