_ Por a mor a Dios! Pedro, es una muchacha!
tengo ojos Maria ladró el esqueletico hombre , pero eso no cambia nada, es una ladrona. Dile a Julio que vaya por el alguacil.
La mujer se dispuso a cumplir la orden, recogiendo se los pliegues del camisón, lanzó una compasiva mirada a Ana antes de salir de prisa.
Después de pasar meses durmiendo en cobertizo y días sin comer nada, todo se derrumbó de golpe. La silueta del granjero se le hizo borrosa y se sujeto de un poste para no caer
_No hagas ningún movimiento en bruco muchacha, o vas a tener un ollo en las entrañas.
Ana asintió torpemente. Pero la sola idea de que la arresten le produjo otra oleada de mareo. La enviarían de vuelta a su casa, el miedo de esa visión la despertó al instante
_ por favor, señor déjeme ir.no quería hacer ningún daño, solo tenía hambre...
Los rasgos del granjero se endurecieron
_ todo el país tiene habré, que te hace diferente del resto,tu triste historia no va conmigo muchacha y tampoco te va a servir con el sheriff, para el viejo Luis un ladrón es un ladrón.
Tendrías suerte si no te cuelga de ese descarnado cuello. El hace más o menos sus propias leyes y consigue mantener el pueblo libre de gentuza.
El miedo se mezcló con la incredulidad. El hombre mentía, tenía que estar mintiendo pero Ana no podía aferrarse a ese pensamiento. A cada momento inrumpia en su mente imágenes de lo que sería su vida si era regresada a su casa.
Las gallinas cacareaban y aleteaban y el aire se sentía pesado.tuvo la sensación que habían pasado horas hasta que escucho el ruido sordo de los cascos de un caballo qué se acercaba
Pedro se irguio y sus labios dibujaron una sonrisa burlona, sin dejar de apuntarle con el arma grito
_ Aquí Luis!
Aturdida por el miedo Ana escucho el choque de las espuelas y el ruido sordo de pasos pesados
El granjero se hizo a un lado para dejar pasar la imponente figura de más de metro ochenta
Jamás había visto a una persona tan grande ni tan fea ,debía pesar por lo menos ciento treinta kilos
_ Mira eso dijo el hombre codiando al granjero ¿habías visto una tetas como esas en un ladrón de gallinas?
_jamás! contesto el granjero con una risa burlona
Ana cohibida se empezó a abrochar la camisa hasta el cuello y por primera vez lamento haber robado esa ropa
El sheriff se acercó y con una carnosa mano la levanto fuertemente, vas a lamentar haberte metido aquí muchacha en estas tierras no tratamos con algodones a las putas, arrugó la nariz uf como apestas!
_usted también grito Ana sin pensar, el aliento del hombre apestaba
_ cierra el picó ladrona grito
Temerosa de ponerse a vomitar Ana miro para un costado y asintió
Bruscamente la arrastro hasta la puerta y la saco al patio
Sujetala mientras monto y después tírala para arriba, monto sobre la silla qué parecía pequeña bajo su enorme trasero
Muy bien Pedro, pásamela
Sube muchacha dijo el granjero empujandola
El sheriff la agarró del pelo y la tiro hacia arriba
Ay! Grito ella de dolor y lanzó una patada, la gran barriga de Luis resonó con su fuerte risa
Maldito grito ella conteniendo las lagrimas
Quieta muchacha si no quieres montar algo más duro que ese arzon, tiro de las riendas, hasta mañana en la iglesia Pedro se despidió
El trayecto fue el más horrible que hubiera soportado jamás a cada paso el arzon se le clavaba más haciéndole casi imposible respirar el estómago vacío se le revolvía por el olor a estiércol qué emanaba de su propio cuerpo
Y por si eso no fuera vastante el gordo no paraba de hacerle golpecitos en el trasero
Tienes un culi fabuloso encanto, tu y yo podríamos hacer algo para pagar la fianza
Prefiero que me cuelguen
Eso se puede arreglar puta, detuvo el caballo justo al frente de la cárcel, después de obligarla a bajar del caballo, la hizo entrar a una pequeña sala, la lanzó bruscamente
Como te llamas ladrona?
Ella con actitud desafiante levanto el mentón sin responder
Contéstame maldita
No quiero
Vas a lamentar haberme fastidiado muchacha lo vas a lamentar de veras. Mientras abria una celda. Después de encerrarla dentro se quedó observandola hasta que su mirada se desvío hacia algo que había detrás de ella. Su boca se torció en una burlona sonrisa
Hola Malo. Tienes compañera de habitación
Asustada Ana se giro de golpe, la tenue luz iluminaba una figura oscura que estaba sentada en la parte de atrás de la celda, el miedo le puso la piel de gallina, jamás en sus dieciocho años había visto a un hombres con un aspecto tan criminal.