Si en el futuro llegaran a preguntar “papá, ¿Cómo fue la primera vez que vendiste refacciones?” sería algo único que quisiera tener que contarles, bueno, jajajaja, ahora que lo recuerdo, no fue una experiencia muy grata en su momento, si me preguntan nuevamente ahora que el tiempo ha pasado, diría que todo esto fue una oportunidad que vino entre toda la adversidad, pero ustedes sé que no quieren oír un lema ya gastado, la verdad no tiene nada que ver con tomar las riendas de la situación, de ser un prodigio que logró sacar a relucir sus habilidades ante todo pronóstico, sino que fue algo más sencillo.
La verdad, en ese momento lo hubiera dejado tirado y ya me habría ido al norte y estuviera quizás allá trabajando duro con la intención de poder darles una mejor vida, incluso si dijeran que me fui únicamente por mi familia, no sé si es algo cierto o no, ya que he visto a muchos irse incluso sin tener familia, sino únicamente que es por cuestiones de trabajo, así es, las oportunidades de trabajo a veces no se dan, así que puede que a pesar de ello hubiera estado tentado con esta opción y las fantasías que vendían sobre esta.
Bueno, dejando eso de lado, aún siendo eso así, lo que en realidad sucedió en ese entonces fue que estuve a punto de irme, si no fuera porque sus mamá estuvo ahí y me ayudo a continuar adelante aquí. Lo que sucedió para nuestro primer día en que vendimos fue toda una locura.
Yo me encontraba ahí fuera de colocando un cartel que hicimos en una cartulina, lo que decía aquel cartel era “Venta de ricas Refacciones y café” así, jajaja, ahora que recuerdo, creo que así es como casi muchos negocios de comedores ponen sus anuncios. Pero bueno, así es como empezamos, sus mamá fue quien escribió el cartel, no fue porque yo no haya querido, sino que escribimos primero en una hoja en blanco para ver quien tenía mejor letra y, aunque me de pena, así es, mi letra no era tan bonita como la de sus mamá.
Por supuesto que el lugar que elegimos colocarlo fue justo en la puerta, de verdad que era tan ingenuo en ese ámbito. Saben, aunque un negocio puede vender bastante con colocar un letrero que diga que ahí se vende algo, también debía de tomar en cuenta que debía de haber hecho mucho más para poder ser capaz de promocionarlo. Ya que, lo hecho hecho está, así que el primer día pasó sin que pudiéramos vender nada.
La comida por supuesto que no se echó a perder, ya que lo habíamos planificado de antemano, ya que si poníamos algo como eso, teníamos que estar preparados para lo que pudiera pasar, así que lo que teníamos en el menú era cosas que eran fácil de preparar, como era un sándwich de jamón, había pan con frijol, además de que también habíamos pensado en hacer lo que eran rellenos con crema y azúcar (Nota: los rellenos es una masa de plátano que se le echa en el centro frijol dulce y se fríe en aceite), además de chuchitos con carne de molida, por cierto, esa es una receta que nos enseño sus abuela, es cierto que es algo picoso, pero ella nos hacia uno de tomate para que no picara tanto, sé que me pueden decir que no soy bueno con el chile, pero creo que cada uno tiene sus propios gusto, por supuesto que también por eso ha habido momentos en que me la pasé mal, ya que había momentos en que estuve con mis amigos y me daban alguna comida y la verdad, esa comida lo que picaba pero ellos lo comían como si nada. Aun recuerdo que algunos comían takis y le echaban cobanero, chamoy, un poco de limón, pepita y algo más de chile, creo que era chile seco y no sé que más. De verdad, me pregunto como era que se podían comer todo ese picante como si no fuera nada.
Bueno, regresando, en el caso del café, preparé mi maquina que tenía, a la cual le había dado un pequeño mantenimiento para que no me llegara a fallar mientras lo usaba, y con eso me preparé con otros acompañantes para el café. La verdad, ahora que recuerdo, si alguien que era amante del café y viera lo que decía de la variedad que tenía para acompañarlo, estoy seguro que medirían algo como “el café no se toma así” o me considerarían como un “monstruo” del café.
Si hay algo que aprendí, es que es cierto que el café es amargo, pero no necesariamente debe de ser demasiado amargo, ya que sino se pierde lo que es el poder disfrutar de mismo, ya que algunos mantienen la idea que un buen café es amargo, pero sino se hace bien el café, es cierto que van a probar un café amargo, pero ese amargor será de quemado. Si me preguntan como lo sé, es porque llegué a quemar el café en esa maquina y la verdad que el sabor que tenía… era tan fuerte que no se podía beber, bueno, si no fuera porque recibí un pequeño curso de como preparar el café, estoy seguro que hubiera dicho que ese debía de ser el sabor del café, pero en realidad era porque se había quemado. En ese momento lo que me estaba tomando era un expreso, pero ya cuando me salió, por supuesto que sí se sentía su amargor, pero el disfrute es otra cosa que no tengo ni palabras para poder describirlo.
Al parecer me estoy alejando un poco del tema, pero lo que sucedió en ese día fue que en realidad no llegamos a vender nada de nada, al parecer la suerte no estaba de nuestro lado ese día o, por lo menos, eso es lo que yo estaba pensando en ese momento. Ya que en sí no es sólo eso, sino que nos hacía falta algo más.
Lo que sucedió ese día es que paso como si nada, esto sí que fue un golpe duro para mí, pero pensé que se debía a que era el primer día y que lo que debería de hacer era poder esperar al siguiente día, así es, quizás el día de mañana todo iría mejor. Con esto en mente, tenía en mis brazos a Belen y trataba de hacer que se durmiera.
Al día siguiente, después de haber reflexionado en todo lo que había sucedido en el día anterior, me dirigí a ver nuevamente que tal nos iba ese día, por supuesto que esperaba que pudiera vender ahora algo, ya que el letrero estaba ahí y pues, como ya lo habrán visto varias personas que habían pasado el día de ayer debía de ser más que suficiente para darnos a conocer, por lo menos esperaba aunque sea una sola venta ese día, con una sola venta que se hiciera sabía que podría ser el arranque de esto, ya que si le gustaba podía llegar a recomendarnos.