El diario de Venus

Veintisiete de abril 1999

Entré en pánico, delante de todos.

Estaba en el recreo y un chico me tocó.

No pude evitarlo, entré en pánico.

Ally fue a donde estaba y me ayudó.

Me llevó a otro lugar.

Me ayudó a calmarme.

Me disculpé con ella, y nos reconciliamos.

Recuperé a mi mejor amiga.

¿Debería contarle?

Quiero hacerlo, no sobre lo que vi, sino sobre lo que... me hizo él.

Quiero, pero... es demasiado.

¿Y si le dice a alguien?

Está claro que lo hará.

No confío en ella para eso.

En realidad, no confío en nadie.

Pero eso ya lo sabes.

Además, él lo dijo: nadie va a creerme.

Es mi palabra contra la suya.

Además, pensarán que soy...

Y dirán que es... mi culpa.

Sigo creyendo que es mi culpa.

Pero que otros también lo crean es... doloroso y lo hace aún más real.

Ally me convenció de ir al café de la tía Marina.

Pasamos un rato agradable (al menos ella).

Yo seguía con mi mente caótica.

Owen se nos acercó, y hoy, extrañamente, usaba la misma chaqueta roja.

Y eso sigue provocándome terror.

En ese momento, Owen me dio una mirada extraña.

Yo solo pude ignorarlo, poniendo mi atención en la malteada.

¿Y si él es...?

¿Tal vez sí sea él y se dio cuenta que fui yo?

No, no, no. No es él.

Puede ser cualquiera.




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