Los jinetes estallaron en carcajadas, Maló estaba de pie en la orilla con las manos en las caderas
Apestas como para asfixiar a una cucaracha, busco algo en su alforja y se lo tiro_lávate. ¿O quieres que te lave yo?
Ana lanzó un suspiro de alivió 《no la iba a matar, todavía 》
Eh, muchachita! ¡yo te ayudo!- grito Mario dejando ver sus dientes a través de su barba
No haga caso señorita, dijo pedro, mirando al barbudo, el no es muy bueno. Pedro si que será amable ¿si?
Ana se estremeció. La sola idea de que uno de aquellos hombres le pusiera una mano encima hacia qué su estómago se resolviera.
No necesita de ayuda _ rechino hoscamente Malo y ahora largo de aquí!- luego mirando a Ana... Lávate.
La rabia encendió sus mejillas 《qué me cuelguen si voy a dejar que me toque. Si quiere matarme que lo haga ahora y así me ahorraré más desgracias. 》su mirada furiosa reflejaba una actitud desafiante, pero su valor se debilitó cuando vio que su captor montaba su caballo y se dirigía hacia ella. Al instante tomo el jabón y comenzó a restregarse vigorosamente
De nuevo se Oyó otra serie de carcajadas procedente de lo hombres que observaban. El Mexicano escupió lo que tenia en la boca y levantó la mano en señal de despedida
Cegada por el miedo , la rabia y la vergüenza, Ana apenas pudo escuchar la respuesta de Malo, como tampoco se dio cuenta de la partida de los bandidos
Quítate la mierda del pelo también.
Ana lo miró furiosa, pero por primera vez tuvo el juicio o la cobardía de no decir nada. Hundio su cabeza en el agua y se enjabono los rizos. Después de tantas semanas sin darse un baño decente, le pareció maravilloso poder lavarse pero se hubiera cortado la lengua antes de decírselo a el.
El la miraba desde su caballo y cuando acabó con su lavado, controlo las ganas de tirarle a la cara la pastilla de jabón y se acercó para entregarsela. Sus dedos se rozaron y sintió una sacudida eléctrica en todo el brazo
Su mirada se encontró con la de Malo navaja cuyos ojos se iluminaron por un breve destello de confusión aunque al instante desvío la mirada y colocó la pastilla de jabón en su alforja. Después volvió a agarrarla del brazo
Prefiero caminar
Lastima dijo el, subiéndola de un tirón y montandola delante de él.
El caballo comenzó a avanzar mientras Ana sentía
Como su ropa chorreaba y se le amoldaba al cuerpo
Afortunadamente el forajido no pareció advertir su vergonzosa apariencia. Se limito a sujetarla con el brazo por la cintura y a mover las riendas
Algo tranquila por su falta de interés, Ana
Se relajo. Tal vez lo había juzgado mal, tal vez no tenia intención de violarla ni matarla, después de todo¿O solo estaría ganando tiempo?
Empezarba a sentir el frío de la temprana brisa de mayo
Tiritando se apretó instintivamente al ancho y cálido pecho. Al darse cuenta de lo qué había echo se puso rígida. Pero casi sonrió con la la idea que se le acababa de ocurrir. Pronto el estaría tan empapado, frío y desdichado como ella, por lo que siguió apretandose contra el
Malo se movió en la silla y Ana sintió el roce de algo firme y caliente sobre su trasero. Abrió muchos los ojos e instintivamente irguio la espalda
Quieta chica, dijo el con vos ronca y tensa. Por el bien de los de los dos, estate quieta
Ana se cogio firmemente del arzon. ¿Quieta? Jamás volvería a moverse. Nadie en su sano juicio se pondria a jugar con un asesino como Malo navaja ¿acaso estaba loca? Hasta el momento el no le había hecho nada realmente peligroso y al parecer quería que la cosas siguieran así
¿ por que querías robar pollo?
Ana dio un salto al escuchar la vos de Malo, rápidamente se concentro y aclaro su garganta
Quería robarlo por que no tenía dinero para comprarlo, recordo cómo había planeado matar y asar el pollo》
Supongo que cuando uno tiene hambre es capaz de cualquier cosa
El movió las riendas y dirigió el caballo por una curva hacía el este del río.
Cuando comiste por última vez?
Anteayer. Le ayude a la viuda Foster a quitar la maleza y ella me dio un trozo de pan.
No tienes casa?
Ya no.