El dilema de Ana

Malo navaja

Su compañero de celda estaba sentado en un rincón oscuro con la espalda pejada a la pared, las rodillas de unas largas piernas levantada lo que le ceñia aún más la tela de los vaqueros azules alrededor de su vigoroso muslo. Un brazo musculoso descanba sobre la rodilla dejando colgar relajadamente sus manos de largos dedos

La luz se reflejaba en su camisa gris iluminando unos rasgos duros y una siniestra cicatriz a lo largo de su mandíbula izquierda. La inquietud de Ana aumento y titubeante miro sus ojos qué la miraban. unos ojos azules metálico se clavaron fijamente en los suyos. Ana se apretó contra las rejas

Bueno señorita ladrona de pollos, cacareo el sheriff, tengo el gusto de presentarte a Malo navaja uno de los bastardos más crueles que el viejo Lucifer ha puesto sobre la tierra. Adelante Malo, dile a nuestra damita por que he enviado a buscar a un ranger de Texas al pueblo.

El prisionero continuó en su amenazador silencio.

Luis sonrió

Algo tímido eh? Bien yo te lo diré.. le dirigió una maliciosa sonrisa a Ana. Parece que nuestro amigo aquí presente va a ser colgado en cuanto se lo lleven los ranger. No les gusta nada la manera que tiene de coser a navajazos a las personas .

Ana sintió que le invadía una sensación de náuseas

Había escuchado hablar de Malo navaja. Maria su doncella le había contado como una ves le corto el cuello a una mujer y como después le había rebanado los pecho con su navaja y la cantidad de hombre que mato y como usaba la navaja para arrancarles diversas partes del cuerpo, así era como se había ganado el apodo de Malo navaja. Su mirada se dirigió al hombre sentado en aquel rincón y vio como su boca se curvaba lnetamente en una sonrisa

El sheriff ahogó una risa y se palmeo el vientre

Bueno voy a buscar algo para comer, que lo pasen bien dijo y se dirigió a la puerta

Espere! Grito Ana aferrándose a las rejas

Me llamo Ana Aguilar. Mi padre es Julio Aguilar miembro de la asamblea en Santa fe

Podría haberme mordido la lengua ¿qué he echó? Pensó ella

Oyó el ruido de un movimiento en la parte de atrás de la celda y se volvió a mirar nerviosamente a Malo navaja, pero este no había cambiado de posición, solo había borrado su sonrisa de sus labios

Claro que si, dijo burlón el representante de la ley

Lo soy , se lo juro. Póngale un telegrama. El se lo confirmara, haria cualquier cosa por escapar de esa celda en la que se encontraba ese carnicero

El sheriff parecía inseguro hasta que sus ojos lascivos se posaron en el cuello abierto de su camisa

Bueno supongamos que vamos a esa pequeña salita y lo

hablamos

A mi padre no le va a gustar que usted...

Limítate a enviar el telegrama Luis ordenó con vos ronca Malo navaja

El sheriff se quedo paralizado y Ana se dio la vuelta para mirar al hombre

Malo navaja se había puesto de pie, llenando la celda con su cuerpo corpulento y musculoso, sus pierna abiertas mostraban una actitud amenazante

Al principio de actitud de sheriff fue incredulidad pero la tranquila advertencia del prisionero debió de asustarlo por que retrocedió unos pasos

Si, bueno lo pensaré después de la cena y salió apresurado sin mirarlos



#3487 en Novela romántica

En el texto hay: amo

Editado: 16.03.2026

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