El Diario Silencioso de un Idol

Capítulo 3: El caos y la toalla

La vida de Sol—Ju era complicada.

La universidad exigía la mitad de su cerebro, el trabajo en la biblioteca la otra mitad y el resto lo dedicaba a cuidar de su abuela. Los días eran demasiado largos y las noches agotadoras.

Sol-Ju estaba sentada en su pequeña habitación, la luz de la lámpara de estudio iluminaba el poster de Sonoo en la pared y su teléfono estaba en la mano abierto en el chat del cantante.
Mucha gente pensaría que escribirle a una celebridad que nunca responde es patético o una locura, pero para Soul-Ju era una necesidad.

"Le escribo porque él no responde" esa era la regla de oro.

No era un juego, sabía que su mensaje se perdería en la bandeja de entrada de miles de fans o que solo lo leería un manager aburrido. Pero el silencio de la cuenta le daba el espacio que su vida no. Podía ser honesta sin el miedo al juicio de la sociedad, ni la preocupación de su abuela.

Tecleó como lo hacía habitualmente, sobre el último desastre en la cocina:

Mensaje fan SJ22 8:00 P.M:

-Creo que mi carrera como cocinera terminó hoy. Intenté hacer ese guiso de mi abuela (el que te conté) y el resultado fue... radioactivo. Mi abuela se rió mucho, lo que fue el verdadero éxito. Debería dedicarme a entretenerla, no a cocinar.

Soul-Ju sonrió.
Era un alivio soltar eso.

El cantante, a quien ella llamaba mentalmente "Mi Diario Silencioso", era el único que escuchaba sus fracasos sin darle consejos no solicitados.

Desde el Fan Meeting de la semana pasada, su imaginación no dejana de andar. Se había quedado frustrada por no poder entregarle su regalo; una pequeña pulsera hecha a mano, pero el recuerdo de ese instante... "Él me sonrió"... no dejaba su cabeza.

Sol-Ju sabía que era estúpido aferrarse a un gesto tan fugaz, pero él la había mirado directamente a los ojos y le había sonreído. Fue una sonrisa genuina, no la sonrisa ensayada de las cámaras. Eso le dio la fuerza para seguir con su semana.

Se puso a estudiar con el teléfono a un lado. Pero un pensamiento la detuvo. Se levantó y fue a la sala de estar, donde estaba su abuela. Su abuela le había hablado con tanta sabiduría sobre el miedo esa semana, justo después de que Sol-Ju le enviara su mensaje sobre el documental.

Sol-Ju creía que él la estaba inspirando.

—Abuela —dijo ella, sentándose a su lado—¿Te acuerdas que te dije que tuve una inspiración para hablarte de mis miedos?

—Claro, mi niña. Me alegra que encontraras esa fuerza. — respondio la abuela Pak mientras tomaba su té de jengibre.

—Pues... en realidad no me lo dijo nadie. Solo fue una canción, "Silencio", de AXIS. Me dio el valor de ser honesta contigo.

La abuela Pak tomó su mano.

—No importa dónde lo encontraras, mi amor. Lo importante es que la encontraste y no creo que sea solo la canción. Eres fuerte.

Sol-Ju regresó a su habitación, miró el chat de Sonoo. Había un nuevo concierto la próxima semana. Ella y su amiga Hanna ya tenían sus entradas y estaban muy emocionadas.

Decidió enviarle un mensaje rápido, su último acto de fe antes de sumergirse en los exámenes:

Mensaje SJ22 9:30 P.M:

"Ya tengo mi entrada para el concierto de la próxima semana. Conseguí el asiento perfecto. Por cierto, gracias por la canción "Silencio", me ayudó esta semana. De verdad."

Sol-Ju cerró el chat. Ya estaba. Había dicho su verdad, agradeciendo al "silencio" por la inspiración. Se recostó, sin sospechar ni por un momento que su "Diario Silencioso" no solo leía cada una de sus palabras, sino que ahora, estaba desesperado por conocerla.

Al día siguiente, Sol-Ju se movía entre los estantes, catalogando libros, intentando concentrarse, pero su mente estaba en el concierto de la noche. Mientras limpiaba una mesa, su compañera y mejor amiga, Hanna, se acercó con una pila de fotocopias.

—¿Lista para el evento de la década? —bromeó Hanna— Porque yo estoy lista para un turno doble con el bibliotecario cascarrabias.

Sol-Ju suspiró.

—Hanna, de verdad que lo siento. Me habría encantado ir contigo.

—Yo también. Pero necesito el dinero —dijo Hanna, frustrada— Mi turno extra en la sección de informática es innegociable. Así que tú vas a ir, te sientas en ese asiento glorioso que conseguiste en el centro y me cuentas cada detalle y por favor, no le envíes mensajes mientras estás allí, todos creerán que eras una loca.

Hanna era la única que sabía del secreto de Sol-Ju, al que llamaba "Mi Diario Silencioso" y Hanna, aunque era muy fan de AXIS, se preocupaba más por el contrato de Sonoo que por su música.

—Lo sé, es la regla de oro —replicó Sol-Ju— Es mi diario en el silencio, nada de interacciones en la vida real. Solo voy a ir a verlo y ya, Hanna —dijo Sol-Ju haciendo un pequeño berrinche—Pero al menos esta noche, por dos horas, no seré una estudiante estresada y una cuidadora. Seré solo yo.

En su turno de descanso, Sol-Ju se sentó en un rincón tranquilo y tomó su teléfono. Quería enviarle un último mensaje antes del show:

Mensaje fan SJ22 6:30 P.M:

"Estoy en el trabajo, contando los minutos. Hoy revisé mi entrada de nuevo. ¡Asiento perfecto! En el centro jiji. No sé qué voy a hacer para desahogarme la próxima semana. Deberías hacer un concierto semanalmente, solo para mí. (Es broma, por supuesto)"

El día se arrastró. Sol-Ju se apresuró a casa, se puso su camiseta de AXIS y se dirigió sola al estadio, sintiendo la ausencia de Hanna, pero feliz de tener ese asiento.
Al entrar, la música pregrabada vibraba en el aire. Encontró su asiento con facilidad. Era perfecto. Justo en el centro y con una vista inigualable del escenario.

Se sentó y miró el juego de luces sobre su cabeza. Estaba lista para dos horas de escape total. El miedo a que el caos o el fracaso de su vida la siguieran hasta aquí se desvaneció con cada grito de la multitud. Aquí, ella era solo una persona más.




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