Querido mejor amigo:
Hoy pasó algo camino a casa. Íbamos en la camioneta de papá cuando vimos patrullas de policía a un lado de la calle. Los adultos se bajaron a preguntar qué había pasado.
—Quédate en el auto —fue lo que me dijo papá al ver que yo quería bajar también.
Resulta que encontraron a una chica no identificada muerta. Ya son dos víctimas… bueno, tres, aunque Layla aún no aparece. Estoy asustada. Hoy no he salido ni a la biblioteca. Bueno, mamá tampoco quiere que salga, a no ser que sea al colegio o a algún lugar importante.
Es aterrador. Estoy viviendo una película sobre asesinos en serie. Nunca imaginé que viviría algo así, ¿sabes? Solo espero no ser la protagonista de esta historia.
Dieron toque de queda a partir de las siete y treinta. Ya no podemos salir. Pobre Allyna… debe estar arrancándose sus rosados pelos.
Seguro te preguntas:
—¿Dijiste rosado?
¡Pues sí, mi amigo! Ally se ha teñido de rosa, y el color le queda muy bien, va perfecto con su estilo también.
En fin, mamá me dijo que cerrara bien mis ventanas. Y estuvo de más, porque nunca, pero nunca, dejo de hacerlo.
Mamá y papá han discutido de nuevo. Últimamente lo hacen mucho. Al menos en la cabaña estuvieron tranquilos… y sé que fue porque estaba la familia de Ally.
Los he espiado en algunas discusiones. Lo sé, está mal espiar, pero no pude evitarlo. Quería saber por qué discutían. Antes no lo hacían. Bueno, no así.
En una de esas, mamá mencionó algo sobre unos medicamentos. Me pregunto si mamá está enferma… o papá. Si no, ¿por qué mencionarían medicamentos en una discusión?
Bueno, ya no quiero pensar en eso. Solo espero que no se divorcien. Me lastimaría mucho.
Iré al mundo de los sueños, ya estoy cansada. Y mañana es día de clases.
Nos vemos, trozo de papel. Muah.
La que más confía en ti,
Venus ★