La partida de Sol-ju de los conciertos y presumiblemente de la bandeja de mensajes dejó un vacío frío en la vida de Sonoo. El silencio de su teléfono era devastador. Sin embargo Jake se había convertido en la única fuente de información.
Una tarde en el backstage, Sonoo se acercó a él, quien estaba sumergido en su portátil revisando la seguridad.
—Oye, Jake —comenzó Sonoo, usando el tono de la estrella que se preocupa por su responsabilidad— ¿Cómo sigue la fan herida? Sol-ju.
Jake levantó la vista y sonrió cálidamente.
—Justo estaba por contarte. Le envié un mensaje de mi parte, solo para verificar la rehabilitación como te dije.
Sonoo sintió un alivio abrumador pero mezclado con una pizca de celos.
—Y, ¿qué te dijo? ¿Está bien su brazo?
—Sí, es una fisura, usa una férula, pero está bien. Me dijo que está enfocada en la universidad y en su abuela. Es una chica con la cabeza bien puesta —Jake se reclinó, pensativo— Ella me agradeció de nuevo por el hospital, pero me dijo que sabe que el accidente fue por la multitud, no por tu intención. Me dijo que te dijera que no te preocupes.
Sonoo sintió que el aire regresaba a sus pulmones. Sol-ju lo había absuelto.
—Qué alivio —dijo Sonoo, sinceramente. Luego, con una calma un poco sospechosa añadió—Jake, tú has sido su héroe en todo esto. Eres el único que tiene contacto con ella. ¿Podrías... por favor, no dejar de preguntarle cómo sigue? Solo una vez a la semana como un chequeo de "equipo de apoyo". Es por la imagen del grupo y honestamente por mi propia paz mental. Me sentiré mejor sabiendo que está bien.
Jake dudó un momento, pero la preocupación de Sonoo por el bienestar de la víctima sonaba sincera.
—Lo haré —aceptó Jake, tomando su teléfono— Lo haré porque eres mi amigo Sonoo y me agrada ella. Le enviaré un mensaje de texto discreto, pero no voy a convertirme en su amigo personal, es solo un chequeo de apoyo.
—Gracias, Jake. De verdad, eres el mejor —dijo Sonoo, sintiendo que había logrado una victoria moralmente cuestionable, pero necesaria.
En las semanas siguientes, Jake se convirtió en el Confidente Involuntario de Sonoo.
Cada semana, Jake le daba a su amigo un informe conciso. Esto permitía a Sonoo reconstruir la vida de Sol-ju, línea a línea a través de la perspectiva de su mejor amigo.
"Sol-ju me dijo que su abuela salió de una complicación menor. Está aliviada"
"Sol-ju está estresada por el examen de historia, pero confía en pasar"
"Sol-ju está buscando un nuevo trabajo de medio tiempo porque el de la biblioteca ya no le da"
Sonoo al oír esas palabras, sentía cada emoción y quería responder, pero su secreto se lo impedía. Jake, ajeno al verdadero conflicto de su amigo, veía el interés de Sonoo como una señal de su buen corazón. El problema era que al compartir información, Jake también compartía su propia interacción con Sol-ju.
—Me dijo que le encanta hornear —comentó Jake casualmente un día— Le dije que si algún día cocina ese guiso que su abuela le enseñó, nos de un poco.
Sonoo sintió una punzada de celos que no pudo ocultar. Jake estaba ganando terreno, simplemente porque podía hablar, en cambio él estaba condenado a ser el villano impulsivo a quien Sol-ju había perdonado, pero no contactado.
Habían pasado varias semanas desde el incidente. Sonoo se había hundido de nuevo en la vorágine de la fama, pero ahora todo era una distracción sin sentido. Su única conexión con la realidad y con Sol-ju, era a través de los informes semanales de Jake.
Jake, sin darse cuenta, se había convertido en el único canal de la intimidad que Sonoo anhelaba. Las actualizaciones de Jake se volvían cada vez menos profesionales y más personales... ya no eran solo checks de rehabilitación.
—Sol-ju necesita un nuevo trabajo a medio tiempo, le dije que revisara la bolsa de empleo de la universidad —reportó Jake un día.
—Me comentó que su abuela está mucho mejor y que su terapeuta físico le dijo que el brazo estará listo en una semana —decía otra vez Jake, sonriendo ante la noticia— Está muy aliviada.
Sonoo escuchaba cada detalle. Él sabía sus horarios de estudio, sus preocupaciones económicas e incluso el nombre de la gatita de su abuela; Yuki y todo gracias a Jake. Se sentía íntimamente conectado a ella pero a través de un intermediario.
Una mañana Sonoo estaba en la sala de reuniones de la agencia cuando Jake entró sosteniendo una caja pequeña y un poco desordenada.
—Mira esto —dijo Jake, con un brillo de orgullo en sus ojos— Sol-ju me dio esto hoy. Me escribió un mensaje diciéndome que quería agradecerme por la ayuda con el hospital y por el contacto semanal.
Jake abrió la caja. Dentro había media docena de cupcakes caseros.
—Son de limón —dijo Jake, con una sonrisa amplia— ¡Incluso hizo uno especial para ti, el "capitán de AXIS" Me dijo que sabe que eres un buen tipo, aunque un poco impulsivo.
Sonoo miró el cupcake hecho a mano. Era el gesto que él siempre había esperado, la respuesta tangible a sus borrones emocionales. Pero no era para él, era un agradecimiento al héroe que la había recogido del suelo.
—¿Se vieron? —preguntó Sonoo, sintiendo una clavada intensa de celos.
—Sí, solo un café rápido cerca de su universidad para que me diera la caja —dijo Jake, como si fuera un evento común— Es una chica genial, es fácil hablar con ella, es divertida y tiene los pies en la tierra.
Jake se fue a la cocina que había en la agencia, silbando y llevándose la caja. Sonoo tomó el cupcake de limón. Era pequeño, artesanal, real. Lo olió, sintiendo el aroma que venía directo de la cocina de ella, pero no pudo probarlo, sentía que si lo hacía, terminaría de tragarse su propia humillación.
Esa noche, Sonoo no pudo dormir. La imagen de Jake y Sol-ju en el café riendo y conversando sin el peso de un contrato, lo consumía. Se dio cuenta de la cruel verdad: el acto impulsivo que él pensó que rompería el silencio, solo había servido para entregar a Sol-ju en las manos de Jake.