Habiendo amanecido, ese día no pude levantarme temprano, jajaja, de verdad todo lo pasado me paso factura, tenía acumulado tanta frustración por lo impotente que me sentía en estos momentos y al fin había sucumbido ante eso y por ello me encontraba aún durmiendo.
Al despertarme, lo primero que vi fue el reloj que estaba colgado en la pared frente a la cama, la hora que marcaba eran las diez de la mañana, el ver esta hora sí que era tarde, pero yo me levanté aún cansado, como si no hubiera dormido nada. De verdad, el estrés es algo que puede hacer que incluso aunque duermas bien te sientas sin fuerzas, pero no puedo hacer nada contra ello.
Me levanté y me dirigí hacía el baño para lavarme la cara, pero en realidad, al verme en el espejo, mi aspecto no era la mejor, de verdad ¿Qué tanto me había afectado como para verme como un muerto viviente? Bueno, dejando eso de lado, me lave y me dirigí a la cocina, quizás sea por como me había visto en el espejo, pero no quería que estuviera Mimi en ese momento en la cocina, sólo quería comer algo pero no tenía ni la más mínima fuerza como para ir a probar suerte nuevamente en la búsqueda de trabajo.
Al llegar a la cocina, por suerte no estaba Mimi, eso significa que debe de estar viendo a los niños. Así que, mientras me sentía aliviado por alguna extraña razón, decidí prepararme algo simple para comer, así que tomé un huevo y lo hice estrellado. Busqué en el refri algo de salsa de tomate, ya que recordaba que había quedado algo del día anterior, así que, al verlo, me serví un poco, por supuesto que en todo buen desayuno no podían faltar las tortillas, esas ricas tortillas de maíz que hace Mimi, tomé unas que habían y sólo las recalenté.
Tras haber tenido todo, acompañé todo esto con un vaso de café. Aunque es cierto que tomamos café, pero este es instantáneo, además de que no lo hacemos muy fuerte, pero si alguien que le gusta tomar un buen café, de seguro que estaría reclamando esto como una “monstruosidad hacia el café” o algo así, bueno, cada uno tiene su punto de vista.
Aunque, ahora que lo recuerdo, a Mimi le gusta el café, yo, en mis días de rebeldía, llegué a probar el café y me dio curiosidad, al final terminé recibiendo algunas clases en Intecap sobre el como prepararlo y me compré una pequeña capuchinera. Por supuesto que como hay de diferentes tipos, me compré un semiautomático, que la verdad, me pregunto ahora si habré perdido el toque que tenía en aquel entonces, no es por presumir ni nada, pero mi café era tan bueno que recibía elogios de quienes lo probaban, aunque ahora que lo recuerdo, esos sólo fueron algunos amigos, mis papás y hermanos, y por supuesto, Mimi.
Si no estoy tan mal, debo de tenerlo guardado por ahí la capuchinera. Si, me he decido, voy a preparar nuevamente un americano para Mimi, aunque creo que ella si tomaba expreso, pero mejor algo suave. Sé que hay quienes dirán que esto es un completo desastre, pero también le agregaré un poco de azúcar. La verdad, nunca fui tan bueno con lo amargo del café, así que siempre le hecho azúcar, quizás unas dos cucharaditas para mi vaso. Bueno, dejemos lavado los trastos que usé y vamos a ver la capuchinera.
[suspirar] De verdad, esto si que lo tenía bien enterrado en todo este desastre con varias de mis cosas de hace ya tanto tiempo, lo bueno que lo dejé en su caja y también en una bolsa para basura. Veamos entonces, qué tal es que funciona. Mhmmm, esto parece que necesita una buena lavada del tanque, lo bueno que es removible, vamos a lavar también su pequeño, contenedor de residuos. Bueno, en sí no se ve sucio ya que siempre lo mantenía limpio después de utilizarlo, pero ya qué.
Veamos, en el caso del portafiltro… bueno, eso se empieza a ver cuando lo encienda ya lo llego a limpiar con la misma agua caliente que saldrá y con ello también los filtros, esta maquina es de quince vares según recuerdo, bueno, dejemos eso de lado
No soy un experto, pero tengo que intentarlo. Así que, manos a la obra, debo de alistar todo, sólo espero que no se me queme el café. Bueno, también debo de comprar café, aunque en realidad, tengo una bolsa que me regalaron uno de mis amigos. Recuerdo que me dijo, mientras me lo daba, que esperaba poder volver a probar mi café. Aunque sólo me dio un poco, ya que es como media bolsa lo que tiene, pero sólo lo guardamos y estaba por dejarlo como olvidado. Este aún está bueno, ya que lo metí en un frasco que tenía y me lo regalaron hace como una semana.
Veamos hasta donde he llegado. Recuerdo que esto va ¿Así? Noooo, pero ¿por qué no entra bien?, de verdad ¿Tan difícil era? Pero [suspirar] ya lo logré poner, ahora toca probarlo, veamos… mhmnm, al parecer todavía funciona todo bien, ahora vamos a poner un poco de café después de terminar de arreglar las cosas.
Uff, después de haber estado luchando por un buen tiempo, logré sacar al fin dos vasos de americano, al parecer si que estoy bien pero bien oxidado, bueno, por lo menos al fin salió, pero tuve que desperdiciar dos expresos para poder lograrlo hacer.
Ahora todo lo que queda es darle a Mimi un poco. Vamos a ver donde está ella, veamos, ¡Ah!, conque estaba en este momento justo en la sala. Vamos con cuidado para que no me escuché y así sorprenderla. Vamos, con cuidado, con mucho cuidado y ¡ahora! – Mi… –
[Mimi] – ah… ¡Hola querido! Veo que ya terminaste –
¿ah? Pero ¿Qué es esto? ¿Acaso ella me vio mientras…? - jajaja, sí, veo que ya lo sabias –
[Mimi] - ¡Ah! Disculpa, no era… mi intensión, es que te vi justo cuando empezaste a buscar entre tus cosas, quería hablarte, pero… te mirabas bien concentrado, así que mejor no dije nada y después te vi que estabas empezando a usar tu maquina esa para hacer café, así que te dejé y pensé que tal vez me traerías… bueno, creo que era una sorpresa –