El Dictador de la Política

Capitulo 15 Capítulo Extra: La Furia del Silencio (El Día del Karaoke)

La noche en Washington D.C. era ruidosa y caótica, pero en el piso ejecutivo del comité político, el silencio se mantenía con una parsimonia agobiante. Faltaban solo semanas para que la campaña nacional entrara en su etapa más crítica. Lía Sterling se acomodó los lentes de leer, estirando sus dedos largos sobre el teclado mientras revisaba las últimas métricas de prensa.

Hacía apenas unas horas, Ethan Vance le había negado rotundamente el permiso para asistir a la salida de integración que el equipo de la oficina había organizado. "No hay tiempo para distracciones ruidosas, Sterling. La campaña la necesita en su escritorio", había dictado su voz barítono con esa rigidez militar que no admitía réplicas.

Lía miró el reloj: 10:30 p. m. La oficina estaba completamente vacía. Su peinado clean look resistía el cansancio, pero su buena actitud inquebrantable flaqueaba ante la frustración. Por una vez en seis años de impecable servicio, la timidez dulce de Lía fue reemplazada por un sutil impulso de rebeldía. Guardó sus carpetas, tomó su abrigo de sastre y salió del edificio a puerta cerrada, decidida a unirse a sus compañeros.

La Alerta del Servicio Secreto

A menos de cinco kilómetros de ahí, en el interior de su camioneta blindada, la imponente anatomía de casi dos metros de Ethan Vance repasaba unos discursos económicos de alta velocidad. Su mente calculadora creía tener todo bajo control; había dejado a Lía sepultada en trabajo de forma milimétrica con la única y posesiva intención de mantenerla alejada de cualquier otra persona.

De pronto, el radiocomunicador del jefe de su equipo de guardaespaldas emitió un sutil zumbido. El agente de seguridad del asiento delantero se giró con total parsimonia.

—"Señor Vance, el equipo de escolta asignado a la seguridad periférica de la señorita Sterling informa de un cambio de planes. La asistente acaba de abandonar el complejo del comité político".

Ethan levantó sus ojos grises, y su mandíbula se tensó con una rigidez violenta. —"¿A dónde se dirige? Ella tenía órdenes estrictas de terminar los presupuestos de Virginia".

—"Los analistas de ruta confirman que su taxi se detuvo en el Neon Echo, un club ruidoso de karaoke en el centro. Se ha unido al resto del personal de la oficina, señor".

Un impacto directo de furia primitiva y unos celos posesivos brutales le recorrieron el pecho musculoso al político. La idea de Lía desarmada, riendo en un entorno ruidoso y rodeada de los asesores jóvenes de la campaña —sin su control absoluto— desató una locura indomable en su sistema.

—"Den la vuelta. Vamos a ese local ahora mismo", ordenó Ethan. Su voz barítono vibró tan ruda y grave que el chofer aceleró a alta velocidad sin cuestionar la disciplina militar de su jefe.

Invasión en el Escenario Ruidoso

El Neon Echo era un hervidero ruidoso de luces de neón y música a alto volumen. En una de las salas privadas, Tommy y los demás compañeros celebraban con total sofisticación descarada, aplaudiendo a Lía, quien con una sonrisa sutil y protectora intentaba cantar una balada clásica, luciendo su elegancia natural incluso en un ambiente tan rústico.

La parsimonia de la fiesta se pulverizó en un milisegundo milimétrico.

La puerta de la sala privada se abrió con un impacto violento. Dos guardaespaldas de sastre negro flanquearon la entrada, y un segundo después, la masiva anatomía de casi dos metros de Ethan Vance irrumpió en el lugar. Su presencia imponente y su rigidez severa congelaron la música por completo. Los rostros de los empleados palidecieron a alta velocidad ante el peligro inminente que emanaba del jefe.

Ethan estaba rabioso. Sus ojos grises escanearon el entorno ruidoso hasta fijarse en Lía, quien sostenía el micrófono con las manos temblando sutilmente por la sorpresa.

—"Fuera de aquí. Todos", dictó Ethan. El tono rudo y peligrosamente bajo de su voz barítono no necesitó repetirse. Tommy y los asesores recogieron sus cosas en un silencio sepulcral y abandonaron la sala privados de valor, entendiendo que el dictador de la política estaba en medio de un ataque de furia posesiva.

A Puerta Cerrada

Cuando la pesada puerta rústica se cerró, aislándolos del bullicio exterior, Ethan acortó la distancia física con pasos largos y firmes, acorralando la anatomía de Lía contra la mesa del karaoke. Su pecho musculoso subía y bajaba con una respiración acelerada debido a la adrenalina y el remordimiento.

—"¿En qué estabas pensando, Sterling?", siseó Ethan, colocándose a milímetros de su rostro y obligándola a levantar la vista debido a su masiva estatura. —"Te di una orden militar clara. Te negué el permiso para venir a este antro ruidoso, ¿y decides desafiarme de esta manera descarada? Podrías haber puesto en riesgo tu seguridad".

Lía, a pesar de tener el corazón latiendo a alta velocidad y sentir una timidez dulce por la abrumadora cercanía física, sostuvo la mirada de hielo de su jefe con total dignidad blindada.

—"Mi seguridad está perfectamente cubierta por sus escoltas, señor Vance", respondió Lía con cortesía intelectual y una firmeza sutil. —"He trabajado seis años sin faltar a una sola métrica. Tenía derecho a una hora de distracción con mis compañeros. Su sobrecarga de trabajo hoy no era una estrategia de campaña; fue un castigo injusto".

Aquellas palabras, cargadas de una verdad pulcra, impactaron directo en el orgullo del calculador estratega. Ethan apretó sus dedos largos alrededor del borde de la mesa, atrapándola por completo en su territorio. Sus celos posesivos ardían en su garganta; se moría de rabia por no poder gritarle que la quería encerrada en su despacho simplemente porque no soportaba que el mundo ruidoso disfrutara de su amabilidad profunda.

—"No me hables de injusticias, Sterling", murmuró Ethan con una parsimonia letal, bajando el rostro hasta que sus labios casi rozaron la tela de su peinado clean look. —"Tu mente y tu tiempo le pertenecen a mi comité de forma exclusiva. No voy a tolerar otra insubordinación a puerta cerrada. Recoge tus cosas. Regresas conmigo a la residencia ahora mismo".




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